Los funcionarios judiciales de la unidad de reacción inmediata (URI) de Engativá, en el occidente de Bogotá, están acostumbrados a recibir las denuncias de personas que son víctimas de robos en esa zona de la capital. Allí también son remitidos aquellos a quienes les hurtan sus pertenencias en el aeropuerto Eldorado. Los elementos más robados en la terminal aérea son las maletas, los celulares y los documentos de identidad de los viajeros. Sin embargo, el pasado 21 de marzo los funcionarios de turno recibieron un denuncio insospechado: se habían robado un avión.

Era la primera vez que en el concurrido despacho, e incluso en la ciudad, se escuchaba de un caso similar. La víctima del inusual robo se llama Martín Orrego y la particular historia comenzó el 16 de marzo. Ese día, tras haber realizado la ruta Bogotá-Yopal-Bogotá, Orrego llevó hasta el hangar de la empresa Horizontal de Aviación la aeronave de matrícula HK4406, tipo Beechcraft, modelo 1986, de fabricación norteamericana y con capacidad para nueve pasajeros. A las 12:30 del día el piloto viajó en otro avión hacia Medellín, en donde vive. El 20 de marzo recibió una desconcertante llamada a las siete de la mañana en la que el gerente de la empresa le preguntó dónde estaba la aeronave. Orrego viajó inmediatamente a la capital y, al llegar al hangar, le informaron que el avión había desaparecido y que lo único que quedaba era un plan de vuelo con su nombre y su firma para tramitar el despegue de la nave hacia Honduras.

En compañía de algunas de las autoridades aeroportuarias, Orrego solicitó los videos de seguridad. Allí se ve que el 17 de marzo a las 7:40 de la noche un hombre saca la aeronave, la aprovisiona de combustible y la regresa a su lugar. En los videos se ve, al día siguiente, que a las dos de la mañana llega hasta el hangar una camioneta con logos del DAS y de ella descienden dos pilotos y cuatro pasajeros que suben al avión. La aeronave fue remolcada y cerca de las 4:30 de la madrugada despegó sin ningún problema.

La semana pasada Santiago Castro, director de la Aerocivil, confirmó que la aeronave había sido robada de Eldorado y que el caso estaba en investigación. Sin embargo, afirmó en Caracol Radio que le llamaba mucho la atención que el dueño solo presentó la denuncia tres días después del hurto. El martes pasado la Fuerza Aérea expidió un comunicado en el que informó que el bimotor perdido fue seguido por aviones interceptores de la FAC que lo consideraron sospechoso. Quien pilotaba la aeronave, que tenía como plan de vuelo la ruta Bogotá-Isla de Roatán,en Honduras, apagó los sistemas de localización cuando sobrevolaba el municipio de Carepa, en el Urabá antioqueño, lo que generó la alerta. La aeronave no hizo caso a los llamados de los pilotos de la FAC que la interceptaron y siguió rumbo a Centroamérica.

El misterioso robo está lleno de preguntas y no deja de ser grave. No solo porque se trata de la primera vez que esto ocurre, sino porque el robo sucedió nada más y nada menos que en el principal aeropuerto del país, que también, se supone, es el más custodiado. Los robos de aeronaves, que posteriormente son usadas para transportar coca, son algo que se registra con alguna frecuencia en países como Brasil y Venezuela, en donde no es tan inusual como en Colombia tener aviones privados. No deja de ser preocupante también la facilidad con la que el bimotor robado pudo despegar sin que a la torre de control de Eldorado o alguna otra autoridad le llamara la atención un vuelo chárter que sale a la madrugada. Por ahora solo queda esperar para saber si las autoridades logran resolver el misterio del vuelo secreto del avión robado.

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