José Llanos padre y José Llanos hijo hoy son inseparables, gracias al rol de ambos.Él fue, de los tres hijos que tuvieron José Llanos Ojeda y Faride Meola, quien no se inclinó por el arte de las máscaras y los tocados, sino por los carritos de Policía cuando era pequeño.

Tiene 25 años y es patrullero de la Policía desde el 2010. Antes fue suboficial del Ejército. Se cambió de fuerza armada e ingresó al Emcar. Trabajó en el Putumayo y lo trasladaron a Tránsito y Transporte, en Urabá, Antioquia. Desde allá vino para cuidarle los pasos y los rugidos al ‘Rey León’ de su casa, quien hoy es Rey Momo de toda una fiesta: su papá.

Físicamente no se parecen mucho, pero ninguno de los dos toma. Eso le heredó José Llanos Meola a José Llanos Ojeda, el segundo de sus hijos al anfitrión del Carnaval de Barranquilla, el primero en tener un edecán. Y es que el Momo del 2013 es un Rey que se ha caracterizado por romper esquemas: fue el primero en asistir a la Casa de Nariño en visita presidencial y ha sido el primero en exponer su trabajo en el Museo Nacional y dictar allí un taller de artesanías. “En mi aspiración como Rey Momo no quería ser uno más, sino uno que deje legado”, apunta, y sí que lo está logrando.

Por orden del general Palomino, de Seguridad Ciudadana, y del general Francisco Patiño, de Tránsito y Transporte, a su hijo lo ordenaron en comisión de servicio por las fiestas de Carnaval como su edecán. El traslado se dio por intermedio del senador Efraín Cepeda, a quien José Llanos padre le pidió el favor de traerle a su hijo en el tiempo de su reinado. Se ordenó el 10 de enero y se irá después de carnavales, cuando el general José Vicente Segura, quien es ahora su jefe inmediato, lo indique.

La principal función del edecán es acompañar a su progenitor, velar por su seguridad, “no porque sea mi padre, sino porque es un ciudadano como cualquier otro”, como él mismo sostiene.

El patrullero de la familia también hizo parte de la fauna de Selva Africana, la comparsa de su padre. Encarnaba a la cebra, su animal favorito, y hacía un show con el cazador, quien fabricaba un dardo para dormirla, pero esta se levantaba luego de un tiempo y continuaba la faena. Hoy es la cebra quien ‘caza’ a cualquiera que se atreva a poner en riesgo la integridad del líder de la manada.

Por esta época de música y jolgorio, en la cual su casa de Galapa es todo un recinto real, José Llanos Ojeda y José Llanos Meola son uno solo. Y el asunto va más allá de la sangre y los genes. 

Por Andrea Jiménez J. | elheraldo.co