Planta de marihuanaLa legalización de los cultivos de marihuana, hoja de coca, amapola, entre otros narcóticos, no es un problema único de Colombia y por lo tanto debe ser resuelto con la comunidad internacional y no con las Farc en una mesa de diálogo en la que se está buscando la paz.

A esa conclusión llegaron varios analistas consultados por El País luego de que la guerrilla propusiera la legalización de algunos cultivos ilícitos con el fin de “contribuir al desarrollo rural y a la justicia social”.

Según el comunicado que leyó el miércoles alias ‘Iván Márquez’ desde La Habana, la propuesta plantea cesar la política de criminalización y persecución , suspender las aspersiones aéreas y otras formas de erradicación que están generando impactos negativos en la economía, la sociedad y el medio ambiente.

Hizo énfasis en “la legalización y definición expresa de usos de la tierra para cultivos de marihuana, amapola y hoja de coca con fines terapéuticos y medicinales, de uso industrial, o por razones culturales”.

Pese a esa salvedad, Alfredo Rangel, director del Centro Seguridad y Democracia de la Universidad Sergio Arboleda, dijo que con esta propuesta las Farc —“principal cartel de la cocaína en Colombia”— están demostrando que están negociando su propio provecho en Cuba.

“Las Farc siguen demostrando su cinismo al negar que no tiene ningún vínculo con el narcotráfico y negociando en provecho propio para legalizar su negocio. El país debe tener claro que con esas posturas y exigencias, estos diálogos no van para ninguna parte”, sentenció.

Rangel explicó que Colombia es signataria de acuerdos internacionales en relación con el narcotráfico y tendría que revisar esos tratados para negociarlos y retirarse de ellos.

El exprocurador Jaime Bernal Cuéllar aseguró que existe una agenda establecida por el Gobierno y la guerrilla con unos puntos determinados y en este momento no se deben mezclar temas para desarrollar verdaderamente los diálogos.

Además, “legalizar o no cultivos ilícitos es un problema de política internacional y eso no lo puede resolver solamente Colombia sino que requiere asuntos de conveniencia o no con la opinión, prácticamente, del mundo entero”.

A su juicio, las Farc lo que buscan con esa propuesta es consolidar una economía ilícita que han mantenido durante muchos años y “en un orden lógico, la mesa debe desechar todos estos puntos que ni siquiera pueden ser resueltos por Colombia”.

El experto en seguridad Jhon Marulanda consideró que la guerrilla está haciendo “unas apuestas inválidas”, porque lo primero que debe hacer es reconocer que es parte importante del problema y “lo que propone no es ninguna solución viable”.

Aseguró que legalizar algunos cultivos no es una propuesta que descarta o condena, pero admitió que le parece que no va a progresar porque “es muy primaria y simplista, teniendo en cuenta las circunstancias internacionales de la lucha contra el narcotráfico en el mundo”.

Desvíos en los diálogos

Desde hace casi tres meses arrancaron los diálogos de paz entre las Farc y el Gobierno Nacional y aunque la agenda está dividida en cinco puntos, esta es la fecha que todavía no se concluye el primer ítem, relacionado con las políticas de la tenencia de la tierra en el país.

El exprocurador Jaime Bernal Cuéllar explicó que cuando se negocia con un grupo alzado en armas, los diálogos se extienden y es normal que se hagan insinuaciones y propuestas de todo orden, pero es el Gobierno el que debe manejar la situación.

“Me parece que Humberto de la Calle (jefe negociador del Gobierno) tiene que centrar la discusión a los temas que se hayan propuesto y evitar los temas colaterales porque se dilataría demasiado el proceso”.

Para el analista Jhon Marulanda, las Farc son “muy habilidosas y tienen una capacidad de resiliencia muy grande” y por eso han sobrevivido 50 años a un Estado que ha utilizado todos los medios para acabarlas. Por eso, para él, no es extraño que sigan postergando los diálogos.

Reiteró que “no es de extrañar que las Farc estén haciendo tiros al aire para demorar, entretener y distraer el proceso”, pero en este momento no importa a qué estén jugando ellas, sino a qué está jugando el Gobierno.

“Nos interesa es saber cómo está moviendo el Gobierno las fichas. No vaya a ser que nos empeñen a los colombianos en una negociación que luego nos duela”, sentenció.

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