Este año la Corte Suprema de Justicia ha resuelto 11 procesos de violaciones contra mujeres. Las intimidaciones con las que Jhon Fernando Amaya había conseguido el silencio de la niña de 11 años que violaba ya no eran efectivas y la menor, desesperada, por primera vez en los meses que fue abusada le gritó que lo iba a denunciar. Eso firmó su sentencia.

Amaya contrató a un conocido suyo, a Javier Boquerón, quien por 100 mil pesos aceptó el encargo de matar a la niña. Sin embargo, antes de estrangularla, el asesino también la violó. Después dejó su cuerpo abandonado cerca de un caño.

El caso ocurrió hace 17 meses en la ciudad cundinamarquesa de Fusagasugá yes uno de los 11 procesos por violencia sexual contra las mujeres que ha resuelto la Corte Suprema de Justiciaen lo corrido de este año, casos que presentan todas las modalidades del abuso sexual a las mujeres.

Boquerón terminó condenado a 14 años de cárcel por el crimen, lo mismo que el hombre que lo contrató, pero llevó su caso hasta el alto tribunal alegando que había sido condenado sin pruebas.

La Sala Penal del alto tribunal rechazó sus alegatos y confirmó la condena. Otros cinco como el de esta niña fueron revisados por la Corte -las víctimas tenían entre 8 y 13 años-.

Pero no ha sido el único proceso que ha llegado a esa instancia en el que un abuso sexual termina en homicidio.

La muerte de una joven de 20 años por sobredosis de morfina, diez años antes, en el sector de Fontibón en el occidente de Bogotá, también se descubrió que fue producto de una violación y homicidio.

Por estos hechos fue condenado Óscar Alirio Cardoso Vaca. Con base en dictámenes forenses la Fiscalía probó que el hombre le hizo beber a la joven una sustancia que contenía heroína para poder vencer su voluntad y sostener relaciones sexuales con ella.

Desde el 15 de diciembre del 2002 hasta marzo pasado, cuando se produjo el fallo de la Corte, el hombre intentó probar ante diversas instancias que la joven accedió a sostener relaciones con él y sin ninguna resistencia lo siguió hasta el motel donde bebió en exceso y consumió droga, lo que provocó su intoxicación.

Incluso buscó con varios testigos demostrar que la joven a la que mató mantenía una vida sexual activa, no tenía una pareja estable y que en sus salidas de rumba siempre terminaba aceptando sexo con quien le propusiera.

La Corte rechazó estas pruebas y recordó a las partes jurisprudencia que ha establecido ese tribunal respeto a quela conducta sexual de las víctimas no puede utilizarse como prueba ni anexarse al proceso.

En la mayoría de los hechos analizados por la Corte está presente la violencia para reducir a su víctima.Así lo demuestra un caso ocurrido en Medellín.

Camilo Andrés Fuentes Herrera fue condenado a 30 años de cárcel por secuestro y violación. Los magistrados confirmaron la sentencia tras rechazar sus alegatos.

El hombre abordó a su víctima a las 6:30 de la mañana del 22 de octubre del 2009, la intimidó con un puñal y la obligó a subir a un vehículo gris que conducía. Fuentes condujo hasta un paraje solitario de la capital de Antioquia y dentro del automóvil la violó, advirtiéndole que si gritaba la asesinaba.

El agresor se identificó como un 'paraco' que no tendría compasión con ella y con su familia si intentaba escapar. La obligó a subir nuevamente al carro y la llevó hasta un apartamento donde la obligó a tener relaciones cuatro veces. Después la acercó hasta otro sector deshabitado donde la soltó.

El hombre, que pretendía una reducción en su pena, alegó ante la Corte que jamás secuestró a la mujer, que ella siempre tuvo oportunidad de correr y que la justicia solo estaba el testimonio de la víctima.

La Corte reiteró que en los casos de abuso sexual, la declaración de la mujer agredida, "resulta de gran importancia para el conocimiento de la verdad".

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