Alrededor de 9.000 habitantes de la calle han probado alucinógenos en el último año. Sólo 87 se han rehabilitado.Aunque el Distrito ha invertido en este año $2.000 millones para sacar de la adicción a los habitantes de la calle de la ciudad, sólo ha logrado rehabilitar al 33% de los 253 que han ingresado a los programas de desintoxicación voluntaria que brinda la Secretaría de Integración Social.

La cifra es considerablemente baja. En especial si se tiene en cuenta que los censos oficiales estiman que en Bogotá un 94% de los 9.614 habitantes de la calle que tiene la ciudad han admitido consumir algún tipo de droga.

Así se lo confirmó a El Espectador la secretaria de Integración Social, Teresa Muñoz, en momentos en que en el país se desarrolla un polémico debate por cuenta de la propuesta del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, quien ve la necesidad de crear en la ciudad Centros de Atención Médica para Adictos a las Drogas (Camad). Lugares que atenderían a pacientes crónicos no sólo de la calle, sino a jóvenes y adultos de estratos bajos, en los cuales se suministrarían, de manera controlada, drogas lícitas contra la ansiedad como ansiolíticos, morfina o metadona, e incluso sustancias alucinógenas, según explicó ayer el secretario de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo.

Lo cierto es que mientras continúa la discusión en torno a la iniciativa (ver reacciones), las cifras reveladas por la Secretaría de Integración dejan al descubierto la poca capacidad que tiene actualmente la ciudad para sacar a sus habitantes más pobres de la adicción.

El asunto es aún más preocupante si se tiene en cuenta que el programa actual del Distrito no contempla la atención integral a consumidores de estratos 1 y 2, quienes tampoco cuentan con los recursos para pagar un centro privado de desintoxicación.

¿Qué hace hoy el Distrito?

A diferencia de la polémica propuesta del alcalde, hoy la Secretaría de Integración Social busca la desintoxicación de los pacientes, sin que se incluya el consumo controlado de drogas ni medicamentos.

El programa comienza en alguno de los tres hogares de paso que están a cargo de la Secretaría. Allí se les da alimentación, alojamiento y se les valora médica y psicológicamente. A esta primera fase han ingresado 1.150 habitantes de la calle vinculados de forma voluntaria; sólo una fracción de ellos continúan en la siguiente etapa.

Quienes aceptan pasar a la segunda fase del proceso, ingresan durante nueve meses a un centro terapéutico llamado El Camino, lugar en donde se intenta rehabilitarlos a partir del acompañamiento médico, psicológico, psicosocial y terapéutico. El objetivo de esta etapa es recomponer el tejido familiar y darles herramientas para la convivencia y la inserción laboral. A ésta ingresaron en el último año 253 personas, pero sólo 83 culminaron con éxito el proceso.

Para Teresa Muñoz la propuesta del alcalde “podría abrir el espectro de atención a gente que sea de bajos recursos y que no necesariamente viva en la calle”.

Preocupa que algunos de los que no logran rehabilitarse tomen el camino del delito. Si se tiene en cuenta un estudio realizado por el Centro de Estudios y Análisis para la Convivencia y la Seguridad Ciudadana, un 15% de los homicidios en 2011 tuvieron relación con el consumo de estupefacientes. Adicionalmente, asegura que en la ciudad hay 144.000 consumidores de droga.

La administración ha insistido que la creación de los Camad pretende no sólo reducir el número de adictos, sino también el de hechos violentos que se relacionan con el consumo.

Según anunció el miércoles  el secretario de Salud, en septiembre se pondrá en marcha el programa con el establecimiento de dos unidades móviles de atención que serán coordinadas por el Hospital del Sur y el de Centro Oriente. Sin embargo, serán suministradas sustancias alucinógenas controladas hasta que el Congreso de la República dé vía libre a una ley que permita este aspecto.

Reacciones

- Alejandro Ordóñez, Procurador general de la Nación

“La Constitución señala que se deben hacer políticas públicas con efectos terapéuticos, preventivas, con efectos profilácticos. No se puede prever que se va a reducir la violencia. Al contrario, se está es promoviendo, ya que está determinada por los adictos”.

- Leonidas Bustos, Magistrado de la Corte Suprema de Justicia

“Creo que podría hacerle mucho bien a la sociedad en la medida en que el Estado suministre la dosis que le permita a la persona mantenerse más o menos, de alguna manera, ‘saludable’, de acuerdo con su adicción”.

- Ricardo Cañón, Personero de Bogotá

“ Inicialmente a la persona se le dan sustitutos, se le entregan medicamentos como parte de un tratamiento, pero esto tendría que estar vinculado realmente no con unos centros especializados, sino con toda la red pública distrital”.

- Álvaro Uribe Vélez, Expresidente de la República

“Los centros de consumo aumentan el contagio, generan más consumidores, agudizan la enfermedad de los adictos y crean riesgos adicionales de violencia. La permisividad con el consumo dificulta y desalienta la lucha de las autoridades contra el narcotráfico”.

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