Cárcel de PedregalSi un interno más entrara a las celdas del pabellón de hombres de la cárcel de Pedregal, en Medellín, tendría que dormir necesariamente en el sanitario. En la actualidad cada aposento —de tres por cuatro metros de dimensión con cuatro camarotes— alberga un quinto inquilino, quien duerme en el piso, en un estrecho pasillo, expuesto a la humedad, a las goteras y a las averías de los lavamanos.

La estrechez y las condiciones insalubres agudizadas en el último mes y medio —cada pabellón tiene capacidad para 208 internos y en la actualidad hay 260— impulsaron al preso John Édison Vera Mejía a instaurar una acción de tutela contra la cárcel de Pedregal, “por la presunta vulneración de los derechos fundamentales: dignidad humana, salud y sana convivencia”.

El mecanismo para proteger los derechos constitucionales dio resultado. El pasado 26 de abril, César Augusto Ramírez Poveda, juez segundo penal del Circuito Especializado de Medellín, falló a favor de Vera Mejía. Le ordenó al Inpec trasladar a 661 internos condenados en un plazo de tres meses y no recibir a más sindicados si la cifra supera los 1.129. Además, exhortó a la EPS Caprecom a “suministrar todos los medicamentos necesarios para la población carcelaria del Pedregal” en un plazo de 48 horas y 10 días para evacuar las órdenes médicas y exámenes diagnósticos represados”.

Durante su visita a la cárcel de Pedregal, el 15 y 16 de abril pasados, funcionarios del Juzgado, de la Personería de Medellín, la Procuraduría Delegada y la Secretaría de Salud Municipal observaron que en las celdas, donde hay cinco internos, es “totalmente imposible ubicar a otra persona, a no ser que se incurriera en la absoluta irracionalidad de ponerlos en el estrecho sector donde se encuentra el sanitario”, observa el informe del Juzgado.

Encontraron que en el pabellón de hombres, con capacidad para 1.129 presos, había 1.474 y que de éstos, 661 eran condenados. “El hacinamiento (30,55%) que se presenta en la actualidad (22 de abril), surge porque “el director”, conceptúa el juez en el fallo, no se puede negar a recibir a los reclusos que se le remiten en condición de condenados”.

Tampoco encontraron un médico, justamente ese día (el 16 de abril) que se dio una emergencia con un interno, ni medicamentos suficientes en la farmacia. Además, hallaron 80 fórmulas médicas y 319 órdenes y ayudas diagnósticas sin ser tramitadas por la EPS.

Estos hallazgos y la referencia de la Sentencia T-153-98, que observa entre otras cosas que “las condiciones de albergue de los internos son motivo de vergüenza para un Estado que proclama su respeto por los derechos de las personas y su compromiso con los marginados”, llevaron al juez a solicitarle al Inpec y a Caprecom tomar medidas urgentes para solucionar los problemas más álgidos: hacinamiento y salud.

El Juzgado no consideró prudente, sin embargo, ordenar el cierre inmediato del complejo carcelario y penitenciario Pedregal. Para evitar un colapso en el sistema emitió “órdenes programáticas y progresivas a corto plazo con límite temporal de tres meses”.

El hacinamiento del Pedregal se agudizó desde el 18 de marzo pasado, cuando el Tribunal Superior de Medellín le ordenó al Inpec, también mediante un fallo de acción de tutela, no ingresar más internos a la cárcel de Bellavista. Desde entonces no ha entrado un interno más y han salido 172, dice el teniente Manuel Flórez, director del centro penitenciario. “El no ingreso de más presos nos ha permitido hacer movimientos: desocupar, por ejemplo, un pasillo para poder trabajar en las obras de adecuación que se están realizando en la cárcel”, expresa el funcionario.

Hasta marzo 31, según información del Inpec, en Bellavista, con capacidad para 2.424 internos, había 7.461 internos. El hacinamiento allí ha llegado a tal punto que, de acuerdo con la Personería de Medellín, cerca de 3.000 presos duermen en pasillos y unos 1.500 en baños.

Este hacinamiento, sin embargo, no es equiparable con el de Pedregal. “En Bellavista hay más aireación y algunos presos duermen en hamacas”, dice Luz María Acevedo, investigadora de asuntos carcelarios en la Personería de Medellín. Y el fallo a la tutela puesta por el preso Vera Mejía agrega: “El diseño, la estructura y la construcción del Pedregal no permite la ubicación de internos por fuera de las celdas y que estén de manera extremadamente indigna en hamacas improvisadas en el sector de baño”.

Las condiciones de Bellavista han provocado múltiples problemas en los últimos años. De 2008 a 2012 hubo un registro de 1.299 lesionados, 12 muertes violentas y 52 muertes naturales. Sobre esto último, la Personería de Medellín observa —en concreto acerca de las 18 muertes de 2012—, que “según versiones de las familias, al parecer ocurrieron por falta de atención médica oportuna. Carlos Contreras, director de la Corporación Construyendo Nuevos y Mejores Caminos, asegura que este año ya se han presentado siete de estas muertes por problemas de salud. El último fue el interno Juan Alberto Montoya Agudelo.

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