Organización del Tratado del Atlántico Nortewww.fuerzasmilitares.org (15JUN2013).- El Gobierno de Colombia confirmó el pasado 4 de junio, mediante comunicado de prensa del Ministerio de Defensa, el estudio y preparación de un acuerdo de cooperación con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN); el cual se suscribiría entre junio y julio próximos.

Según fuentes de la Organización, citados por diversos medios de comunicación del país andino, el objeto de este acuerdo estaría centrado en el intercambio de información clasificada entre la Alianza y Colombia, así como también, "obtener experiencias internacionales para elevar los estándares profesionales y operacionales de la Fuerza Pública colombiana en asuntos como misiones humanitarias, misiones de paz, derechos humanos, justicia militar, entre otros temas"; explicó Juan Carlos Pinzón, ministro de Defensa Nacional de Colombia.

Ciertamente, la intención de Colombia de acercarse a la OTAN no es nueva. Desde el año 2005, durante la administración del ex presidente Uribe, el Gobierno de ese país desarrolló una estrategia denominada "Stability Promotion Diplomacy", la cual ha buscado asistir a otros países en capacitación para la interdicción de drogas, el combate al secuestro y la extorsión, y también, el desarrollo de programas de derechos humanos y derecho internacional humanitario (DIH) para sus Fuerzas Armadas.

Producto de esta estrategia de posicionamiento de las Fuerzas Militares de Colombia en la Región, en el año 2009 se enviaron varios oficiales y personal del Ejército y la Policía Nacional a Afganistán, con el fin de participar en los programas especiales de desminado, desmovilización y desarme, desarrollados por la misión de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), desplegada en ese país.

Reacciones de los países iberoamericanos

El anuncio de Santos, ahondó la crisis diplomática entre Bogotá y Caracas ocasionada tres días antes por la visita de Henrique Capriles, líder de la oposición venezolana, quien viajó a su vecino país con el fin entrevistarse con parlamentaros, empresarios, líderes políticos y el propio presidente de los colombianos.

La noticia fue interpretada por los líderes regionales de la "Revolución Bolivariana", como una "puñalada" de Santos a Venezuela; y el propio Nicolás Maduro manifestó, en una reunión con el alto mando militar en Caracas que, frente al probable acuerdo entre Colombia y la OTAN, "hay un giro negativo hacia una agenda de desestabilización regional, de división regional, de ataque contra la revolución bolivariana y de adhesión a los planes hegemónicos imperiales".

Por su parte, Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, aprovechó la reciente visita de Maduro a su país para manifestar "que un país latinoamericano se quiera incorporar a la OTAN, será instrumento de una política para debilitar y tratar de destruir el proceso de unidad que vive la región".

Otro de los presidentes de la región que calificó de "amena" para la defensa del hemisferio las pretensiones de Colombia, fue el boliviano Evo Morales quien, además, sostuvo que la intención de cualquier país suramericano al asociarse con la OTAN, sería considerada como una ". agresión, una provocación, una conspiración a gobiernos anti imperialistas, a Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Bolivia".

En ese orden de ideas, el presidente de Bolivia pidió al secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), el venezolano Alí Rodríguez, que convocara urgentemente una reunión extraordinaria del Consejo de Defensa Suramericano, a fin de que Colombia aclare el alcance y futuras consecuencias del citado acuerdo de cooperación con la Organización internacional de carácter militar.

Colombia no podrá ser miembro de la OTAN

Tras la controversia regional suscitada, tanto voceros de la Alianza Atlántica como el propio ministro Pinzón, confirmaron que ambas partes están interesadas en impulsar acuerdos de cooperación en los temas ya referidos; pero aclararon que Colombia no pretende y no puede ser, por razones geográficas, un país miembro de la OTAN.

La experiencia que la Fuerza Pública colombiana ha adquirido en los últimos años en la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y el crimen organizado transnacional, es hoy reconocida internacionalmente; por lo que "es un objetivo estratégico de Colombia fortalecer la cooperación con organismos multilaterales y otras naciones, no solamente en la perspectiva de buscar mayor efectividad en la lucha contra el crimen transnacional y otras amenazas, sino también para orientar la visión de futuro de las Fuerzas Armadas de Colombia", manifestó recientemente el ministro de Defensa colombiano.

En todo caso, el Gobierno del país andino fue enfático al manifestar que dicho acuerdo no implicaría la presencia de tropas extranjeras en territorio colombiano, y que cualquier acuerdo de cooperación con la OTAN será puesto a consideración del Congreso de la República y sujeto al control de la Corte Constitucional; tal y como lo ordenan las leyes de Colombia.

Cooperación militar internacional vs OTAN

Con independencia de la discusión jurídica, en el sentido de si Colombia puede, o no, ser miembro de esta Organización, lo cierto es que EEUU ya ha demostrado en el pasado la intención de "utilizar" a la OTAN como puente militar en aquellos escenarios en donde este país adelanta confrontaciones armadas contra el terrorismo.

Recordemos cómo, tras la invasión de Afganistán, la misión de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF),en varias oportunidades, ha tenido la negativa de algunos estados europeos que la conforman, para que esta se involucre directamente en la guerra declarada por EEUU y Reino Unido al terrorismo en esa región del mundo.

Colombia ha sido un socio estratégico para la potencia del norte en todas sus políticas de seguridad y defensa hemisféricas; sería apenas ingenuo pensar que ese país no considere, por lo menos un riesgo a su seguridad nacional, la evolución y sinergias entre los regímenes populistas de Iberoamérica y el crimen transnacional.

En este orden de ideas, el acercamiento que los americanos han propiciado entre Colombia y la OTAN, podría constituirse en el primer antecedente de la nueva misionalidad que EEUU desea con respecto a esta Organización Internacional.

En opinión del autor, y dicho de otra forma, la cooperación entre diferentes estados a través de organismos internacionales de carácter militar, podría llegar a ser la nueva forma de participación militar en los nuevos teatros de operaciones que amenacen la seguridad de las potencias occidentales.

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