FARCwww.fuerzasmilitares.org (17FEB2015).- Mientras la mesa de conversaciones entre el Gobierno y las Farc en La Habana (Cuba) está concentrada en conseguir un acuerdo parcial en el tema de víctimas y trazar una ruta para el desescalamiento del conflicto armado, los negociadores de las Farc aseguraron, en el debate de Hora 20, de Caracol Radio, que esa guerrilla desvinculará a los menores de 15 años que forman parte de sus filas y expresaron su acuerdo con la propuesta del expresidente César Gaviria, en el sentido de aplicar un modelo de justicia transicional que cobije a los combatientes y a los civiles que participaron de manera directa, o indirecta, en el desarrollo del conflicto armado.

En el debate, en el que participaron los comandantes guerrilleros Pablo Catatumbo, Joaquín Gómez e Iván Márquez, este último sostuvo que “después de consultas internas” con las estructuras guerrilleras en todo el país, la comandancia de las Farc pudo establecer que “sólo hay 13 menores de 15 años” en sus filas y que los desvincularán de la guerra en el corto plazo. Se trata de un anuncio que va de la mano con otra promesa hecha la semana pasada: que no reclutarán, de ahora en adelante, menores de 17 años.

Márquez afirmó, además, que tanto las Farc como el Eln “sueñan” con un “solo proceso de paz y dos mesas de conversación”, y con hacer política “abiertamente”, e insistió en que un proceso constituyente es la alternativa de refrendación que prefieren las Farc para darle legitimidad a lo que eventualmente se acuerde en La Habana entre el Gobierno y esa guerrilla.

Por otra parte, manifestaron que están dispuestos a hablar con el expresidente Álvaro Uribe y los miembros del Centro Democrático, opositores del proceso de paz: “Siempre y cuando se hable con argumentos, no con agresiones”, agregó Joaquín Gómez.

Guiño a propuesta de Gaviria

A la propuesta del expresidente César Gaviria, sobre que la justicia transicional sirva para saldar las cuentas que tienen con la justicia no sólo los combatientes, sino también los empresarios, políticos o miembros de la Rama Judicial que de una manera u otra han participado del conflicto colombiano, ya sea financiándolo, auxiliando a las partes o pactando operaciones y planes, Márquez “señaló que “lo importante que ha hecho el presidente Gaviria es decir que acá no hay un solo responsable”, y puso de presente que en sus filas también hay mutilados. “Hemos insistido en que el máximo responsable es el Estado y ahí está la discusión”.

Aunque Gaviria advirtió que su propuesta de ampliar la justicia transicional a sectores civiles que han participado del conflicto es una opinión personal, existe un rumor creciente de que el exmandatario es la ficha clave para los diálogos de paz, pero no con las Farc, sino entre el presidente Santos y el expresidente Uribe.

La iniciativa de Gaviria tiene más impulsores que detractores. Por ejemplo, el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, la calificó como “muy razonable” y de la “mayor importancia”. En este mismo sentido se expresó el fiscal Eduardo Montealegre, quien desde hace algunos meses había hecho propuestas en este mismo sentido.

En los círculos políticos la propuesta fue vista con buenos ojos. La apoyan en el Partido Liberal, en el Partido de la U, en el conservatismo y en el Polo Democrático. Se podría decir que, en términos generales, existe cierta unanimidad respecto a la propuesta.

Pero al mismo tiempo resulta un debate prematuro, puesto que en este momento la mesa de diálogos tiene centrada su energía en dos asuntos: conseguir un acuerdo en el tema de víctimas y trazar una ruta para el desescalamiento del conflicto armado, para ambientar los avances del proceso de paz.

Sin embargo, la iniciativa de Gaviria tuvo receptores y el más importante fue el Centro Democrático, que encabeza el expresidente Uribe. Desde esa orilla, el senador Alfredo Rangel consideró que es una buena propuesta, pero que no hay que olvidar que la justicia transicional debe ceñirse a las obligaciones internacionales suscritas por Colombia. Una declaración que deja ver que la propuesta de Gaviria cumplió su objetivo: tender puentes con el uribismo. 

elespectador.com