SanturbánHace 19 años las compañías mineras canadienses llegaron al páramo de Santurbán con el único objetivo de  explorar y explotar oro, cobre, plata y hasta uranio, en las 150.000 hectáreas que lo conforman. 

Catorce años después, la Corporación Autónoma Regional de la Frontera Nororiental (Corponor), declaró luego de un proceso que se inició en 1995, 12.000 hectáreas de las 105.000 que pertenecen a Norte de Santander como Parque Natural Regional (PNR) Sisavita.

Ese hecho hizo que se evitara un desequilibrio del ecosistema paramuno en esa zona, ubicado en las veredas Morquecha y Carrizal del municipio de Cúcutilla, en límites con California (Santander).

Allí la multinacional canadiense Greystar Resources -ahora Eco Oro Minerals- pretendía la construcción de canchas de lixiviación y sistemas de relave en los que se utilizan sustancias tóxicas como el cianuro para la obtención del oro. Además de la remoción de grandes cantidades de terreno, lo que rompe el equilibrio biológico que deben mantener ecosistemas frágiles como los páramos.

La declaratoria de PNR frenó las intenciones de la compañía canadiense, pese a que en su momento poseía títulos mineros en 5.389 hectáreas de esa zona. La Ley 685 de 2001 (Código de Minas) impide hacer minería en zonas protegidas. También está la Ley 1382 de 2010, que prohíbe hacer explotación de minerales en páramos.

Pese a que Santurbán es uno solo y en la naturaleza no existen fronteras, la conservación se ha hecho a retazos. Esta semana y luego de un proceso que se inició en 2000 y se afianzó el año pasado, la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB), declaró como área protegida 11.700 hectáreas de las 45.000 que pertenecen a Santander.

De acuerdo con Carlos Alberto Suárez, subdirector de evaluación y control ambiental de la CDMB, el área protegida está ubicada en los municipios de Vetas, con 5.589 hectáreas; California, con 1.153 hectáreas y Suratá con 4.149 hectáreas que corresponden a ecosistema paramuno y 809 hectáreas del bosque de robledales.

Este último actúa como regulador del páramo y como un corredor biológico para las especies de fauna que habitan en ese territorio, que está entre los 2.600 y 4.200 metros de altitud.

La decisión de declarar a las 11.700 hectáreas como Parque Natural Regional (PNR) Santurbán, fue celebrada en Santander como si fuera la ‘panacea’ en la conservación del páramo.

Ambientalistas como Orlando Beltrán Quesada, líder de la Asociación Defensora de los Animales y la Naturaleza (ADAN) y cofundador del Comité para la Defensa del Páramo de Santurbán, hace tres años, indicó que “esta es una pequeñísima batalla que se ha ganado y la CDMB sale a celebrar la decisión como si fuera solo suya. Este es un proceso que responde a la gran movilización de los santandereanos para salvaguardar los recursos naturales y el agua que consumen los habitantes del área metropolitana de Bucaramanga. Todo se hizo bajo presión”, dijo.

De acuerdo con Beltrán, la CDMB no le dice a nadie que hace 12 años había formado una alianza con Corponor, Corpoboyacá y la Corporación Autónoma de Santander (CAS), buscando la conservación de 90.000 hectáreas de páramo y por medio del Grupo de Ecosistemas Estratégicos del Nororiente (GENOR).

“Con la aparición de proyectos mineros esa estrategia quedó en el limbo. Solo en el área declarada como protegida hay 28 títulos mineros y se avecina una puja política para saber qué va a pasar con ellos”, dijo. (Ver recuadro ¿Qué pasa con los títulos mineros?)

Beltrán agregó que claramente se ha dado una feria de títulos mineros en el área de páramo que pertenece a Santander. “Las multinacionales lo que buscan es que a futuro los proyectos sean viables y puedan saquear los recursos naturales no renovables, dejando una problemática social, ambiental y económica”.

El ambientalista puso como ejemplo un hecho que se presentó con la exdirectora de la CDMB, Elvia Hercilia Páez Gómez, quien otorgó varias concesiones de aguas a la compañía minera Leyhat Colombia en zonas de páramo y con altitudes entre los 3.200 y 3.489 metros.

“La pregunta que uno se hace es por qué se autorizan este tipo de permisos si la ley colombiana impide hacer minería en ecosistemas paramunos. Las trasnacionales le juegan a eso, a los intereses políticos y económicos buscando apoderarse de una masa descomunal de oro”, dijo Beltrán.

Desde el Comité para la Defensa del Páramo de Santurbán, se anunció una veeduría para impedir que en el área protegida se siga haciendo exploración. 

Ese mecanismo es apoyado por organizaciones cívicas como la veeduría La Lupa. Saúl Ortiz Barrera, coordinador de ese organismo, manifestó que no se puede atentar contra el agua de los santandereanos y los derechos de la población a gozar de un ambiente sano.

“Nos unimos a la veeduría para hacer seguimiento a la conservación del páramo. La movilización de la ciudadanía es la única que garantiza que los organismos del Estado cumplan sus funciones”, argumentó Ortiz.

La CDMB debe ahora elaborar un plan de manejo ambiental para ejecutar en las 11.700 hectáreas, en el cual deben tenerse en cuenta factores como las familias que están asentadas en la zona y la construcción de senderos para evitar el impacto por fenómenos antrópicos (causados por el hombre).

Por separado

Suárez informó que en conjunto con Corponor se formó en 2000 una alianza para conservar lo que en su momento se denominó Unidad Biogeográfica de Santurbán. Se planteó la posibilidad de proteger 166.000 hectáreas, incluyendo una parte del páramo de Berlín.

“En 2002 se habían hecho los estudios para determinar la riqueza biológica del área. Sin embargo, fue hasta 2007 cuando basados en esa investigación se declaró en conjunto un Distrito de Manejo Integrado (DMI) con una extensión de 44.000 hectáreas”, dijo Suárez.

De esa cifra, 29.200 hectáreas están en los municipios de Silos y Mutiscua en Norte de Santander. Las restantes 14.800 pertenecen a Tona en Santander.

Es de indicar que en un DMI puede existir minería y actividades agrícolas. En este caso hay cultivos de cebolla y papa.

En 2008, tanto Corponor como la CDMB desistieron de la posibilidad de buscar la declaratoria de un parque nacional y decidieron trabajar por separado. Ese mismo año se declaró en Norte de Santander el área de Sisavita como PNR.

Delimitación de cota de páramos

Un hecho que es considerado trascendental en el país por el director de Corponor, Luis Lizcano Contreras, es el estudio que delegó el Ministerio de Ambiente en el Instituto de Investigaciones de Recursos Biológicos Alexander Von Humboldt, para determinar la cota de los páramos (límites de acuerdo al grado altitudinal). 

Así, zonas de páramo entre los 2.000 y los 3.000 metros de altitud, podrían quedar habilitadas para la minería si la cota que determine ese estudio está por encima de los 3.000 metros sobre el nivel del mar.

De acuerdo con los datos que maneja el instituto Humboldt en Colombia hay 34 páramos. Su directora, Brigitte Baptiste, indicó que Santurbán es piloto dentro de esa investigación y se espera presentar los resultados en el corto plazo porque se tienen todos los elementos técnicos.

Para Baptiste, en esa misión es fundamental el modelo de conservación que ha implementado Corponor y se está tomando para ser replicado en otras regiones del país. “Se ha entendido positivamente la relación que hay entre el bosque de alta montaña con el páramo”.

Con respecto a la cota de páramo para esta zona de Santurbán, dijo que seguramente se va a mantener la delimitación que hizo Corponor y está por encima de los 2.500 metros de altitud.

Corponor va por más área protegida

En Norte de Santander se inició, a finales de 2012, el proceso que busca la declaratoria de 68.000 hectáreas más. En total serían 80.000, que formarían el Parque Natural Regional Sisavita-Santurbán.

Para ello, según Lizcano se inició la elaboración de un diagnóstico de los ecosistemas que hay en ese territorio, pues de acuerdo a los parámetros del Instituto Humboldt, que es el que da el concepto de favorabilidad para hacer la declaratoria, debe referenciarse la fauna, la flora y el valor ambiental del territorio.

Ese proceso lo está liderando la Subdirección de Recursos Naturales de Corponor. Cuando esté listo, deberá remitirse a revisión del Humboldt y de Parques Nacionales. Si el concepto es favorable, debe socializarse con el Consejo Directivo de Corponor que tiene las facultades para hacer modificaciones. 

Finalmente, se firma el acuerdo que declara la zona como Parque Natural Regional. De acuerdo con el cronograma de trabajo, en 2014 debe presentarse a estudio del Consejo Directivo y en 2015 deberá hacerse la declaratoria.

Sin embargo, Lizcano argumenta que seguramente se hará antes de esa fecha porque el proceso está adelantado.

“Un aspecto clave es el empoderamiento de los nortesantandereanos con el territorio, y especialmente de los habitantes de esa zona. Al tiempo que se avanza con el diagnóstico, se están haciendo foros en los municipios que tienen jurisdicción en Santurbán, y por iniciativa de la comunidad. Si logramos voluntad política y movilización social, el futuro de los recursos ambientales es promisorio”, sentenció.

¿Qué pasa con los títulos mineros?

En el recién creado PNR en Santander hay 28 títulos mineros, todos en fase de exploración de acuerdo con Carlos Alberto Suárez, subdirector de evaluación y control ambiental de la CDMB.

“Ahora corresponde a los ministerios de Ambiente y de Minas y Energía tomar las medidas del caso y definir las áreas donde las compañías mineras pueden trabajar, porque en las 11.700 hectáreas no lo van a poder hacer”, dijo.

El ministro de Minas y Energía, Federico Rengifo, manifestó que solo se pronunciará hasta tanto la CDMB haya definido el mapa final del PNR. 

Para este proceso la corporación tiene 10 días contados desde el 8 de enero de 2013, fecha en que se acordó declarar el área como protegida. 

El proyecto minero más grande que hay en esa zona es Angostura, de la canadiense Eco Oro Minerals. Inicialmente estaba planteado para ejecutarse a cielo abierto y ahora es subterráneo. Hasta antes de declararse el área protegida, la compañía adelantaba un estudio de pre-factibilidad que culminaría a finales de 2013.

De acuerdo con la información suministrada por Eco Oro Minerals, esa empresa ha invertido en los últimos 18 años más de 200 millones de dólares en la adquisición de títulos mineros de exploración.

Suárez explicó que de acuerdo a la delimitación, una parte de ese proyecto quedó en el área protegida y otra fuera. En esa zona, que según él es de 300 hectáreas, la empresa podrá seguir haciendo exploración. Si es viable el proyecto Eco Oro Minerals, podrá solicitar licencia para explotación.

“De acuerdo con la normatividad si buscan extraer más de dos millones de toneladas al año deben solicitar la licencia ante el Gobierno Nacional. Si la cifra es inferior a esa cantidad el trámite se hace ante la CDMB.

Riqueza ambiental

En Colombia, por ser un país montañoso, la producción de agua se origina en los páramos y beneficia a más del 70 por ciento de la población que habita en los andes colombianos.

En el área declarada protegida en Santander, de acuerdo con Carlos Alberto Suárez, subdirector de evaluación y control ambiental de la CDMB, nace el río Suratá que es uno de los más importantes para el abastecimiento de agua potable en Bucaramanga.

Así mismo, allí nace el río Cachirí, que actualmente no es muy aprovechado, pero a futuro garantizará el agua para la población que se asiente en la parte baja y media del río Lebrija, especialmente en el municipio de Sabana de Torres.

Para el caso del PNR Sisavita y de acuerdo con los estudios de Corponor, los ecosistemas presentes en las 12.000 hectáreas hacen alusión a zonas de páramo húmedo, subpáramo muy húmedo, bosque muy húmedo alto andino y bosque pluvial alto andino.

El alto grado de conservación de los ecosistemas presentes en Sisavita hace posible que en el departamento se tenga una reserva natural capaz de producir el agua que en el futuro consumirán los habitantes de Cúcuta y el Área Metropolitana.

La zona es capaz de producir 5,9 metros cúbicos de agua por segundo (5.900 litros). El líquido abastece, principalmente, la cuenca del río Zulia.

En flora hay más de 336 especies, de las cuales, 5 son nuevas para la ciencia.  En fauna se tiene, para el caso de las aves, 157 especies. Las características son las tángaras, los gorriones y los colibrís. De la cifra una es endémica (común a un solo territorio). 

Los mamíferos hacen alusión a 59 especies. Otras son los escarabajos coprófagos (hay 26 especies), cuyo hábitat son los ecosistemas naturales no alterados.

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