Imagen de archivowww.fuerzasmilitares.org (15SEP2014).- El pesimismo entre los inversionistas está impidiendo la llegada de nuevos capitales a Colombia y tiene a muchos considerando la posibilidad de abandonar el país si las cosas no cambian.

Así lo asegura, en entrevista con EL TIEMPO, Lisa Viscidi, directora para Energía, Cambio Climático e Industrias Extractivas de Diálogo Interamericano, uno de los Centros de Pensamiento más prestigiosos de Washington, tras su visita al país.

¿Cuáles fueron las conclusiones de su viaje?

Me llamó la atención el grado de pesimismo que existe en el sector. Hace algunos años la noticia era que la producción se había duplicado, había nuevas oportunidades y, pese a que no se registraron grandes descubrimientos, se veía que el país tenía suficientes recursos como para atraer a inversionistas. A eso se sumó la mejora en las condiciones de seguridad. Todo eso puso a Colombia como un destino importante para las inversiones de gas y petróleo. Pero ahora, quizá como consecuencia de ese auge, el ambiente está más pesimista que nunca. En tal punto está que, si no se resuelven los problemas, hay compañías que se van a ir del país.

¿Qué le hace pensar que la confianza está disminuyendo?

En cuanto a las compañías que ya están, no he visto ejemplos de que se están retirando como tal. Es más lo que dicen. Es cierto que las compañías siempre se quejan, pero mi sensación es que si las cosas no cambian van en esa dirección. En cuanto a las nuevas inversiones, solo basta con ver los resultados de la ronda de licitación de julio, que no fue muy exitosa. Eso tiene mucho que ver con las regulaciones. Con los recursos no convencionales, los riesgos de exploración son más altos y su explotación es más compleja. Para explotación submarina hubo más éxito pero tuvieron que ofrecer mejores términos fiscales y eso podría devolvérsele al gobierno, pues el único propósito de conceder permisos es obtener ingresos por ellos.

¿Cuáles son las causas de ese pesimismo?

Hay tres factores principales, recurrentes en mis conversaciones. El primero son los ataques a la infraestructura y los problemas de seguridad, el segundo es el problema con las licencias ambientales y el tercero las relaciones con la comunidad. En el caso de las licencias, el proceso se ha tornado extremadamente lento. En algunas casos han sido las compañías las que se tardan en entregar toda la información necesaria y eso complica las cosas para el Gobierno.

¿Qué está haciendo el Gobierno para corregir?

Una de las cosas que se quiere hacer es coordinar mejor entre todos los ministerios para lograr más eficiencia en el proceso, pues el Ministerio del Interior maneja la consulta previa; el del Ambiente, las licencias, y el de Defensa, la seguridad. También están mirando una revisión de las regulaciones para volverlas más claras.

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