Los patrulleros de la Policía que requirieron al senador Eduardo Merlano Morales para una prueba de alcoholemia el pasado fin de semana, están analizando la posibilidad de retirarse de la institución porque no han encontrado respaldo entre sus superiores frente a la actuación “legalmente” adelantada.

El abogado de los dos uniformados, Daniel Santos, le dijo a El Heraldo quelos uniformados “están afectados emocionalmente” por la presión que han sentido desde que realizaron el procedimiento en contra del senador sucreño.

Los patrulleros Werlin Wilmar Escobar y Héctor Gustavo Niño, de 23 y 26 años respectivamente, tuvieron que internarse en el Hospital de la Policía,donde están siendo atendidos por los especialistas, dado el stress al que se han visto sometidos desde el fin de semana.

La condición emocional de los patrulleros, según el abogado, se debe a que por un lado están las declaraciones del general Óscar Pérez, comandante de la Policía Metropolitana, sobre el procedimiento y por el otro el anuncio de una demanda por parte del senador.

A esto se le debe sumar, asegura el abogado, el hecho de que los muchachos, al parecer, fueron fotografiados, maltratados verbalmente y amenazados por las personas que estaban en el interior del vehículo y que acompañaban al parlamentario en la madrugada del domingo 13 de mayo.

La polémica por Merlano

El senador Eduardo Merlano Morales protagonizó el pasado fin de semana un escándalo en Barranquilla, luego de que las autoridades le requirieran para una prueba de alcoholemia.

Merlano se negó a que la Policía del Atlántico le practicara la prueba y justificó esa decisión en que es Senador de la República.

Además, a modo de intimidación, el legislador le pedía al agente que llamara a su superior para hablar con él y poder así oponerse a la prueba.

"Llámeme a su superior, llámeme al coronel (…) yo soy senador de la República", le decía Merlano al patrullero mientras se negaba a la prueba.

La defensa del legislador

El senador explicó por qué se negó el pasado 12 de mayo a que la Policía del Atlántico le practicara la prueba de alcoholemia.

Según él, ese día aunque “no había tomado esa noche y estaba en sano juicio”, sintió que no estaban dadas las medidas de seguridad porque el retén parecía ilegal.

“Me pareció sospechoso el retén porque no tenía identificación (…) entregué mis documentos, presenté los documentos del vehículo y ellos insistentemente me decían que tenía que someterme a la prueba pero no se tenían garantías”, aseguró.

Además, explicó que “jamás me excusé en el cargo de senador para no practicarme la prueba pues tuve que identificarme por miedo a mi seguridad, eran altas horas de la noche, no tenía escolta, no tenía carro blindado y por mi seguridad temía por mi vida”.

En el mismo sentido, Merlano aseguró que justificó sus 50 mil votos en la “vergüenza que me daba realmente con los votantes pues estas personas estaban actuando de manera irrespetuosa”.

Además, según Merlano, poco después de haber solicitado acompañamiento de otro grupo de policías –pues llamó a las autoridades cuando sintió algo irregular–, procedió a practicarse todas las pruebas con los parámetros que contempla la ley.

elespectador.com