Clan del Golfo, Gavilán
Roberto Vargas, alías "Gavilán"

www.fuerzasmilitares.org (31AGO2017).- El nombre de Roberto Vargas, alias Gavilán, pasó del anonimato a ser unos de los hombres más buscados del país cuando ordenó el asesinato a sangre fría de los estudiantes de la Universidad de los Andes Margarita Gómez y Mateo Matamala. Por el crimen, cometido en el año 2003 en San Bernardo del Viento, se ofrecieron hasta $500 millones de pesos por su captura; hoy su cabeza valía USD 2 millones.

A las 6:00 de la tarde, en un punto del Urabá antioqueño, el que fue su centro de operaciones en los últimos meses, cayó este jueves Gavilán, el segundo hombre del Clan del Golfo que llegó a extender el terror por todo el país. En su más reciente arremetida, Roberto Vargas ordenó un plan pistola, que tenía como objetivo el asesinato de policías en las principales ciudades del país.

Apenas un mes después de que falleciera su hermano Efrén Vargas Gutiérrez ‘Culo de Toro‘ en un operativo de policía adelantado en la zona rural de Unguía en el Chocó, Gavilán también cayó a manos de la fuerza pública.

El hombre que inició su carrera criminal hace más de 20 años en las filas del EPL y fue parte de las AUC de Carlos Castaño era un objetivo prioritario de la tercera fase del operativo Agamenón coordinada por la Policía Nacional y las fuerzas militares.

Gracias a su perfil sanguinario y extremadamente violento, Roberto Vargas militó en varios bloques paramilitares en donde se encargó de perpetrar atroces crímenes que generaron desplazamientos masivos.

En 2005 se desmovilizó como parte del bloque Sinú. Un año más tarde, de la mano de Daniel Rendón, alias Don Mario, entró a formar parte de la naciente banda criminal de los Urabeños.

Hasta que en 2012, tras la muerte de alias Giovanny, hermano de Otoniel y segundo al mando de la organización criminal, fue nombrado jefe militar del grupo.

Con 17 órdenes de captura en su contra, Gavilán es conocido por su facilidad para apretar el gatillo y, especialmente por sus aberraciones sexuales. En una amplia zona de Urabá obligó a niñas menores de edad, entre 8 y 15 años, a sostener relaciones con él.

En sus redes sociales, el presidente anunció que mañana dará nuevos detalles acerca de la muerte del criminal.

 

(Revista SEMANA)