General (r) Freddy Padilla de Leónwww.fuerzasmilitares.org (23FEB2014).- Como comandante de las Fuerzas Militares entre 2006 y 2010, el general (r) Freddy Padilla de León fue hombre de guerra. Hoy, como candidato al Senado por el Partido de la U, es hombre de paz, postulación que aceptó, dice, por una invitación personal del presidente Juan Manuel Santos, quien cree que su experiencia puede ser útil en el nuevo Congreso que ha de legislar para el posconflicto, ante los eventuales acuerdos de paz que se alcancen con las Farc en los diálogos de La Habana (Cuba).

Está convencido de que la verdadera paz es el fin del conflicto y en diálogo con El Espectador, el exoficial reconoce que tal y como se plantea la guerra en Colombia, es muy difícil llegar a la derrota militar de la guerrilla y que pese a que hay quienes hablan de sectores en la Fuerza Pública que se lucran de la guerra, todos los soldados —entendiendo el término en la dimensión de todas las jerarquías militares— siempre alimentan día a día la esperanza de la paz. Y habla de los supuestos casos de corrupción conocidos recientemente.

Un camino para lograr la paz es también la derrota militar del enemigo, ¿qué le hace creer ahora que la solución es negociada?

Esta forma de conflicto que tenemos en Colombia hace muy difícil llegar estrictamente a la derrota militar. Lo que hay es un proceso mediante el cual se le debilita en todos los órdenes, principalmente en el político, desde el punto de vista del apoyo de la población y del orden internacional. Alfonso López Michelsen decía: mientras no estén lo suficientemente debilitadas, estas organizaciones no negociarán. En La Habana vamos a llegar a un acuerdo para el cese del empleo de la capacidad armada de las Farc contra la sociedad, pero a partir de ahí sigue la construcción de la paz, que es un concepto más grande. Y es el nuevo Congreso el que tendrá que legislar en la construcción de esa Colombia del posconflicto, donde debe haber paz y seguridad.

¿Las Farc están sentadas entonces en La Habana porque están ya muy debilitadas?

Por supuesto, de lo contrario no lo hubieran hecho.

¿Y usted cree que tienen voluntad?

No tienen mejor opción. No se trata de un asunto de principios, sino de supervivencia.

¿Qué tan cierto es que hay militares que se lucran de la guerra?

No veo la forma de hacerlo, a menos que entren por el camino de la corrupción.

Pero es que ese es el problema precisamente, la corrupción que en los últimos días se ha destapado en las Fuerzas Militares…

Lo que hay que observar es qué cantidad dentro de la institución se ha vinculado a la corrupción y son unas pocas personas las que están siendo investigadas. Lo demás son fuerzas con principios y valores, donde el honor es fundamental.

¿Cree que hay unidad en las Fuerzas Militares frente al proceso de paz?

Si hemos dicho que desde hace tiempo están luchando y sacrificando en un esfuerzo por la búsqueda de la paz, considero que debe haber unidad.

¿Y no podría haber malestar por el hecho de que se le vayan a dar beneficios a la guerrilla y a los militares no?

El presidente Santos ha dicho que no se van a repetir los errores del pasado y, por supuesto, que en la construcción de la paz tiene que haber una consulta a los intereses de los colombianos, con las diferentes opiniones y tendencias que existen en la sociedad. No estamos hablando de pulsos, sino de la construcción de una Colombia que mire hacia delante.

Se habla de justicia transicional para la guerrilla y para las Fuerzas Militares. ¿Qué tanto de verdad, justicia y reparación les deben los militares a los colombianos?

Las Fuerzas Militares son un libro abierto y transparente.

Ahora en la arena política, ¿no teme exponerse a investigaciones y acusaciones?

Durante el tiempo que comandé las Fuerzas Militares mi lema fue firmeza y honor. Tengo la convicción que he sido un hombre que he practicado esa virtudes y las seguiré practicando si llego al Senado.

¿Qué pasó con los señalamientos que le hizo una ONG europea como responsable de los llamados falsos positivos?

He sido una persona que ha estado del lado de la justicia y como militar siempre fui un firme adalid de la lucha por los derechos humanos. Oportunamente el Gobierno y la justicia informaron a la opinión pública nacional e internacional sobre cuál es mi situación jurídica en este instante. Tengo la fuerza moral y la convicción de haber procedido con principios y valores.

Usted fue un fiel escudero de Uribe en la guerra y ahora plantea serlo del presidente Santos en la paz, ¿cómo concilia eso?

Aspiro a estar por encima de divisiones políticas y espero estar dentro del consenso en la búsqueda de un país en paz.

Frente al proceso de La Habana, ¿cómo lograr equilibro entre paz e impunidad?

Son los colombianos los que deben decir qué quieren y hasta dónde puedan estar en condiciones de ceder a las exigencias de una negociación. Pero pienso que no se puede mirar en términos estrictos de impunidad y paz, sino también en términos de construcción de una nueva Colombia.

¿Qué tanto pueden golpear a las Fuerzas Militares escándalos como los de las chuzadas o el de la contratación irregular que estaban haciendo algunos de sus miembros?

Las Fuerzas Armadas en Colombia son una institución fuerte y sólida. La gente está convencida de que cumplen con su deber y son ellas mismas las que rechazan a aquellos miembros que de alguna manera no son merecedores del honor y no cumplen con los principios y valores.

Pero quedaron dudas sobre hasta dónde puede ir la inteligencia militar...

Pues hasta ahora el Gobierno ha dicho que se trata de un operación legal, que estaba dentro de los parámetros de la Ley de Inteligencia y diseñada con el propósito de proteger a la sociedad. Y se tomó la decisión de facilitar que un ente independiente, como lo es la Fiscalía, llegue a las conclusiones finales.

Y también es cierto que las versiones hablan de que se les estaba haciendo seguimiento a los negociadores de paz de La Habana…

La Fiscalía ha dicho que hasta ahora lo que ha encontrado es que esta organización está cumpliendo con la ley. Ahora, si los negociadores de las Farc que están en La Habana estuviesen dando órdenes a las estructuras guerrilleras que están en Colombia para subvertir el orden, grave sería que la sociedad colombiana no detectara esta situación y previniera los actos terroristas que pudieran ocurrir y, por supuesto, desenmascarar esa doble condición de moral de negociadores y de terroristas.

Mejor dicho, si un miembro del equipo negociador del Gobierno resultó interceptado fue de forma accidental...

Eso es lo que pienso, si se está cumpliendo la norma. No tengo acceso y no sé lo que ha ocurrido, pero si la Fiscalía ha dicho que hasta ahora lo que ha encontrado cumple con la ley, estoy seguro de que no hubo un seguimiento a los negociadores, a menos de que el Gobierno sí lo hubiera ordenado como una prevención, que eso también puede ocurrir.

¿Qué tanto puede afectar la moral de la tropa los relevos en la cúpula militar?

Son decisiones del Gobierno. Lo que necesita un presidente como comandante supremo son unas Fuerzas Armadas útiles en los fines que está persiguiendo el Estado. En este caso, se dieron unos hechos que en su saber y entender consideró que eran necesarios esos relevos. Y al salir el comandante general de las Fuerzas Militares se genera una cadena de cambios.

Pues mucho se habla de la desmoralización de la tropa y, por ejemplo, el expresidente Uribe insiste mucho en el tema...

Afortunadamente en Colombia existe la libertad de expresión. Lo que creo es que hay que rodear a las Fuerzas Armadas, que son necesarias en la construcción de la paz. Ya no estoy en el interior de ellas, pero veo que las operaciones continúan y no hay una posibilidad en este momento de que cualquier organización por fuera de la ley tenga la capacidad de afectar enormemente a los colombianos, precisamente porque están desplegadas y cumpliendo con su deber.

¿No sería bueno hacerle un llamado a Uribe para que no meta a las Fuerzas Militares en medio del debate político?

No soy yo la persona indicada para eso.

Derecho al voto para los militares

¿Por qué propone que los militares puedan votar?

Es una propuesta con la convicción de que las Fuerza Militares son maduras y han superado aquellos fantasmas que impusieron la no participación en política desde la votación. Considero que en la Colombia que estamos tratando de construir, la no participación en el voto los deja en una condición de ciudadanos de segunda. Se debe reglamentar para que no se preste para indisciplinas. Por ejemplo, que no haya posibilidad de que una persona en uniforme participe con posibilidad de ser elegido o que haya proselitismo dentro de la institución.

¿Frente a la justicia los militares son tratados como ciudadanos de segunda?

¿Cuál es el temor de la sociedad colombiana al hablar de la justicia militar? Que no sea capaz de cumplir los estándares internacionales y las exigencias colombianas para que haya una pronta y real justicia. El asunto es organizarla, instituirla y fortalecerla para que sea una prenda garantía.

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