Álvaro Uribe Vélez, senador de la República y expresidente de Colombia.
Álvaro Uribe Vélez, senador de la República y expresidente de Colombia.

www.fuerzasmilitares.org (16JUL2016).- El jueves en la noche, el noticiero CM& reveló que el expresidente Álvaro Uribe en una reciente visita a Madrid (España) y mientras dictaba una conferencia, aseguró que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos había caído en manos del comunismo, que la situación en el país era peor que la de Venezuela y que las elecciones pasadas se las habían robado. Además -señaló el noticiero-, que cuando un empresario asistente le preguntó a Uribe si entonces no valía la pena invertir en Colombia, este le respondió: “Sí, pero en el año 2018, cuando regresaremos al poder”.

Si recordamos que el uribismo trataba de “traidores a la patria” a quienes iban al exterior a hablar mal de su gobierno, ¿cómo se puede calificar esto que ha hecho Álvaro Uribe?

Ayer viernes, un editorial del reconocido diario El Espectador daba cuenta de la situación, y precisamente invitaba a hacer memoria, haciendo notar el doble rasero del Uribismo. Señala dicho editorial: "Un pronunciamiento que  no pasaría de ser más que anecdótico, enmarcado dentro de la llamada “resistencia civil” que desde hace varias semanas adelanta el Centro Democrático en oposición al proceso de paz que adelanta el Gobierno con las Farc en La Habana, de no ser porque en el pasado, cuando el uribismo estaba en el poder, hubo hechos similares con dirigentes políticos que expusieron con dureza en escenarios internacionales sus críticas al gobierno de turno y que fueron calificados hasta de “traidores a la Patria” por parte de los seguidores del ahora exmandatario."

Señalando concretamente un caso emblemático: "En marzo de 2007, la entonces senadora liberal Piedad Córdoba, en un foro en Ciudad de México, les pidió a los “gobiernos progresistas” de América Latina romper relaciones diplomáticas con Colombia. “Nadie puede dudar en Colombia y el extranjero que existe un vínculo claro entre los paramilitares y la cabeza del Gobierno. Todos los caminos del paramilitarismo conducen a Uribe, un presidente paramilitar”, dijo Córdoba. El uribismo entró en cólera y muchos acusaron de “apátrida” a la congresista, por “andar hablando mal del país”. Y no faltó quien pidiera su condena judicial."

Pero ese no es el único ejemplo relevante. El Espectador también señala: "Lo mismo le sucedió a varias organizaciones de derechos humanos y de izquierda que entre 2002 y 2010, en los dos mandatos de Uribe, se pasearon por Europa y otros países como Estados Unidos y Canadá, denunciando la persecución y los atropellos del Gobierno y las fuerzas del Estado, con encarcelamientos, desapariciones y asesinatos. De hecho, desde un comienzo, se conoció que una de las estrategias de la Seguridad Democrática apuntó a “contrarrestar la labor de las ONG en el exterior” y hasta el ministro del Interior de la época, Fernando Londoño, definió a dichas organizaciones como 'aparatos subversivos no armados'."

En medio de la polarización política que promueven personas de la talla del senador y expresidente Álvaro Uribe, quizá sea buena idea recordar este tipo de situaciones y motivar al ciudadano común a una reflexión seria en torno a la política colombiana.

 

(Douglas Hernández, Medellín)