Los bajos sueldos son un problema para la mayoría de trabajadoreswww.fuerzasmilitares.org (27SEP2014).- Los 21 millones de trabajadores colombianos con empleo se sienten agobiados con extensas jornadas laborales y, por lo general, hablan de una pesada carga de actividades por cumplir.Sin embargo, el esfuerzo no coincide con la productividad del país, que ocupó el puesto 66 entre 144 países, tras la más reciente medición realizada por el Foro Económico Mundial.

Según cálculos de Rosario Córdoba, presidenta del Consejo Privado de Competitividad, en Colombia se necesitan 4,5 trabajadores para realizar la misma actividad laboral que hace un solo empleado estadounidense. Por lo tanto, la baja productividad es el lado flaco que tiene el país y una de las talanqueras para lograr el desarrollo.

“La comparación con un grande puede ser ambiciosa, y por cruda que parezca es el recordatorio de que podemos hacerlo mejor”, indicó Córdoba.

La baja productividad del país no se refiere solo a que el trabajador pierda tiempo, sino a una serie de factores que van, desde lo individual hasta lo gubernamental. Así, por ejemplo, el hecho de que no haya disponibilidad de una buena educación pública, o privada pero accesible, para que el empleado se capacite al ritmo del desarrollo tecnológico, impacta su productividad.

La realidad diaria que viven muchos colombianos, que se gastan cinco horas para ir y volver a su lugar de trabajo también reduce sus resultados.

La impuntualidad que rotula las citas y reuniones en Colombia es otro factor que amerita atención. Igualmente la falta de foco: una reunión debe ser pactada con un tiempo determinado y un objetivo claro para que no se convierta en un conversatorio sin sentido.

“No es que la gente no trabaje, sino que cuando tiene la formación adecuada esa persona le rinde más su trabajo, tiene el método para hacer las cosas de manera eficiente”, explica Córdoba.

La experta en el tema expone el caso sencillo de una empleada doméstica en Estados Unidos. “Mientras en Colombia, una trabajadora doméstica va a una casa 8 y 10 horas por 30.000 pesos, la de Estados Unidos, donde este tipo de trabajo es tan costoso, hace lo mismo en tres horas y luego se va a otro y otro trabajo. En consecuencia, gana tres o cuatro veces más, probablemente porque tiene más herramientas para hacer su labor rápido”.

Lo que hay que hacer está claro, pero las acciones están retardadas, pues el tema se aborda como si fuese algo ajeno o secundario y en el fondo, tiene que ver con todos. “La productividad es un círculo en el que todos deben estar. Se necesita aumentarla, para lo cual es necesario tener un sistema de ciencia, tecnología e innovación, una política de desarrollo productivo, una política que surja desde las regiones, para que cada una pueda identificar sus fortalezas y trabajar para ello. El resultado de este engranaje ha de ser la formalización de la economía y la generación de empleo de calidad”, agregó Córdoba.

El salario, punto clave

Con el tema de la productividad aplica el dilema eterno de si debe ser primero el huevo o la gallina. El interrogante, de si el empleador debe garantizar primero el bienestar del trabajador para que sea más productivo o al contrario, tiene varias respuestas.

La presidenta del Consejo de Competitividad expresa que, de nuevo, es como una serpiente mordiéndose la cola. “En Colombia se dice que el salario mínimo es alto porque se mide con base en la productividad. Como ésta es baja, el empleador debe contratar cuatro personas para un mismo oficio en vez de uno. Todo, porque la persona no ha tenido la oportunidad de tener la formación adecuada para ser productiva. Ahí está el problema cuando se abren las discusiones sobre salario mínimo, el cual se ajusta con la inflación y, según el momento político, lo suben en 5 puntos. Es decir, no se incrementa según la productividad, sino con un criterio político. Lo ideal es lograr que el salario mínimo refleje lo que las personas sean capaces de producir. Si se hace así, es probable que el trabajador termine ganando más. Pero, en la medida en que ese salario sea muy alto en comparación con la productividad de la gente, el incentivo de contratar empleados disminuye”.

El presidente de la Confederación General del Trabajo (CGT) ve la situación desde otro ángulo. “En Colombia continúa la tendencia perversa de privatizar las utilidades y socializar las pérdidas de las empresas. Cada vez que se aproximan las negociaciones del salario mínimo aparecen cifras que castigan la productividad de los trabajadores. Suena contradictorio que el Gobierno diga que el Producto Interno Bruto ha crecido y la productividad laboral no. Es más bien una estrategia para negarle los derechos a los trabajadores, cuando lo que hay que hacer es garantizar un estado de bienestar que estimule a los empleados para que sean más productivos”.

La informalidad también juega

La informalidad es otro pedazo que no deja cocinar la torta de la productividad. La existencia de 11,5 millones de trabajadores informales y tres millones de colombianos desempleados es una de las razones de los malos resultados en productividad que obtiene el país en comparación con las demás naciones del mundo. “Si una persona es capacitada y productiva, entra al mercado formal, tiene la posibilidad de ganarse un salario decente. Si no tiene formación, su futuro es entrar a la economía informal, a obtener ingresos a veces por debajo del mínimo. Allí cae de nuevo al círculo vicioso: menor productividad, imposibilidad para capacitarse y mejorar su condición. Es donde la gente empieza a perder el estímulo”, sostiene Rosario Córdoba.

Entre tanto, Julio Roberto Gómez argumenta que, “la baja productividad que refleja Colombia obedece también a la medición falseada que se hace en el país, donde se cuenta como empleado a un colombiano que dice trabajar dos horas. A ello se le agrega la precariedad, pues un empleado labora 12 y 14 horas y no le reconocen horas extras. ¿Cómo pretenden entonces que sea altamente productivo?”.

Córdoba, por su parte, defiende la idea de que “se debe trabajar para que todos mejoren. El rico siempre va a tener la educación que quiera, la salud y el transporte que quiera. Si es o no es productivo, igual no tiene problemas. Hay que salirse del discurso de que esto es para bien de los ricos. Ellos ya tienen la mejor educación, aunque vivan en el tercer mundo hacen parte de un mundo desarrollado. Lo que hay que pensar es que la riqueza de un país la produce la mezcla de capital humano con capital físico. Si el primero no está formado y encima, no tiene el componente físico: la infraestructura, por ejemplo, la competitividad y productividad no saldrán a flote. Esto significa un país atrasado, con desempleo, con trabajadores mal remunerados y con baja calidad de vida. Es inaudito que Colombia salga en las encuestas como el país más feliz. Esto es porque no hemos entendido que tenemos derechos. En consecuencia, nos dan cualquier educación y la aceptamos. Entre más educado sea un país es más consciente de que le falta más”.

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