Una programación radiofónica ininterrumpida de 110 horas por la liberación de los secuestrados en Colombia terminó el jueves en Bogotá, coincidiendo con la fecha en que hace diez años fue secuestrada la colombo-francesa Ingrid Betancourt por la guerrilla comunista de las FARC.

Aunque Betancourt se encuentra libre desde el 22 de julio de 2008, día en que fue rescatada en un operativo militar que también llevó a la libertad a tres estadounidenses y a once policías y militares colombianos, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) aún mantienen en su poder a por lo menos 11 uniformados y un número indeterminado de civiles.

Según la ONG País Libre, que trabaja con víctimas del secuestro, en el primer semestre de 2011 se denunciaron 177 secuestros, de los cuales 100 atribuidos a las delincuencia común, 60 a las FARC, 13 a la también guerrilla izquierdista Ejército de Liberación Nacional (ELN) y cuatro a bandas criminales de exparamilitares de extrema derecha vinculadas al narcotráfico.

El objetivo del maratón radial, que arrancó en la medianoche del sábado al domingo pasados en la plaza Bolívar del centro de Bogotá, era reclamar la liberación de los uniformados y civiles secuestrados por esos grupos armados.

"En estas 110 horas hemos logrado enlazar 2.610 emisoras radiales, leímos más de 12.000 mensajes (de familiares y otras personas en solidaridad con los secuestrados) y logramos que las redes sociales se hicieran eco más de 6 millones de veces de esos mensajes", dijo el periodista Herbin Hoyos, quien estuvo al frente de la iniciativa.

 

"No hay más manera de demostrarle a la guerrilla que estamos en contra de sus actos y que deben entregar a los secuestrados ya", agregó.

Un emotivo acto que mostró la magnitud del drama del secuestro en Colombia cerró el maratón, cuando tras caminar 72 km desde la población de Fusagasugá arribó a la plaza Bolívar la joven Natalia Duarte, hija del intendente de policía Carlos José Duarte, en poder de las FARC desde hace 12 años.

Duarte es uno de los seis uniformados que la guerrilla se comprometió en diciembre pasado a liberar unilateralmente.

En medio del llanto y tras exteriorizar su "desilusión" por la "falta de solidaridad" de los colombianos con los secuestrados, la joven le "exigió" a las FARC: "Que nos devuelvan los que nos quitaron, sin más excusas".

Pese al anuncio de liberación de los seis uniformados, hasta ahora las FARC no los han entregado alegando la falta de condiciones de seguridad para el proceso. Pero las FARC, que son la principal guerrilla de Colombia, con 47 años de lucha armada contra el Estado y unos 9 mil combatientes, según cálculos del ministerio de la Defensa, también retienen a numerosos civiles de cuyo cautiverio sólo se acuerdan sus familias.

Vladimiro Ballona, de 66 años, no sabe nada de su hijo Alexander, que fue secuestrado por el sexto frente de las FARC, según reconoció esa guerrilla en un comunicado tras capturarlo.

"Mi hijo, un estudiante de ingeniería ambiental, fue secuestrado a los 22 años, el 18 de marzo de 2000, cuando se encontraba acampando en una apartada zona rural del departamento (provincia) de Valle (suroeste), junto con Beto González, compañero de estudios, quien también fue plagiado", refirió a la AFP.

Este caso de secuestro de 12 años, en el que los padres de aferran a la idea de que su hijo continúa con vida, no es sino uno más en este flagelo que azota a Colombia, país que padece desde hace medio siglo un sangriento conflicto armado.

Colombia ha sufrido secuestros masivos, así como la muerte en cautiverio de varios políticos, militares y policías. Las FARC han insistido sin éxito durante años en canjear a sus rehénes por cientos de guerrilleros presos.

AFP