El general Ricardo Restrepo, subdirector de la Policía Nacional.
El general Ricardo Restrepo, subdirector de la Policía Nacional.

www.fuerzasmilitares.org (08JUN2016).- Si bien pasó inadvertida una de las decisiones más importantes que tomó la Segunda Cumbre de Generales, el pasado 10 de mayo, fue la creación de la Unidad Policial para la Edificación de la Paz (Unipep).

Este grupo de uniformados no sólo verificará la puesta en marcha de los acuerdos a los que se lleguen de firmarse la paz con las Farc, sino que sus integrantes serán los primeros en recibir un entrenamiento como líderes sociales, como alternativa a la doctrina represiva que según su encargado, el general Ricardo Restrepo, ha marcado a generaciones de policías. Restrepo, el oficial que lo lidera, habló con El Espectador sobre este grupo clave para el posconflicto.

¿Qué es la Unidad Policial para la Edificación de la Paz (Unipep)?

Estamos seguros de que la Policía va a tener que participar mucho en la implementación de los acuerdos y a esto a lo que estamos apuntando con Unipep. Por eso, sin haberse llegado a un acuerdo de paz en La Habana, la Policía tomó la determinación de crear una unidad especial, teniendo en cuenta los antecedentes de otros procesos de paz que se han llevado a cabo especialmente en Centroamérica. Mediante esta unidad, la Policía Nacional va a estar coordinando con todas las instituciones, con las Fuerzas Militares, con los ministerios, con todo el ente gubernamental y con las mismas guerrillas para la implementación de los acuerdos. Tenemos claro que la Unipep no será una unidad permanente, es un asunto transicional. Una vez consolidados los acuerdos, el país seguirá marchando normalmente.

¿Tendrían ustedes que ver con las zonas de concentración de la guerrilla?

De darse las zonas de concentración, nosotros estaríamos participando allí, obviamente de la mano de los organismos internacionales como la ONU, que sería la encargada de hacer el monitoreo y la verificación de todo el proceso.

¿Qué tan concreta es esta unidad?

Ya lo tenemos concretado en cuanto a su estructura, y hemos diseñado sus necesidades logísticas. En su primer momento podríamos estar hablando de unas 4.000 personas. Ya hemos seleccionado unas 1.200 personas que incluso ya están recibiendo capacitación en todos los temas que tienen que ver con la paz y con derechos humanos.

¿Cómo es el proceso de selección de policías para este nuevo grupo?

No tanto se trata de que los oficiales tengan un perfil especial, sino una vocación de servicio. Esto es para irse al campo, irse a sitios aislados donde tendrán que tener contacto con la comunidad. Segundo, es que sean policías que tengan voluntad, y tercero, que no sean policías víctimas del conflicto armado.

¿Qué diferencia en cuanto a acción en el territorio van a tener estos oficiales respecto a otros oficiales de la Policía?

Uno tiene que suponer que los problemas van a ser diferentes. El policía en Bogotá tendrá situaciones muy diferentes a las que tiene que atender un policía en esas zonas de concentración. Eso no quiere decir que nuestros policías vayan a estar dentro de estas zonas, pero allí tiene que garantizar la seguridad de toda la zona rural, la seguridad de los pobladores y por supuesto garantizar que no se siga ejerciendo ningún acto ilegal por parte de la guerrilla. Para eso se hará el monitoreo.

Muchas de las zonas priorizadas para el posconflicto son al mismo tiempo zonas con presencia de otros grupos armados ilegales. ¿Cómo articular una tarea de paz por un lado, y una con bombardeos por el otro?

Precisamente esta unidad es para eso. Va a tener un jefe que será un articulador institucional en toda nuestra actividad, en la seguridad rural, en la seguridad urbana y en todo lo que tiene que ver con las acciones de investigación criminal e inteligencia. Sin embargo, esta unidad especial para la paz va a tener unos grupos de policía judicial e inteligencia para poder actuar en caso de requerirlo.

¿Cómo estará organizada la Unipep?

Las hemos concebido con tres áreas especiales. Una la hemos llamado Área de operaciones especiales para la transición, que es la que estaría encargada de los mecanismos de verificación y monitoreo; otra, que es un área estratégica de transición al posconflicto, que hará los análisis que necesita la Policía para poder actuar en esas zonas de concentración y, por supuesto, donde no haya concentración, pero donde haya retorno de desplazados, donde se implementará el sistema de seguridad rural, y, finalmente, otra que hemos llamado Área para la implementación de los acuerdos. Además, los modelos que hemos conocido en cuanto a monitoreo y verificación normalmente incluyen unidades de inteligencia e investigación, porque si hay unas zonas de concentración, cualquier situación que se presente y que requiera la participación y atención policial, pues allí tenemos que tener una policía judicial.

¿De dónde saldrá el presupuesto?

No me atrevo a decir de dónde va a salir el presupuesto. Creo que tan pronto se llegue a un acuerdo, el Gobierno Nacional dispondrá desde dónde se financiará. En este momento nosotros estamos generando la estructura para que si el Gobierno nos dice mañana “hay que empezar”, nosotros podamos establecer los temas de personal y logístico.

¿Dónde tendrá su base o bases?

Tendrá un mando central pero habrá algunas regionales dependiendo de dónde se establezcan las zonas de concentración. No puedo asegurarle si hay zonas específicas del país ya definidas, a nosotros no se nos ha dicho “van a ser 6, van a ser 20, van a ser 70”. Estamos calculando de acuerdo con los históricos que hemos encontrado en otros procesos de paz. En este punto se depende mucho de la ONU, porque es el organismo que va a generar la verificación y el monitoreo, y ellos dirán en cuántas zonas tienen la capacidad para ejercer ese monitoreo.

¿Cómo se está preparando el resto de la Policía para el posconflicto?

Partiendo de la base de que Unipep es temporal, hay que pensar en el resto de la Policía, que permanecerá en cascos urbanos, que se consolidará en algunas zonas rurales, y entraría, por primera vez, en otras zonas rurales. Nosotros ya estamos preparando a nuestra Policía, ya el sistema educativo nuestro policial está enfocado en la Policía para el posconflicto. Tenemos que preparar a los policías de manera muy especial para que enfrenten los problemas de la ruralidad. Pero muy especialmente para que lidere y se convierta en mediador de conflictos, para que no sea una Policía represiva, sino que se gane su respeto, apoyando a la comunidad y generándole protección y seguridad. Estamos formando líderes comunitarios.

¿Ya están pasando estos cambios?

Sí, claro. Ya hay una nueva cartilla. Estamos próximos a crear la Escuela Internacional para el Uso de la Fuerza de Policía. El posconflicto nos trae nuevas responsabilidades, no solamente en lo que tiene que ver con la seguridad urbana y rural, sino también con la protección al medioambiente, con el turismo. Esa Escuela va a capacitar a sus policías en el respeto a los derechos humanos, al DIH, en el liderazgo social. La idea es que el nuevo policía sea mediador de los problemas en las comunidades, es decir, que su trabajo sea más dinámico y social. En menos de un mes podremos estar presentándoles a los colombianos esta nueva escuela.

¿Y qué pasa si en La Habana no se dan acuerdos?

Si no se dan los acuerdos nosotros no vamos a perder la capacitación que hicimos con nuestros policías. Por el contrario, simplemente vamos a tener unos policías más capacitados que retornarán a sus sitios. Pero ya estamos en el primer paso, que es tener el personal listo para el mecanismo de monitoreo y verificación.

Hay muchas comunidades en las que la Policía ha actuado de la mano con los actores ilegales del conflicto y la gente no confía en ella. ¿Qué van a hacer para construir esa confianza?

Ese es el gran reto de la Policía. El reto de rescatar y recuperar la confianza lo haremos fundamentados en la capacitación que le daremos a los policías, fundamentados en su espíritu y compromiso social. Toda la policía nacional está directamente comprometida en la formación y capacitación de unos policías transparentes, respetuosos de los DD. HH., solidarios, efectivos, disciplinados y entregados a toda la comunidad colombiana.

¿Continuará la “depuración” de la Policía?

Uno no pude decir que con esto se soluciona el problema interno de lo que tiene que ver con la falta de trasparencia, eso es tal vez un inicio de una nueva etapa. No somos los primeros ni los únicos en adelantar un proceso así. La Policía ha tenido la entereza de reconocer sus faltas y las de sus hombres y mujeres. Estas decisiones son lamentables y uno no quisiera tomarlas, pero mientras continúe la corrupción, continuaremos tomándolas. Nosotros trabajamos por lo que los colombianos necesitan.

¿Qué pasa si en esas zonas de concentración se generan grupos de las Farc disidentes?

Aun creando esta unidad no vamos a descuidar nuestras otras obligaciones. Nosotros tenemos 17 estrategias que estamos revisando, pues un proceso de paz nos va a hacer cambiar mucho la forma de trabajar, pero no vamos a olvidar la lucha contra el crimen organizado donde seguramente van a quedar integrados estos disidentes como usted les llama.

Hay muchos colombianos que no quieren tener a un exguerrillero de vecino. ¿Qué va a hacer la Policía en esas situaciones?

Confiamos que si hay una buena comunicación entre los policías y la gente, esos problemas no se presentarán y esos temores se superarán. Donde no haya el trabajo Policía-comunidad realmente sí pueden suceder muchas cosas. El posconflicto es la oportunidad para que la Policía regrese a su esencia, que es la comunidad.

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