Retornar a Puerto Rico (Meta) fue un ejercicio liberador para el sargento José Libardo Forero y los intendentes Carlos José Duarte, Jorge Trujillo Solarte, Jorge Humberto y Wilson Rojas Medina. 13 años después, regresaron al lugar donde fueron secuestraron por las Farc y recordaron junto al ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, los pormenores de los que sin duda fueron los peores días de su vida.

A primera hora del 10 de julio de 1999 cerca de 2 mil guerrilleros de los frentes 16, 27 y 43 de las Farc despertaron a los pobladores de Puerto Rico (Meta) a punta de disparos y tatucos. En cuestión de minutos los 36 uniformados que custodiaban la población vieron cumplidas sus peores pesadillas. Meses atrás se habían producido las tomas de El Billar (Caquetá), Mitú (Vaupés) y Miraflores (Guaviare). Y ahora Puerto Rico era el epicentro de uno de los ataques más cruentos de los que se tenga memoria. Durante 50 horas la Fuerza Pública resistió como pudo el embate de los ilegales. Pero al amanecer del 12 de julio se acabó la munición y los uniformados quedaron a merced de los guerrilleros.

Cinco uniformados y dos civiles perdieron la vida. Otros 29 policías fueron plagiados. Dos años después, el 28 de junio de 2001 y en el marco del canje humanitario que celebraron las Farc y el Gobierno de Andrés Pastrana, 22 de los raptados fueron liberados. Pero en la selva quedaron los que en ese momento comandaban la estación: el sargento José Libardo Forero y los intendentes Carlos José Duarte, Jorge Trujillo Solarte, Jorge Humberto Romero y Wilson Rojas Medina. Permanecieron en cautiverio 13 años hasta que el pasado 2 de abril fueron liberados por la guerrilla de las Farc.

Este jueves, junto al ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón y bajo los 32 grados de temperatura de Puerto Rico, los uniformados fueron claros: “No vinimos a matar ningún fantasma. Estamos muy tranquilos y la guerra es así y esto lo tenemos que asimilar y seguir adelante”. Así lo aseguró el sargento José Libardo Forero, quien agregó que espera que algún día se cierren las heridas que hace 13 años se abrieron.

Los uniformados recordaron esos días de julio de 1999. Visitaron la estación de Policía, recorrieron las instalaciones del colegio del pueblo y el río Ariari que baña a Puerto Rico. Fueron recibidos por los 22 mil habitantes del municipio. Además, resaltaron que el sólo hecho de poder caminar en calma por esas calles era indicio suficiente de que las condiciones de seguridad habían mejorado ostensiblemente.

El intendente Carlos José Duarte recordó que para la época de la toma, la población vivía con el miedo que les producía la amenaza constante de las Farc. Eran los tiempos violentos en los que el grupo armado ilegal imponía su ley a sangre y fuego.

Duarte comentó: “Vivíamos encerrados, era peligroso, pero aquí estamos otra vez y si estamos caminando tan tranquilamente por aquí es porque las cosas han cambiado”. Y agregó esperanzado: “Lo más importante de estar aquí es que no sentimos ni odio ni rencor. Lo que pasó, pasó y hay que tratar de olvidar y reencontrarse con la vida”.

¿Podrán hacerlo? Por lo pronto, en ese anhelo por recuperar algo de la salud mental que les robó la selva, desandaron sus pasos para rememorar el día en que las Farc les arrebató la libertad. Sin rencores, dicen ellos, tratan de recomponer sus destinos, pero sin abandonar la Policía.

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