La historia de Hernando Piñeros, excombatiente de la guerra de Corea, que fue encontrado en total abandono, a sus más de 80 años, en un basurero de Soacha, generó consecuencias inmediatas. 

El martes, día en el que este diario publicó el relato, Piñeros, que ahora permanece en una silla de ruedas por una fractura en la cadera y que hoy vive de la caridad de sus compañeros -también excombatientes- en un hogar geriátrico en Fusagasugá (Cundinamarca), recibió una noticia que estaba esperando desde hace meses: el subsidio que tiene derecho a recibir como excombatiente de la guerra de Corea le fue aprobado.

Así lo anunció Hernando Gómez, presidente de la Asociación de Veteranos de la Guerra de Corea (Ascove): "el Ministerio de Defensa, a través de su directora administrativa, nos comunicó que la resolución que garantiza el pago del subsidio sería enviado a la Asociación".

Y así fue. En la mañana del miércoles, miembros de Ascove y apoderados de Piñeros ya tenían en sus manos el número de resolución del subsidio que le garantizará a este guerrero el pago que estipula la Ley 683 del 2001: "Créase un subsidio mensual equivalente a dos salarios mínimos legales vigentes, con destino a cada veterano de que trata esta ley, que se encuentre en estado de indigencia".

La historia del excombatiente también conmovió a algunas instituciones y personas que, a través de mensajes, manifestaron su deseo de ayudarle económicamente.

Además, permitió que familiares, que le habían perdido el rastro desde hace más de quince años, lo encontraran. Entre ellas, una de sus hermanas, Blanca Ester Piñeros y sus sobrinos, Alejandro Pedraza y Sandra Patricia Piñeros.

“Lo último que supimos era que estaba en Soacha pero allí tampoco dimos con su paradero”, dijo Alejandro, quien junto a sus otros familiares planea un encuentro con Piñeros.

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