Central Nuclear de Fessenheimwww.fuerzasmilitares.org (25JUN2014).- Quien se ha encargado en las últimas semanas de poner la delicada palabra “nuclear” en la discusión sobre el futuro energético de Colombia ha sido el profesor Ernesto Villarreal, de la Universidad del Rosario, luego de concluir una investigación sobre el tema para el Observatorio de Drogas Ilícitas y Armas de este centro académico.

“Si Colombia quiere aprovechar el uso de energía nuclear para proveer electricidad y fortalecer el Sistema Interconectado Nacional, debe tomar medidas desde ahora para la construcción de una planta nuclear”, es la propuesta que lanzó este experto en ingeniería nuclear graduado de la U. Estatal de Pensilvania y la U. de Michigan.

¿Una planta nuclear en uno de los países más ricos en energía hidroeléctrica del planeta? ¿Una planta nuclear en un país donde todavía fracasa la construcción de acueductos y carreteras? ¿Una planta nuclear en Colombia, cuando países como Alemania van rumbo a un apagón nuclear? La lista de preguntas es larga. El profesor Villarreal acepta que es un tema polémico, pero que es necesario discutirlo sin prejuicios ni desinformación.

Colombia, explica Villarreal, puede llegar a tener 90.000 megavatios instalables de energía hidroeléctrica gracias a sus ríos caudalosos y caídas de agua. Actualmente sólo utiliza un 14% de este potencial, que equivale a unos 12.000 megavatios. Desde la crisis energética de los 90, que llevó al país a un apagón por su alta dependencia de esta fuente, se decidió complementar la red de producción con energía termoeléctrica. Un 30% de la producción nacional de electricidad proviene de esta última fuente.

Villarreal dice que en un escenario de cambio climático, donde el gas y el carbón son considerados energías sucias, es necesario pensar en su reemplazo. Y ahí está, según él, la energía nuclear esperando una oportunidad.

“A 20 años creemos que se requerirá una primera planta nuclear y esa sería una forma de complementar la hidroeléctrica”, concluye Villarreal. Una planta moderna, capaz de generar unos 1.000 megavatios podría costar alrededor de US$7.000. En el planeta hay 435 reactores en operación, seis de ellos se encuentran en América Latina, exactamente en Argentina, Brasil y México.

En la otra orilla del debate está el profesor Germán Corredor, director del Observatorio Colombiano de Energía de la Universidad Nacional. “La energía nuclear, por supuesto, en algún momento de la historia energética se consideró energía limpia, pero poco a poco ocurrieron accidentes que cambiaron la percepción”, argumenta.

“Yo creo”, añade, “que en este momento es difícil pensar en plantas nucleares, que requieren una seguridad muy grande. Colombia no tiene experiencia en eso”. A Corredor le parece una buena idea discutir estas propuesta en un ambiente académico. Otro de sus argumentos en contra es que sigue siendo mucho más barato producir otros tipos de energía.

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