Según el estudio ‘Escenarios de vulnerabilidad fiscal para la economía colombiana’, las consecuencias económicas y sociales para el país en el mediano y largo plazo de firmar un acuerdo de paz pueden compensar ampliamente sus costos en el corto plazo.
Según el estudio ‘Escenarios de vulnerabilidad fiscal para la economía colombiana’, las consecuencias económicas y sociales para el país en el mediano y largo plazo de firmar un acuerdo de paz pueden compensar ampliamente sus costos en el corto plazo.

www.fuerzasmilitares.org (13AGO2015).- La otra, el posconflicto, tardaría por lo menos una década en cristalizarse y tendría un costo equivalente a casi la mitad del presupuesto anual de la Nación. Así lo aseguran varios estudios que coinciden en tasar en entre $80 y $90 billones los fondos que requeriría el Gobierno Nacional para poner en práctica los acuerdos que se pacten en La Habana y cuya financiación aún está en veremos,

Al punto que esta semana el presidente Santos se fue con la ‘totuma’ a Europa, en busca de recursos internacionales para la paz.

Según el congresista Roy Barreras, “Los colombianos deben diferenciar entre el costo de la paz, que es lo que vale el fin del conflicto, es decir, el desarme, la desmovilización y la reintegración de 18.000 excombatientes de grupos subversivos, que cuestan $630.000 millones, y el costo del posconflicto”, aclaró Barreras.

¿De dónde saldrá la plata?

Algunos consideran que parte de la tarea se adelantó en el Conpes 3712, que comprende el Plan de Financiación para la sostenibilidad de la Ley 1448 de 2011, partiendo de la premisa de que hasta el 2021 se necesitarán $54,9 billones para atender, asistir y reparar integralmente a las víctimas del conflicto armado interno, dejando en claro que “no ponen en riesgo la sostenibilidad de las finanzas públicas en el mediano plazo”.

No obstante, dada la diferencia entre ese Conpes, que no hace alusión concreta a la firma de la paz, y los otros estudios -que no sería inferior a los $30 billones- ya se han puesto otras alternativas sobre la mesa.

Una coincidente con el viaje de Santos a Europa es la de Fedesarrollo, que sostiene que los costos del posconflicto podrían financiarse parcialmente con recursos concesionales de entes multilaterales, por lo que parte de ellos podrían ser exceptuados de la regla fiscal.

Otra cosa plantea el exsenador Juan Mario Laserna, quien propone un impuesto específico a la minería, dado que ese sector y el energético, se verán muy beneficiados con un acuerdo de paz.

Según él, con ese y otros impuestos al capital se podrían recaudar $2 billones por año, que posibilitarían una deuda con el Fondo Monetario Internacional sobre la base de 2 puntos del PIB, es decir, $12 billones anuales.

Así las cosas, mientras siguen las negociaciones en Cuba, en Colombia se abre paso otro debate, el de la definición de los impuestos que se cobrarán para conseguir los billones de pesos que se necesitan para garantizar un posconflicto sostenible.

Un primer impulso quedó en veremos cuando el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, intentó firmar un acuerdo de transparencia con Panamá, en aras de empezar a meter en el bolsillo de la paz los US$50.000 millones que los colombianos evaden en el exterior.

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