El grupo FARC se debilita constantemente www.fuerzasmilitares.org (03NOV2014).- El grupo terrorista Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia reclutó a “Libardo” en 2010, cuando tenía 14 años, con promesas de aventura y dinero. Pero desde que ingresó a las FARC, el grupo maltrató a Libardo. En vez de emoción y dinero, solo consiguió un trabajo esclavo.

En agosto, cansado de las promesas incumplidas de las FARC, el muchacho finalmente escapó a la edad de 17 años, sumándose así a las decenas de miles de integrantes de las FARC que han dejado dicha organización o el otro grupo terrorista, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), en los últimos años.

Las promesas de las FARC resultan falsas

La historia de Libardo es similar a la de muchos otros que abandonaron las filas de las FARC tras darse cuenta de que sus promesas eran falsas.

Cuando tenía 14 años, Libardo llevaba una vida difícil. Se despertaba antes del amanecer para ordeñar vacas y ayudar a su madre. Su familia carecía de recursos.

Un día, un integrante de las FARC llamado “Lucho”, del Frente 59, apareció y le ofreció mejores condiciones de vida y una oportunidad de ganar mucho dinero. El joven se sumó con entusiasmo al grupo terrorista, que lo envió a una zona cercana a la frontera con Venezuela.

No le llevó mucho tiempo desilusionarse. Al cabo de un mes, Libardo fue sometido a duras labores físicas para las FARC, recibía entrenamiento militar por las mañanas y labraba la tierra por las tardes, sin recibir pago alguno. (La organización terrorista maneja algunos emprendimientos agrícolas para generar ingresos que permitan financiar su actividad terrorista).

Otros niños y adolescentes que habían sido reclutados por las FARC también trabajaban arduamente sin pago alguno, recordó Libardo. Cuando no estaban trabajando o entrenándose, se sentaban juntos para escuchar la radio y hablar sobre cuánto extrañaban a sus familias.

‘Libardo’ se escapa de las FARC

El joven decidió escapar de las FARC tras escuchar un anuncio en la radio durante el invierno de 2014, en la época en que Brasil era sede del Mundial.

“Guerrillero, no lo piense más, este partido hay que verlo en libertad”, decía el relator. “Desmovilícese, aquí le guardo el puesto”.

El anuncio radial urgió a Libardo a pensar en abandonar el grupo terrorista y volver a la sociedad civil. En agosto, una noche en la que estaba de guardia, escapó “sin mirar atrás”, relató.

Tras caminar durante dos días, llegó a un puesto militar, donde los soldados lo acogieron y le ofrecieron primeros auxilios y comida.

Al poco tiempo, contó su historia en un programa de radio del Ejército Nacional de Colombia. Durante el programa, el joven elogió los anuncios de radio que hacían referencia a la desmovilización y opinó que el gobierno debería continuar poniéndolos al aire, dado que los miembros de las FARC suelen escuchar radio.

Otra desmovilización

Aunque los integrantes de las FARC se desmovilizan del grupo terrrorista de diferentes maneras, muchos de ellos desertan por las mismas razones.

Por ejemplo, el 16 de septiembre, soldados colombianos de la Octava Brigada estaban de patrulla en el municipio de Pijao, Departamento de Quindío, cuando un miembro de las FARC apareció en el camino y se entregó. El hombre, cuya identidad no fue revelada por el Ejército, contó a los soldados que había huido de las FARC para dejar atrás condiciones difíciles que incluían abuso mental y falta de comida. El hombre expresó también que extrañaba a su familia.

Se trata de una historia común.

“Para varios guerrilleros es mejor ser capturados o renunciar al grupo armado, en este momento quieren aprovechar las negociaciones de paz”, señaló el analista de seguridad Fréderic Massé, director del Centro de Investigaciones y Proyectos Especiales de la Universidad Externado de Colombia.

“Los guerrilleros no quieren ser los últimos muertos del combate, ellos quieren sobrevivir”, explicó. “Muchos de ellos han experimentado presiones y difíciles experiencias al interior de la guerrilla, algunos se vuelven víctimas. La vida al interior de una guerrilla no es fácil”. Efectivos del Ejército están investigando para verificar si el hombre que se rindió el 16 de septiembre es sincero en cuanto a abandonar el grupo terrorista y regresar a la sociedad civil. Una vez que los militares verifiquen sus intenciones, el hombre participará del Programa Nacional de Atención Humanitaria al Desmovilizado, un programa federal que ayuda a exmiembros de las FARC y el ELN a reintegrarse a la vida civil.

Los programas de desmovilización tienen éxito

Las iniciativas del gobierno para alentar a integrantes de los grupos guerrilleros a dejar las FARC y el ELN están resultando efectivas.

Por ejemplo, desde que el gobierno lanzó el Programa de Desmovilización en 1999, unos 46.000 exguerrilleros han dejado las FARC y el ELN, según la Agencia Colombiana para la Reintegración.

Si bien Libardo y el hombre que se entregó el 16 de septiembre no pertenecían a los altos mandos de las FARC, varios miembros importantes del grupo se han desmovilizado en los últimos meses:

El 19 de febrero, un líder de las FARC conocido como “Efrén Caracho” dejó las filas. Según relató, había liderado el Frente 7 del grupo guerrillero, pero al ver que los guardaespaldas de los líderes de las FARC eran tratados mejor que otros miembros del grupo, decidió abandonar la organización.

En septiembre de 2013, una integrante de las FARC conocida como “Alicia” o “La Gomela” se rindió ante soldados del Ejército. La mujer, que tenía 22 años en ese momento, relató a los militares que había trabajado como radista para la Compañía 42 Manuel Cepeda Vargas de las FARC.

En agosto de 2012, Rosembert Jaramillo, alias “Héctor 44”, escapó de las FARC. Había sido comandante del grupo terrorista. “Se entregó porque se convenció de que ya no hay posibilidades de tomar el poder y derrocar al gobierno”, señaló el Ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón.

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