Firma de los acuerdos de paz con las FARC
Momento de la firma de los acuerdos en el Centro de Convenciones de Cartagena

www.fuerzasmilitares.org (26SEP2016).-En una ceremonia que inició a las 5 de la tarde, en el Centro de Convenciones de la ciudad de Cartagena de Indias, se procedió a la firma de los acuerdos de paz que ponen fin a cinco décadas de guerra fratricida en Colombia.

Con un simbólico "baligrafo" el señor Presidente Juan Manuel Santos Calderón y el máximo jefe de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverri, alías "Timochenko", estamparon sus firmas en el documento protocolar, dando así fin al conflicto armado que desangró a Colombia por más de cincuenta años. Siendo testigos de este acto el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, y 15 jefes de Estado de América Latina encabezados por el presidente Raúl Castro, de Cuba, el país anfitrión de cuatro años y siete meses de diálogos, además de cientos de invitados de honor.

Este hecho llena de esperanza a los colombianos, pues si bien es cierto que subsisten una serie de bandas criminales y el grupo narcoterrorista Ejército de Liberación Nacional (ELN), eran las FARC la organización armada al margen de la ley que se había convertido en la más poderosa militarmente hablando, al punto de que en los años 90, realizaron feroces tomas a bases militares y de policía, dejando decenas de militares y policía muertos, así como centenares de secuestrados. Además de ser la organización criminal más rica, producto de las actividades ilegales que desarrollaba.

Quitando a este enemigo de la ecuación, y si no se reduce el píe de fuerza ni el presupuesto de las Fuerzas Armadas, todo su poderío y experiencia se puede emplear contra los otros actores armados ilegales, contra los que seguramente se desarrollarán importantes operaciones en el corto plazo, que tendrán contundentes resultados. 

Es necesario impedir que el grupo ELN se haga fuerte en los territorios que las FARC están desocupando. Al respecto se pronunció hace pocos días el Fical General Néstor Humberto Martínez. Otro asunto a tener en cuenta es que se va a desatar una pugna entre organziaciones criminales por controlar las rentas ilegales que las FARC percibía en sus zonas de influencia, tales como las que producen la minería ilegal o el narcotráfico.

En el informe denominado "Basta Ya", del Centro de Memoria Histórica, se atribuye a las FARC -que nació en 1964- un total de 3.899 asesinatos selectivos, 343 masacres, y 24.482 secuestros, a lo largo de su existencia.

Otras estadísticas de interés, son las presentadas por el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC), que señalan que durante las negociaciones del presente acuerdo, la intensidad del conflilcto bajó sustancialmente, pues se vivieron 383 días sin emboscadas a la Fuerza Pública, 371 días sin atentados contra la infraestructura petrolera o energética, y 246 días sin que ocurriera un secuestro atribuible a las FARC.

Sin embargo, hay un problema gravísimo que permanece latente a pesar de la firma de los acuerdos y la actual buena voluntad de las partes. Se trata de las minas antipersona que están sembradas en distintos lugares de la geografía nacional, y cuya desactivación tomará años y tendrá un costo económico enorme. Valga anotar que según estadísticas internacionales, Colombia es el segundo país en el mundo con mayor cantidad de víctimas de aminas, con más de 11.000 muertos o heridos desde 1990, año en que se empezaron a llevar minuciosos registros. De ahí conocemos que cuatro de cada diez víctimas de minas en Colombia han sido civiles. Ahora las FARC se han comprometido a ayudar a erradicar las minas antipersona que hay en el país.

Se espera de igual modo que sin la protección armada que brindaban las FARC a los cultivos de coca que hay en algunas regiones, en número de héctareas comenzará a descender significativamente gracias a los programas de sustitución de cultivos y otras iniciativas gubernamentales de apoyo a los campesinos.

Hoy ha sido un día histórico para Colombia, confiamos en que todo se cumpla como se pactó, y nuestro país gocé de paz y prosperidad en el futuro.

 

(Douglas Hernández, Medellín)