Formación de un grupo subversivo al interior de una universidad pública colombianaEl decomiso de 60 papas bomba y 80 cocteles molotov en la más reciente protesta en la Universidad Nacional, el pasado miércoles 3 de octubre, ha sido el último de una serie de hallazgos que tienen inquieta a la Policía. Se trata de hechos aislados, que involucran a lo sumo a unos cuantos individuos, en universidades diferentes, y no se ha descubierto una conexión entre ellos, pero tienen todos en común un elemento alarmante: pólvora.

El pasado 26 de septiembre un grupo de la Dirección de Inteligencia de la Policía (Dipol) sorprendió en una pequeña finca en las afueras de Lebrija, Santander, a un profesor y cuatro estudiantes de tres universidades públicas de Bogotá, Valle, Meta y Santander en pleno proceso de fabricación de explosivos. Se les encontraron 150 papas explosivas, entre ellas 15 de las llamadas 'papas reforzadas', que pueden destruir una lámina de acero, y seis municiones para bazucas artesanales. 

A mediados del año pasado una denuncia de la Universidad Industrial de Santander (UIS) llegó a la Dipol: la comunidad estudiantil estaba preocupada y asustada ante la actividad de personas que intentaban reclutar estudiantes y hacían cursos para fabricar explosivos. Esa denuncia fue el comienzo de una investigación que condujo a varios sospechosos en Bogotá, Cali, Villavicencio y Bucaramanga. Se estableció que eran estudiantes de varias universidades que se reunían para infiltrarse cuando se presentaban protestas universitarias. Camuflados entre la muchedumbre, eran los encargados de detonar artefactos e incluso accionaban armas de fuego, como ocurrió el pasado 31 de agosto cuando asesinaron de un disparo en la cabeza a un policía durante una protesta en la Universidad del Valle. 

El grupo, que fue grabado en video, se presentaba a veces como Movimiento Juvenil Bolivariano (de las Farc) y en otras oportunidades como Juventudes del M-19. "Aunque usaban brazaletes y bandera del M-19, realmente no tenían nada que ver con ese movimiento, que no existe. Estaban más relacionados con las Farc que con otro grupo. Usaban la imagen del M-19 para tratar de reclutar estudiantes a los que les enseñaban fabricación y uso de explosivos", explicó a SEMANA uno de los oficiales de Dipol.

Si bien este caso terminó con la captura de los cuatro estudiantes y el profesor, que enfrentan una condena de 22 años de prisión por terrorismo (uno de ellos, además, confesó el asesinato del policía en Cali), otros casos del último año apuntan a que se trataría de intentos de las Farc de infiltrar las universidades públicas. 

El 12 de octubre de 2011 un estudiante de una universidad vallecaucana murió cuando detonó un explosivo que llevaba en su morral durante una protesta universitaria. El 21 de marzo de este año otro joven de 25 años, y tres más quedaron heridos cuando se les estalló una carga durante una protesta en la Universidad de Tunja. Cuatro días después, el 26 de marzo, tres estudiantes y una profesora de una universidad pública bogotana murieron al estallar varias de las papas bomba que estaban fabricando un la casa de uno de ellos en el barrio Fontana Grande, en la localidad de Suba. La explosión afectó varias casas y en el cuarto de uno de los estudiantes en donde estaban armando los artefactos se encontró gran cantidad de propaganda de las Farc. El 8 de mayo de este año otro estudiante de noveno semestre de otra universidad de Bogotá fue arrestado cuando le encontraron varios explosivos en una mochila. 

Si bien no se ha establecido una conexión entre estos hechos, todos tienen en común la manipulación de explosivos. La sospecha crece entre las autoridades de que se trata de intentos de la guerrilla por pescar en río revuelto. "Es claro que la guerrilla ha intentando infiltrar las universidades. Pero lo importante es que la comunidad estudiantil sea consciente de que lo que buscan esos grupos no es un juego y va mucho más allá de una protesta social", dijo un oficial de la Dipol.

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