Crece el misterio alrededor de la muerte del capitán del Ejército Juan Miguel Cabrera Pedroza, la noche del pasado martes en Villavicencio, cuando el carro particular en el que transportaba armas y granadas se volcó en medio de una supuesta persecución de la Policía.

La Sijín encontró en el baúl del carro un arsenal que al parecer iba a ser vendido a un grupo ilegal. Se trató de fusiles tipo Galil, AK-47 y un R-15, estos últimos usados por la guerrilla y bandas criminales.También había 40 granadas de 40 milímetros para MGL, proveedores y cartuchos para fusil.

Organismos de inteligencia señalaron que indagan la posibilidad de que Cabrera se encontrara en una operación de entrega controlada a un grupo ilegal, en medio de una posible infiltración. Antes del accidente, la Sijín recibió la llamada de un informante que alertó sobre armas en un carro particular.

En un retén, al oficial le pidieron detener el vehículo, pero por el contrario aceleró y se inició una persecución que terminó en el volcamiento del carro y la muerte de Cabrera. No está claro si el capitán murió por un disparo, pero el vehículo sí presentó impactos.

La Cuarta División del Ejército informó que en el momento en que"la Sijín inspeccionó el vehículo, encontró en su interior, al parecer, 3 fusiles y municiones".

La duda es por qué si el capitán -como dijo la División- "no se encontraba realizando ninguna actividad del servicio", vestía su uniforme camuflado y transportaba tres fusiles y munición en su carro.

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