General (Ret.) Barry McCaffrey
General (Ret.) Barry McCaffrey

www.fuerzasmilitares.org (31ENE2016).- Entrevista del periódico colombiano El Tiempo al General (Ret) Barry McCaffrey, en el marco del aniversario del Plan Colombia.

De usted se dice que fue el autor intelectual del Plan Colombia, que se lo llevó al presidente Bill Clinton...

Conceptualmente, el Plan fue armado en su totalidad por los colombianos. Yo me reuní con las autoridades de su país para hablar del tema y, luego, con Clinton para decirle: Presidente, Colombia, una democracia aliada, se está desmoronando. Colapsará durante la próxima administración. Me dio la autorización de avanzar, pero el plan, al menos el que se le presentó al Congreso de EE.UU., lo escribimos Mark Coomer, Pancho Kinney y yo (ambos funcionarios de la oficina del Zar Antidrogas). Queríamos 850 millones de dólares para arrancar, pero pedimos 1.000 millones para poder negociar con el legislativo. Éramos los únicos que sabíamos. Lo más sorprendente fue el tiempo récord en que lo sacamos adelante. Yo siempre digo en mis charlas que para lograr la financiación de una idea en Washington se requieren cinco años. Esto lo logramos en solo uno.

¿Por qué cree que hubo tanta celeridad?

Creo que fuimos muy efectivos en nuestros argumentos. La lógica de la situación ganó. Era una democracia amiga de EE. UU., que combatió con nosotros en la Segunda Guerra Mundial y en Corea, que nos pedía ayuda porque estaba en apuros.

¿Cree que Clinton actuó solo porque quería evitar que su partido fuera castigado en las elecciones por perder la guerra contra las drogas o porque estaba convencido?

Esa es una interpretación legítima. Soy admirador total de Clinton por muchas razones, y una de ellas es lo objetivo y lógico que es su pensamiento. Creo que su motivación final fue hacer lo correcto, pero es innegable que hubo de lo primero. (Lea también: Se reenfocaría el Plan Colombia para el posconflicto)

¿Cuál cree que ha sido el principal logro?

En el 2001, al comienzo de la estrategia, visité el país para ver las operaciones de la Policía. Me llevaron en un helicóptero, pero sobre nosotros volaba un avión AC-47 para protegernos. Los colombianos estaban obsesionados con evitar que me mataran, pues eso habría sido una vergüenza. Al aterrizar había 4.000 hombres custodiando el lugar. La última vez que fui, invitado por Santos, tenía una escolta de solo 12 personas y viajé por todo el país. Durante esa semana no hubo ni un solo incidente de violencia atribuible a las Farc. Pasaron del caos y la desesperanza a un país lleno de oportunidades económicas. Con problemas, pero nada como antes.

¿Y, si tuviera que escoger algo, qué destacaría de la ayuda que brindaron?

Sin duda, la movilidad. Hoy día, las Fuerzas Armadas tienen más de 200 helicópteros, algo que solo pocos países tienen. Pero cuando comenzó no tenían nada. Cuando pedía los recursos en Washington les decía: Miren, solo en la división del Ejército que yo comandé durante la primera guerra de Irak tenía más de 100 helicópteros a mi servicio. Acá hay menos de 30 para un país enorme sin carreteras. Darles eso fue clave. Pero, sin duda, lo que más destacaría fue el coraje y la valentía de los colombianos que dijeron no más.

El objetivo central de EE. UU. era controlar la oferta de droga, pero ahora los cultivos están creciendo otra vez. Un 40 por ciento en solo un año. ¿No es eso un fracaso?

Desde el comienzo le dije a todo el mundo que EE. UU. tendría que resolver su problema con las drogas por sí mismo y a través de la prevención. El problema no está en Colombia o Afganistán sino en Baltimore y otras ciudades del país. Y hemos sido muy exitosos. Se ha bajado el consumo de coca a un 7 por ciento entre adultos, de un 13 por ciento que existía en los años 80. El objetivo no era si eliminábamos o no cultivos, que era importante, sino que Colombia restableciera el imperio de la ley. Este era un negocio que ponía más de 1.000 millones de dólares en los bolsillos de las Farc, del Eln y de las bacrim. (Vea: 'Colombia es un líder cada vez más importante': Barack Obama)

¿Entonces gastar una fortuna en fumigación fue una pérdida de tiempo y plata?

Para nada. Hay que confrontar las actividades ilegales, sobre todo las que producen grandes cantidades de dinero, pues de lo contrario no se puede estabilizar un país.

¿Cree que fue un error suspender las fumigaciones aéreas?

Sin duda. El químico que se usa en todas partes del mundo, entre ellas EE. UU. y Colombia misma, es para fines agrícolas y no tiene efectos en la salud ni en el medioambiente. Fue una decisión política equivocada, pero le deseo lo mejor a Santos.

¿Le preocupa que los avances se estanquen si siguen creciendo los cultivos?

Totalmente. Las Farc no dejarán el negocio porque, si lo hacen, pierden poder. Si tienes un poco de dinero, sobornas a un policía. Pero si tienes una fortuna, contratas firmas de abogados y lobistas. Cualquier producción de droga es una amenaza para la estabilidad de un país.

Muchos dicen que el Plan debilitó a las Farc y por eso están en la mesa de negociación...

El presidente Santos es una persona extremadamente inteligente y ha tomado un riesgo grande para detener la guerra. Yo lo admiro, pero admito que estoy preocupado por la implementación del proceso de paz. No creo que las Farc se desarmen bajo el marco de estas negociaciones, y tampoco creo que dejarán el negocio de las drogas.

Colombia quiere el apoyo de EE. UU. para el posconflicto. ¿Tras 15 años de respaldo en la guerra hay ambiente para la paz?

En el mundo castrense aprendemos que se refuerzan los éxitos y se rehacen los fracasos. En el mundo político, a veces sucede lo contrario. A diferencia de Irak o Afganistán, donde hemos gastado billones y no hemos ganado nada, en Colombia con una fracción de eso se ha progresado mucho. Yo pido es que se les siga respaldando por cinco años más. Si al cabo de ese término las Farc se desarmaron y el Eln desapareció, entonces pensaremos en otras cosas.

eltiempo.com