Si Estados Unidos no replantea su relación con América Latina y da solución a tres de los grandes problemas que lo mantienen al margen -inmigración, Cuba y drogas- ambas regiones seguirán alejándose con consecuencias negativas para todo el Hemisferio.

Ese, a grandes rasgos es el mensaje de un reporte que pública hoy el Diálogo Interamericano, uno de los Centros de Pensamientos más respetados en la capital estadounidense y que coincide con el inicio de la Cumbre de las Américas, que arranca este sábado en Cartagena.

El reporte, titulado 'Rehaciendo la Relación entre América Latina y Estados Unidos', refleja el consenso de los más de 100 miembros del Diálogo, entre los que ex presidentes y personalidades de toda la región.

Entre ellos los ex mandatarios de Chile, Michelle Bachelet y Ricardo Lagos, de México, Ernesto Zedillo, de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, al igual que el ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique Iglesias, y el académico Francis Fukuyama.

El reporte parte de la base de que tras décadas de profundos cambios, ambas regiones han comenzado a alejarse a pasos agigantados y que esa brecha seguirá expandiéndose y generando nuevos focos de tensión y riesgos para todo el Hemisferio.

De acuerdo con el Diálogo, esa distancia se ha ido acentuando por dos factores centrales. Por un lado, América Latina ha hecho enormes progresos a la hora de reducir la pobreza y la desigualdad, al igual que en el manejo de la economía.

Estos cambios, dice el Diálogo, han traído consigo más autonomía, vínculos globales y una creciente confianza que se contrastan con el estado de las cosas de EE.UU., que aún no se recupera de la crisis económica, enfrenta un sistema político fracturado en lo doméstico y cuya influencia internacional está disminuida.

Para el Diálogo, además, este contexto se ve exacerbado por decisiones erradas que han promovido tanto los líderes en EE.UU. como en la región.

"Los cambios recientes han tenido un profundo impacto en las relaciones interamericanas. Aunque estas relaciones son cordiales y libres en su mayor parte del antagonismo del pasado, también parecen carecer de vigor y sentido. La cooperación efectiva en las Américas, bien sea para enfrentar problemas urgentes o para aprovechar nuevas
oportunidades ha sido decepcionante", dice el reporte.

Según el Diálogo, Washington ha hecho muy poco para enfrentar los problemas que lo separan de casi todos los países de la región y cuya solución es indispensable si quiere recuperar su credibilidad.

"El primer orden de las cosas para EE.UU. tiene que pasar por la solución de un sistema migratorio fracturado que afecta a América Latina más que a cualquier otro lugar del mundo, unirse con la región para desarrollar una nueva aproximación al problema de la droga y acabar con el embargo Cuba y otras restricciones en las relaciones Cuba-EE.UU. que son rechazadas por la región".

Pero, según el Diálogo, ni siquiera eso por si solo sería suficiente para corregir el rumbo.

Tanto EE.UU. como la región, sostiene el reporte, "tienen que hacer más para sacar provecho de las enormes oportunidades que existen en lo económico, comercio y energía. Tiene que trabajar de la mano para enfrentar los problemas globales y regionales y tienen que proyectar sus valores comunes en paz, democracia y derechos humanos".

Para este Centro de Pensamiento, las relaciones se encuentran en un momento crítico y las consecuencias serían nefastas de no adoptar correctivos cuanto antes.

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