Generales retirados de la Policía Nacionalwww.fuerzasmilitares.org (20AGO2014).- En medio de la controversia política y jurídica que ha suscitado la anunciada reestructuración de la Presidencia de la República y la designación de cuatro superministros para ejecutarla, un tema específico ha vuelto a alertar al Colegio de Generales de la Reserva Activa de la Policía Nacional: la creación del Ministerio de Seguridad Ciudadana, cuyos estudios, preparación y discusión será una de las misiones a ejecutar por parte del nuevo ministro consejero de Posconflicto, Derechos Humanos y Seguridad, el general (r) Óscar Naranjo.

Más allá de que sea el exdirector de la Policía el responsable de concretarlo, pues no solo fue uno de los baluartes de la campaña electoral sino que incluso llegó a sonar como fórmula vicepresidencial, el tema que no deja dormir bien a los oficiales retirados de la Policía y también de la Reserva Activa de las Fuerzas Militares es el citado ministerio. Sobre todo porque en plena campaña electoral, cuando este asunto se estaba convirtiendo en foco de tormenta política, el propio presidente Juan Manuel Santos alcanzó a manifestar que solo era una idea.

No obstante, el pasado miércoles 13 de agosto, esta revivió en el marco de la presentación de la reforma estructural de la Presidencia, en el contexto de las nuevas funciones que tendrá el ministro consejero Óscar Naranjo. En dicha alocución quedó claro que además el

general (r) será quien coordine las políticas y los programas relacionados con el posconflicto, particularmente en la implementación de los modelos de seguridad, desmovilización y reintegración. Es decir, en parte tendrá que definir las labores de quienes abandonen la guerra.

Y es precisamente este último aspecto el primero que genera suspicacia entre los oficiales de la reserva: que eventualmente los guerrilleros reinsertados resulten siendo los policías de la seguridad ciudadana en el futuro ministerio. “A estos hombres también hay que reinsertarles el alma”, expresó uno de los retirados en diálogo con El Espectador, para advertir que muchos insurgentes llevan implícita la creencia de que su enemigo es el Estado y antes de pensar en agregarlos a la seguridad hay que trabajar con ellos un proceso psicológico.

Además de los reparos jurídicos generales en torno a si la reforma integral a la Presidencia puede hacerse por decreto o requiere facultades otorgadas por el Congreso, sobre el aspecto particular del proceso de reinserción y ubicación de personas que se sometan a la legalidad los oficiales retirados advirtieron que al menos respecto al proyecto de origen parlamentario que se radicó en el Legislativo con la misma idea del Ministerio de Seguridad Ciudadana, hay ingredientes con evidentes fallas técnicas.

Ya lo había recalcado el Colegio de Generales de la Reserva Activa de la Policía Nacional desde su asamblea del pasado 22 de mayo, cuando calificó de inconveniente que estas labores de reinserción y reintegración “se desarrollen bajo la misma égida de la Policía”. Ahora sus dudas son mayores, porque estiman que podría generarse un escenario en el que reinsertados hagan parte de la institución, mientras sus antiguos jefes llegan al Congreso. Sería una institución que perdería el carácter independiente de la política, manifiestan.

Tras el triunfo de Juan Manuel Santos, los policías retirados le enviaron una carta para expresarle sus objeciones al proyecto del ministerio, recordándole que primero en 2013 dijo que no era su prioridad crearlo; después, el 24 de junio pasado, durante una ceremonia en la Escuela de Cadetes de la Policía General Santander, manifestó que el Gobierno estudiaba el tema desde hace dos años. Ahora regresa con responsable directo para sacarlo adelante, el nuevo ministro consejero Óscar Naranjo Trujillo.

Paradójicamente, fuentes de la reserva de la Policía revelaron que en más de una oportunidad intentaron hablar directamente con el general (r) Naranjo, sin ser atendidos. Entonces lo hicieron con varios asesores de la campaña reeleccionista, según ellos sin que lograran respuestas satisfactorias. Un día después de la posesión de Santos, el presidente del Colegio de Generales de la Policía le escribió pidiéndole que no precipite una inoportuna reforma que lejos de mejorar las condiciones de seguridad ciudadana signifique un riesgo para Colombia.

La otra preocupación concreta de los oficiales retirados, el argumento de mayor exposición durante los días de la campaña electoral, fue que eventualmente se saque a la Policía Nacional del Ministerio de Defensa, al que pertenece desde 1953, para que haga parte del nuevo Ministerio de Seguridad Ciudadana. En su misiva del pasado 8 de agosto, reafirmaron su convicción de que les preocupa que la institución “pueda desarraigarse de la que ha sido por más de 60 años su dependencia orgánica”, es decir, haciendo parte de las Fuerzas Armadas.

No se trata de una oposición absoluta a los cambios que requiere la Fuerza Pública en caso de lograr la firma de la paz, manifestaron los voceros del Colegio de Generales de la Reserva Activa, pero insistieron en que esa transformación puede darse bajo el manto del Ministerio de Defensa, que para ellos ha significado aprender de la disciplina y el compromiso del Ejército y demás instituciones de las Fuerzas Armadas, en tal ambiente de colaboración que ha permitido neutralizar a las organizaciones armadas durante 50 años. 

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