El anuncio lo hizo durante el foro Iniciativa Global de Desminado para Colombia.
El anuncio lo hizo durante el foro Iniciativa Global de Desminado para Colombia.

www.fuerzasmilitares.org (11MAY2016).-  “En un país minado no es posible una paz completa. Un territorio con minas antipersonal es un territorio estéril, sin futuro”, con estas palabras el mandatario hizo la apertura del foro organizado por el Ministro para el Posconflicto, Rafael Pardo; participaron también el Alto Comisionado de Paz, Sergio Jaramillo Y expertos internacionales, para dialogar sobre la estrategia que le permita a Colombia en 2021 ser un país libre de minas antipersona.

El presidente Santos informó que este año se priorizarán 20 municipios donde ya se ha identificado una fuerte presencia de estos artefactos explosivos.

“Hoy Colombia tiene dos brigadas del Ejército, un batallón de infantería de la Armada y un grupo especializado de la Fuerza Aérea, dedicados exclusivamente al desminado. Este año tenemos 700 hombres y mujeres en el terreno, y 5 mil más en entrenamiento. El próximo año serán 10 mil dedicados al desminado”, aseguró.

Por su parte el ministro para el Posconflicto, Rafael Pardo, manifestó que ya están detectados los municipios prioritarios y que el compromiso es erradicar las minas antipersona antes de 2021.

“Colombia tiene tres categorías de municipios afectados por minas: 199 municipios altamente afectados, 230 medianamente afectados y un poco más de 200 que son afectados en menor proporción. Se está trabajando fuertemente en 20 de los más afectados”, explicó el alto funcionario.

Pardo habló de la cooperación internacional y las ayudas económicas para el desminado y dijo que “Estados Unidos ofreció 60 millones de dólares y Noruega de 25 millones de dólares para los próximos 5 años”.

El embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Whitaker, resaltó el esfuerzo del gobierno Santos en la erradicación de minas y expresó que “además de las contribuciones financieras, este programa para el desminado implica asesorías técnicas y la habilidad de convocar a la comunidad internacional. En todo eso pueden contar con nosotros”.

Durante el evento, también se hizo la reproducción de un video enviado por el jefe de la diplomacia estadounidense, John Kerry, quien dijo que “queremos contribuir para acabar la mutilación de personas y las matanzas. La iniciativa Global para el Desminado tiene un meta sencilla: salvar vidas y abrir la puerta a un mayor desarrollo rural para Colombia. Hay que mantener vivo este impulso”.

Este es el texto del discurso del presidente Santos en el foro de expertos de la Iniciativa Global de Desminado para Colombia, en el que participan 85 invitados de 28 países, donde se promueven acciones para eliminar las minas de aquí al 2021 y reforzar los mecanismos de cooperación internacional.

Palabras del presidente de la República, Juan Manuel Santos, en el Foro de Expertos de la Iniciativa Global de Desminado para Colombia (v.7.1)

Bogotá, 10 de mayo de 2016

En el año 2006, mientras patrullaba cerca de una fábrica de explosivos de las FARC –en el departamento del Meta– al entonces teniente del Ejército Manuel Alejandro Cardona, le estalló en los pies una mina antipersonal.

Perdió cuatro dedos de la mano derecha, la mitad de un pie, parte de la vista y el oído; su columna vertebral se afectó, y la cara le quedó llena de esquirlas…

En lugar de anclarse a su tragedia personal, Manuel Alejandro –que hoy tiene el grado de mayor– ha dedicado su carrera al desminado humanitario.

De hecho, el próximo mes se va a sumar a los más de 5 mil hombres que hoy se están preparando para asumir el reto de quitar –una por una– estas armas inhumanas enterradas en casi 700 municipios de Colombia.

Es difícil imaginar un arma más cruel, más inhumana, que una mina antipersonal, que no solo explota al paso de campesinos, niños, mujeres y soldados, sino que genera terror y miseria con el solo hecho de estar enterrada, esperando explotar.

La historia del mayor Cardona es apenas una entre 11.400 víctimas de minas antipersonal que hay en nuestro país, además de sus familias.

Colombia está muy cerca de poner fin a más de medio siglo de conflicto y comenzar a escribir un nuevo capítulo de su historia.

Un capítulo en el que el desarrollo, la educación y el progreso –no la guerra– serán los protagonistas.

Pero en un país minado no es posible una paz completa: un territorio con minas antipersonal es un territorio estéril, sin futuro.

La sola sospecha de presencia de minas frena la inversión, impide la sustitución de cultivos, la restitución de tierras, el trabajo del campo… ¡Todo se suspende!

Por eso adquirimos el compromiso de llegar al año 2021 como un país totalmente libre de minas antipersonal, de municiones sin explotar y de restos de guerra.

Colombia ratificó en el 2002 la Convención de Ottawa para la erradicación de este flagelo: han sido 14 años de maduración política e institucional que –sumada al compromiso de los colombianos y el respaldo de la comunidad internacional– nos permiten pensar que un país libre de minas es posible.

En los últimos 8 años hemos desminado 24 municipios del país, cinco de los cuales ya fueron declarados libres de sospecha de minas antipersonal.

Hoy Colombia tiene dos brigadas del Ejército, un batallón de infantería de la Armada y un grupo especializado de la Fuerza Aérea, dedicados exclusivamente al desminado.

Este año tenemos 700 hombres y mujeres en el terreno, y 5 mil más en entrenamiento… ¡El próximo año serán 10 mil dedicados al desminado!

A ellos se suman tres organizaciones civiles de desminado humanitario acreditadas en el país: The Halo Trust, Handicap International y Ayuda Popular Noruega.

El reto que tenemos por delante es enorme, pues Colombia sigue siendo el segundo país más minado del mundo –y el segundo en número de víctimas–, superado solo por Afganistán

Nada más en lo que va del año hemos tenido 26 víctimas –15 de ellas pertenecientes a la Fuerza Pública y 11 civiles–.

Por eso estamos preparados para intensificar nuestras acciones.

Ya identificamos 199 municipios en los que existe un mayor riesgo de incidentes con minas, y la semana pasada priorizamos 80 de ellos.

Este mismo año vamos a comenzar –en firme– el trabajo en 20 municipios.

Nos estamos poniendo unas metas ambiciosas, pero realistas.

Ambiciosas, porque la meta es que a la vuelta de cinco años en Colombia NO haya minas antipersonal.

Y realistas, porque tenemos el talento, la experiencia y unos socios en la comunidad internacional que nos permiten pensar que semejante esfuerzo es realizable.

Quisiera mencionar especialmente a los Estados Unidos y al Reino de Noruega, que nos han dado un respaldo invaluable.

Estados Unidos nos está dando apoyos por más de 60 millones de dólares a través de la Iniciativa Global de Desminado y la asistencia técnica al BIDES, que es nuestro Batallón de Desminado.

Por su parte, Noruega –a través de la Iniciativa Global de Desminado y con el apoyo a los proyectos piloto– nos ha transferido apoyos cercanos a los 25 millones de dólares.

Por supuesto, no puedo dejar de mencionar a la Unión Europea, que desde 2011 ha aportado 10 millones de euros, y ya comprometió 4 millones más para este año.

Tampoco a Canadá, Corea del Sur, España, Japón y Suiza, que con recursos monetarios, maquinaria, proyectos de educación y asistencia a las víctimas, se han sumado a este esfuerzo.

Corea del Sur –en particular– nos ayudó a cofinanciar el Centro de Rehabilitación Inclusiva, aquí en Bogotá, para nuestros soldados, infantes de marina y policías heridos.

Éste es el centro de rehabilitación más moderno y de más avanzada tecnología de América Latina, e incluye simuladores para realizar actividades diarias –como el uso del transporte público, por ejemplo–.

La cooperación internacional nos ha acompañado –también– en proyectos concretos de desminado.

El año pasado –con base en un acuerdo entre el Gobierno y las FARC– iniciamos un proyecto piloto de desminado humanitario en los municipios de Mesetas –en el Meta– y Briceño –en Antioquia–.

La cooperación de la Unión Europea, el Reino de Noruega y Estados Unidos ha sido fundamental para el desarrollo de esos dos proyectos, que nos han permitido entender mejor los desafíos a los que nos enfrentamos.

Entre otros, la dificultad logística y operativa de nuestra geografía, y los problemas sociales y económicos que afectan a las comunidades más aisladas y afectadas por el conflicto.

Son retos enormes pero la tranquilidad y la protección de los derechos de los colombianos merecen todos los esfuerzos.

A mí casi todos los días se me acerca gente y me dice… “A ver, Presidente, ¿qué es el posconflicto? Denos un ejemplo”.

Y creo que no hay mejor ejemplo que el desminado… Imagínense esto: campesinos, soldados, instituciones del Estado, exguerrilleros y comunidad internacional trabajando juntos para limpiar el campo colombiano de minas.

¡Y eso ya está pasando! Eso ya es una realidad en estos pilotos.

¡Y todavía NO hemos firmado los acuerdos con las FARC!

A mí se me acercan delegados de la comunidad internacional y me dicen: “esto es algo que no tiene precedentes en el mundo, y los vamos a seguir apoyando”.

Por eso quiero ratificar la voluntad del Gobierno nacional –de toda Colombia– de seguir trabajando en el marco de esta Iniciativa Global de Desminado Humanitario para nuestro país.

Gracias–muchas gracias– a la comunidad internacional por su confianza.

El éxito de este proceso depende del impulso que le demos todos –Estado colombiano, sociedad civil, comunidad internacional y organizaciones civiles–, y no tengo duda de que el compromiso de todos es grande y firme.

Dije al iniciar que en un país minado, la paz no es posible. Y estoy convencido de eso.

Pero creo también que, sin paz, una Colombia libre de minas no va sería más que una ilusión.

La mayor cantidad de minas está en las zonas más golpeadas por el conflicto, y solo poniéndole fin a ese conflicto –de una vez y para siempre– vamos a ser más efectivos.

¿Qué llega con el desminado? Llega la presencia permanente del Estado, llega la inversión, llega la sustitución de cultivos ilícitos…

Llega la paz territorial, que es la base fundamental para la garantía de una paz estable y duradera.

Y estamos listos para invertir los recursos –propios y de cooperación internacional– de la forma más ágil y transparente.

El año pasado creamos el Fondo Colombia en Paz, que es lo que hemos llamado un ‘fondo de fondos’ para gestionar los recursos de cooperación internacional para el posconflicto en temas como desarrollo rural, infraestructura y desarrollo sostenible.

Precisamente, uno de esos fondos –el de Naciones Unidas– se va a centrar en lo que hemos llamado la ‘estabilización’.

Y un elemento clave de esa estabilización va a ser la implementación de nuestro Plan Estratégico de Desminado.

En todo este ejercicio –como ha sido en el proceso de paz– las víctimas son una prioridad.

La Ley de Víctimas –que sacamos adelante hace 5 años– creó una ruta de atención integral para las víctimas de minas antipersonal, que vamos a fortalecer.

Además, este año vamos a ser miembros –en el marco de la Convención de Ottawa– del Comité de Asistencia a Víctimas.

En una guerra –infame de por sí–, ¿podrá haber un arma más infame que las minas?

Las víctimas que no mueren, quedan condenadas a pasar el resto de su vida sin piernas o sufriendo graves mutilaciones e incapacidades.

Aun así, son precisamente las víctimas las más dispuestas a perdonar y quienes más quieren una Colombia en paz y sin minas.

Los colombianos tenemos derecho a disfrutar territorios sembrados de paz, oportunidades y desarrollo, y no más de muerte.

Hemos adquirido una enorme experiencia en desminado, y espacios como este Foro nos permiten seguir mejorando.

No queremos que otro país del mundo tenga que vivir lo que hemos vivido, y estamos listos para compartir nuestros conocimientos y capacidades con otras naciones que tengan este tipo de retos en su territorio.

No me resta más que darles la bienvenida a este encuentro, y una vez más –en nombre de 48 millones de colombianos– agradecerles su respaldo a este proceso, que es crucial para el futuro del país.

Seguimos –y seguiremos– combatiendo las minas antipersonal

Por la paz de Colombia y por el futuro de nuestros hijos.

Por el sacrificio de los uniformados que han entregado su vida en campos minados.

Por el dolor de tantos campesinos, niños y mujeres víctimas de las minas.

Por el derecho a caminar, a recorrer nuestra querida tierra, por fin… ¡SIN MIEDO!

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