General César Augusto PinzónEl general César Augusto Pinzón es quizás uno de los oficiales más reconocidos en la historia reciente de la Policía. En su historial tiene cerca de 17 importantes condecoraciones por sus actividades en contra de grupos al margen de la ley.

Era reconocido como uno de los más troperos uniformados en la persecución de narcotraficantes y en su paso por las direcciones de Policía judicial –Dijín- y Antinarcóticos. Allí logró darles golpes a estructuras como la de los 'Mellizos’ y la de ‘Don Mario’, y participó en la legendaria operación que permitió la incautación de 80 millones de dólares del narcotraficante Juan Carlos Abadía, ‘Chupeta’.

Con todo ese recorrido, Pinzón, sin embargo, salió por la puerta de atrás de la Policía. En septiembre del 2011 y luego de que era visto como uno de los oficiales más cercanos al entonces director de la Policía, general Óscar Naranjo, fue conminado a presentar su retiro de la institución. Quienes conocían las entrañas de la Policía no daban crédito a la situación. Pinzón esperaba tener una carrera más larga dentro de la institución.

Al principio se rumoró que su nombre estaba envuelto en algún escándalo interno. Pero pronto salió a flote que la gota que rebosó la copa es que este oficial había incumplido preceptos institucionales. Se había enfrentado en diferentes oportunidades a la cúpula de la Policía, cuando lo reconvenían por cualquier cosa. En concepto de muchos, su fuerte temperamento y su intolerancia a seguir las órdenes del mando habían colmado la paciencia y lo habían transformado en “inmanejable”.

Ahora Pinzón reaparece con una historia sorprendente. Esta semana se conoció que presentó una demanda contra la Policía por considerar que su retiro se derivó de presiones de las cabezas de la institución. En suma, dice haber sido engañado.

En el escrito de la demanda ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, relató, a través de su abogado, Abelardo de La Espriella, que el 8 de septiembre, días después de que le notificaron que no seguía en la Policía, habló con el entonces subdirector de la institución, José Roberto León Riaño, quien habría hecho gestiones ante el director para tratar de que Pinzón no saliera por la puerta trasera. Según él, León logró que su nombre fuera considerado para una misión en el exterior en comisión de estudios o en calidad de diplomático.

Pinzón asegura en su demanda que, después de arreglos internos, en la entidad iniciaron los trámites ante el Ministerio de Defensa para enviarlo a la embajada colombiana en Italia, donde había una oportunidad como agregado. Según el escrito, el oficial seguía en el servicio activo y disfrutando de unas vacaciones a la espera de decisiones.

Pero algo pasó. El ministro de la Defensa, Juan Carlos Pinzón, aseguró en una entrevista radial que no había contemplado la posibilidad de que el oficial fuera al exterior. Al mismo tiempo agradeció sus servicios y concluyó que el oficial ya había terminado su carrera en la institución.

Pinzón quedó desconcertado. Aun así, seguía en la institución esperando una nueva oportunidad. Asegura en su demanda que a finales de noviembre del 2011 el general Naranjo habló nuevamente con él, pero esta vez para preguntarle por un inmueble de su propiedad que -según un anónimo que llegó a la Policía- había adquirido con dineros provenientes de actividades ilícitas. 

Esa denuncia sin rostro podría ponerle un asterisco a su hoja de vida y de paso afectaría su posible envío al exterior como diplomático. Pinzón le explicó que no había nada anormal con esa propiedad y dijo que él mismo le pidió a la Procuraduría que lo investigara. Según el abogado del oficial, fue el mismo general Naranjo quien le recomendó a Pinzón adquirir el inmueble porque estaba en remate.

Pasó el tiempo y el 26 de enero del 2012, al ver que su futuro era más que incierto, Pinzón se vio obligado a solicitar su retiro voluntario definitivo de la Policía, que se hizo efectivo en marzo del 2012. En la demanda se advierte que el oficial fue “inducido a solicitar la dimisión del cargo, lo que en palabras castizas significa que fue presionado a presentar la solicitud del retiro”.

Ahora, el general retirado pretende que la Policía le reconozca 279 millones de pesos como consecuencia de no haberlo nombrado en la Embajada de Italia, así como 100 salarios mínimos por la afectación de su buen nombre, lo mismo que su reintegro al cargo y los dineros dejados de percibir durante este tiempo.

La versión que presenta en su demanda ha sorprendido por varias razones. No muchos entienden cómo uno oficial tropero, que nunca se dejó intimidar por nadie, dentro o fuera de la Policía, argumente que pidió la baja por “presión”. En no pocos casos los oficiales a quienes se les pide el retiro y no están de acuerdo con la determinación del mando, sencillamente dejan que siga el procedimiento normal, el cual es que, por medio de la facultad discrecional de la dirección y del ministro de Defensa, se retira al oficial del servicio.

Ese no es el caso de Pinzón, quien voluntariamente pasó su retiro, aunque ahora afirme que fue inducido a hacerlo. También, el que haya decidido demandar casi ocho meses después de haber salido de la Policía es algo que ha llamado la atención, aunque es posible que la demora se deba a que se tomó un tiempo para pensar si su demanda tenía algún futuro.

Pero lo que más tiene sorprendidos a los miembros de la Policía es que este oficial se vaya lanza en ristre contra sus antiguos jefes, quienes no sólo le dieron la confianza para ponerlo en cargos clave, sino que lo sostuvieron a pesar de que en la Policía no tenía gran acogida entre muchos oficiales.

Semana.com quiso conocer la opinión del director de la Policía, general José Roberto León, sobre este espinoso tema, pero no respondió a las repetidas llamadas.

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