Yesid Ramírezwww.fuerzasmilitares.org (04ABR2014).- A pesar de que pidió una indemnización de $2.005 millones por el daño moral ocasionado por la feroz cacería desplegada por el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) en su contra, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca condenó al Estado a pagarle a Yesid Ramírez Bastidas, expresidente de la Corte Suprema de Justicia, tan sólo $290 millones. Ese dinero, que deberá girar el DAS, tendrán que pagarlo dos altos exfuncionarios de esta policía secreta, en calidad de ordenadores y responsables de un gigantesco operativo de espionaje para acabar con la reputación del jurista.

En una sentencia de 104 páginas, el Tribunal consideró probada la responsabilidad de agentes del Estado en este montaje y por eso ordenó que los exdirectores de Inteligencia y Contrainteligencia de la época, los capitanes (r) de la Armada Fernando Tabares y Jorge Alberto Lagos, respectivamente, asuman el costo de esta condena a la Nación. Se estableció que investigadores del DAS recolectaron y manipularon ilegalmente información con el objetivo de filtrarla a los medios de comunicación para afectar la credibilidad de la Corte Suprema de Justicia que durante el segundo período del gobierno de Álvaro Uribe Vélez destapó el llamado escándalo de la parapolítica.

En el proceso declararon la exdetective Alba Luz Flórez, más conocida como Mata Hari, quien fue la piedra angular de la infiltración en la Corte Suprema de Justicia, así como Germán Albeiro Ospina y otros que confesaron que por órdenes de la Casa de Nariño se impartieron directrices para que el DAS accediera a información reservada sobre expedientes de la parapolítica, datos íntimos de los magistrados, entre otro largo etcétera de irregularidades. El mandato fue destruir la Corte.

En concreto, fue a finales del año 2007 cuando comenzó la cacería. Ya entonces el gobierno Uribe se había enfrentado públicamente contra la Corte Suprema por varias de sus decisiones e, incluso, el país fue testigo del llamado escándalo del caso Tasmania, que después vino a saberse resultó siendo un complot, otro más, contra el alto tribunal. En el expediente se comprobó que agentes del DAS se desplazaron a Neiva para conseguir facturas de un viaje realizado por 22 magistrados de la Corte a esa ciudad con ocasión de un homenaje que se le hizo al magistrado Yesid Ramírez cuando fue nombrado presidente de esta corporación.

Dicho homenaje fue organizado y pagado, en buena medida, por un oscuro personaje hoy investigado por la justicia llamado Asencio Reyes Serrano. Una especie de lobista de la justicia, con un pasado turbio y altos padrinos en las Fuerzas Armadas. El DAS estableció que Reyes tuvo negocios con alias Chepe Ortiz, quien después fue extraditado a los Estados Unidos. El objetivo del DAS, sin embargo, según esta sentencia, no fue judicializar estos hechos (que, por demás, fueron insuficientemente investigados por la justicia), sino filtrar estos datos a los medios de comunicación para desprestigiar a la Corte.

De hecho, se elaboraron documentos en los que se pidió investigar si el narcotraficante Giorgio Sale le obsequió un reloj Rolex a Ramírez Bastidas y si otros personajes le habían regalado caballos, dineros o viajes de forma presuntamente ilegal. Todo eso se descartó, aunque el exmagistrado sí reconoció el regalo del Rolex. También se dio instrucción en el DAS de evaluar informaciones, según las cuales se fletó un viaje de Ramírez con otros magistrados a Isla Margarita o, lo más ridículo, determinar si tenía algún vínculo con las Farc por el solo hecho de haber nacido en Algeciras (Huila) y estudiado en Doncello (Caquetá).

Al proceso se aportaron reportes psiquiátricos sobre la afectación que toda esta cacería le provocó al exmagistrado y a su familia, y en donde quedó en evidencia que por sus múltiples enfrentamientos con el gobierno Uribe fue declarado uno de los denominados blancos políticos del DAS que debían ser desprestigiados a toda costa. Una orden que fue impartida desde la Casa de Nariño, según contaron varios agentes del DAS que fueron protagonistas de este espionaje. Un nuevo capítulo sobre dos episodios que aún no ha terminado de resolver la justicia: por un lado, hasta dónde llegaron los nexos de Giorgio Sale y Asencio Reyes con los altos dignatarios de la justicia, y por el otro lado, establecer toda la cadena que ordenó el espionaje contra la Corte Suprema de Justicia.

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