Almirante Jonathan Greenert
Almirante Jonathan Greenert

www.fuerzsmilitares.org (25FEB2015).- El Almirante Jonathan Greenert, jefe de Operaciones Navales de EE. UU., tiene 61 años, con 40 de ellos en la Marina estadounidense, ingeniero oceanográfico de profesión, visitó Colombia por invitación del comandante de la Armada Nacional, almirante Hernando Wills Vélez, para tratar temas como cooperación bilateral y estrategias conjuntas de defensa.

EL TIEMPO habló en exclusiva con el almirante Greenert, quien dio su visión acerca de diversos temas.

¿Cuál es el propósito de su visita a Colombia?

Es continuar la discusión de una agenda que tanto el almirante Hernando Wills Vélez como sus predecesores y los míos en la Marina han estado trabajando. El almirante Wills asistió en septiembre a la Reunión Internacional del Mar.

Allí hablamos y quedamos de acuerdo en suscribir una agenda por seguir. Por eso vine a Colombia, para hablar de asuntos importantes para todos, como programas de asistencia, participación y compromiso colombiano en ejercicios globales de seguridad y asesoramiento en fortalecimiento de la flota.

Hoy hay en la región presencia relativamente frecuente de buques de potencias como China y Rusia en el hemisferio. ¿EE. UU. está tranquilo con esa presencia en una zona tan cercana a su territorio?

Pensamos que la extensión de la presencia china en los mares obedece, naturalmente, a su crecimiento económico y al de su Marina. Sentimos que debemos estar pendientes, vigilantes, al tanto de sus necesidades. Lo más importante es que nos gustaría que los chinos se comprometan también en participar en lo que llamo ‘red mundial de seguridad naval’, para que nos ayude a todos a preservar el orden, a luchar contra la piratería, el contrabando, el narcotráfico. China es un país que ya ha alcanzado un nivel en el que puede ser un factor importante en ese objetivo.

¿Y Rusia?

Ellos han tenido en el pasado una muy larga relación con Cuba y más recientemente con Venezuela, así que han estado por aquí desde hace mucho tiempo. Creo que esto es más bien una cuestión de cuál es su intención de estar aquí, cuál es su meta específica y cómo podemos hacer para que ellos también se comprometan en hacer de los océanos lugares seguros.

Hace seis años, los rusos enviaron a las costas caribeñas el destructor Almirante Chabanenko, en una expedición por varios países, lo cual creó una tensión enorme. ¿Qué cree usted que quiere Vladimir Putin con esta clase de acercamientos a América Latina?

No me inquieta tanto la presencia de uno o dos barcos de guerra rusos por aquí, pero debemos prestar la atención necesaria.

Debemos preguntarles a los rusos ¿cuál es su intención? ¿Se piensan quedar por aquí todo el tiempo? ¿Seguirán trayendo barcos de guerra y con qué propósito? También habrá que preguntarles si están dispuestos a vigilar, a prevenir el contrabando. No me preocupa la presencia de uno o dos barcos, y más si no la pueden sostener. La presencia constante es la estrategia.

Para usted, ¿los rusos no están en capacidad de mantener una presencia significativa en mares americanos, como en aquellos días de la crisis cubana de los misiles en 1962?

Por décadas, la Armada rusa ha evitado participar en operaciones de largo aliento y concentración de fuerzas en aguas internacionales. Tal vez en un futuro lo haga, y cuando eso pase estaremos vigilantes y los animaremos a que presten su colaboración en nuestra coalición comprometida con la seguridad y la coexistencia pacífica en todos los aspectos.

Ante la desaparición de la base de Manta, en Ecuador, Bogotá y Washington negociaron en el 2008 un acuerdo para remplazarla que finalmente no se implementó. ¿EE. UU. sigue interesado en utilizar territorio colombiano como plataforma de sus vuelos?

Estamos dispuestos a continuar la cooperación con nuestros amigos y socios en este campo.

A falta de bases en tierra, como la de Manta, tenemos muy bien coordinadas nuestras acciones desde locaciones cerca o en el mar, como nuestra base en Guantánamo. En algunas ocasiones utilizamos bases colombianas como soporte de nuestras operaciones.

Creo que con Cayo Hueso, en Florida, Guantánamo y el apoyo de las bases colombianas, podemos tener un muy buen rango de acción.

¿Qué opina del hecho de que Venezuela no ayude a Colombia ni a Estados Unidos en la lucha antidrogas?

Esa es su opción, que no ayuda mucho. Creo que todos estaremos de acuerdo en que el narcotráfico no es bueno para el desarrollo mundial y destruye sociedades enteras.

Sería muy útil que Venezuela tomara su parte en esta cruzada contra las drogas, pero parece que no va a hacerlo en el futuro próximo.

Las Farc, organización a la que tanto el Gobierno estadounidense como el colombiano han calificado como un cartel narcotraficante, están involucradas en unos diálogos de paz en La Habana. ¿Qué opina usted de ese proceso, con ese atenuante legal?

Es un asunto interno de Colombia, y el mantener diálogos con esta clase de organizaciones es de la soberanía total del pueblo colombiano.

Mi gobierno no solo los ha calificado como narcotraficantes sino también como terroristas, pero creo que los colombianos tienen una visión más amplia y por eso se han sentado a negociar. Cualquier proceso en este sentido es bueno para resolver el conflicto.

¿Cuáles son exactamente los compromisos estadounidenses con Colombia en materia naval?

No solamente involucran recursos financieros. Las Fuerzas Armadas colombianas han avanzado mucho, por lo que nos enfocaremos más en cómo enriquecer el capital humano, que es lo más importante, nuestros navegantes. Cómo mejoramos la interrelación entre nuestros navegantes, cómo compartimos procedimientos de mantenimiento para hacer que los barcos disponibles sean más efectivos, entre otras cosas.

¿Colombia hará parte de esfuerzos coordinados como la lucha contra el Estado Islámico en Irak y Siria o la lucha contra los talibanes en Afganistán?

Eso es decisión del Gobierno colombiano. La Armada de su país, tal como lo he hablado con el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, y con el almirante Wills, ha decidido participar en la operación Ocean Shield, de la Otán, que tiene como objetivo la vigilancia del golfo de Adén, en África.

La Armada ha dado el paso hacia la globalidad, es un gran paso. Colombia está involucrada en todas estas operaciones porque es un guardián antiterrorista en la región, que ha enfrentado este flagelo por muchos años. Todas sus fuerzas están muy bien entrenadas y, de hecho, sería excelente que el mundo aprovechara las enseñanzas de sus habilidades, ya que son únicas.

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