Imagen de archivowww.fuerzasmilitares.org (20MAY2014).- No dejarán las armas aunque firmen un acuerdo de paz. Para las FARC, entregarlas es un acto humillante que no harán. Una posición desafiante que no supuso mayor reacción en la contraparte. El domingo viajará la delegación gubernamental a La Habana para reanudar las conversaciones el lunes como si nada hubiera oído, y solo el Presidente Juan Manuel Santos, que acostumbra a romper su regla de no responderles cada vez que abren la boca, preguntó "¿entonces para que estamos conversando?", sin esperar en realidad respuesta.

Pablo Catatumbo, delegado de la banda terrorista en Cuba, afirmó en una entrevista a Prensa Latina que "esas armas nos han costado sangre, hay mucho muerto, sangre y viudas detrás de esas armas", como para darlas al final del proceso de paz. "Si lo que quieren es la satisfacción de humillarnos, no nos pidan eso, pero sí podemos buscar la manera que esas armas dejen de ser empleadas para la guerra", afirmó quien tiene un prontuario aterrador y es miembro destacado del Secretariado de las FARC.

Si el gobierno Santos aceptara su posición, repetirían lo que ya hicieron en el pasado, cuando llegaron a un acuerdo para hacer política en lugar de guerra. Se las quedaron con el fin de combinar las formas de lucha, una de las razones por las cuales el partido que crearon en los 80, Unión Patriótica, fue exterminado por paramilitares, fuerzas oscuras estatales y otras guerrillas. Además, conservarlas supondría una amenaza para los pobladores de las regiones donde mantendrían su fortaleza.

El Procurador General, Alejandro Ordoñez, un crítico de la manera cómo se desarrolla el proceso de paz, rechazó las palabras de Catatumbo. "Si no entregan las armas ellos no pueden participar en política. No puede haber una paz armada, ni un partido político armado", manifestó.

Otro aspecto polémico es la insistencia de los terroristas en una Asamblea Constituyente al final de los diálogos de paz para refundar el Estado. Desde todos los flancos les han negado esa posibilidad, aunque persiste la incertidumbre de que no lo logren si hacen de esa exigencia una cuestión insalvable. De ahí que Ordoñez exija al Ejecutivo "ser totalmente claro, contundente y no dejar ninguna duda. Si la condición de las FARC es la Constituyente, el gobierno no puede seguir dialogando", manifestó."Las instituciones no las diseñan las bandas armadas".

Si bien al inicio de los diálogos Santos aseguró que sería un proceso discreto, a diferencia del Caguán, y que no se dilucidaría en los micrófonos, lo cierto es que las FARC llevan la voz cantante, hacen propuestas permanentes al margen de la agenda y logran meter en su debate al propio Jefe de Estado que cae en la trampa y sale siempre a responderles.

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