Quirofano
Hablas en vida, o callas para siempre. Para el Gobierno Nacional además de un contribuyente, básicamente tu eres un recipiente de órganos para donación, que camina.

www.fuerzasmilitares.org (05FEB2017).- En el Congreso de Colombia se aprobó ya hace seis meses, una ley con la que se pretende beneficiar a las personas que agonizan mientras esperan la donación de un órgano que les salve la vida. El 4 de agosto de 2016 se aprobó la norma que establece que todos los ciudadanos colombianos somos donantes de órganos de manera obligatoria, a menos que en vida se deje una constancia en la que manifieste su negativa a que sus órganos sean donados. 

La ley estipuló que a partir de su sanción, habría un plazo de seis meses para que las instituciones hicieran las modificaciones que consideraran pertinentes y se empezara a aplicar de forma generalizada la presunción legal de donación. Ese día límite fue el sábado 4 de febrero de 2017. De esta forma a partir de hoy la población colombiana es considerada donante de órganos para usos terapéuticos o de trasplante.

La ley dice expresamente: “Se presume que se es donante cuando una persona durante su vida se ha abstenido de ejercer el derecho que tiene a oponerse a que de su cuerpo se extraigan órganos, tejidos o componentes anatómicos después de su fallecimiento”. Si esto no sucede, los familiares del fallecido no pueden oponerse a la donación bajo ningún concepto, ya que esa decisión de donar, presumida por la ley, no puede ser revocada por terceros.

Para expresar en vida que no quiere ser donante, se debe elaborar un documento escrito, autenticarlo ante una notaría y radicarlo ante el Instituto Nacional de Salud. Lo que implica hacer o mandar a hacer el documento, sacar tiempo para ir a la notaría a autenticarlo, y pagar por ello, además de saber donde queda el Instituto Nacional de Salud para ir con original y copia del documento a radicarlo. No es exagerado pensar que ese que parece simple, puede resultar bastante complicado para muchos ciudadanos, en especial para los de estratos humildes. 

Se ofrece otra opción, y es que al afiliarse a la EPS, se exprese su oposición a ser donante de órganos, y será la EPS la que deba informar al Instituto Nacional de Salud.

En el caso de los menores de edad, estos son excluidos del asentimiento presuntivo, es decir que los cuerpos de los menores fallecidos no serán tenidos en cuenta para la donación de órganos, a menos que quienes fueran sus representantes legales en vida expresen su consentimiento informado para la donación de órganos y/o tejidos dentro de las 8 horas de la ocurrencia de la muerte cerebral del menor.

Frente a esta realidad surgen muchas inquietudes y preguntas. Por ejemplo: ¿qué pasará cuando se haya solventado la necesidad de órganos y tejidos de los ciudadanos colombianos que están en listas de espera, habiendo miles de donantes potenciales cada año?, ¿obrarán con ética los médicos, hospitales y clínicas, y no crearán un mercado negro de órganos para lucrarse?, ya existe en Colombia el turismo médico, con cientos de personas que vienen al país a hacerse cirugías estéticas o de otro tipo, ¿qué impedirá que ese turismo médico se incremente para hacerse con un corazón, un riñón, un hígado o un par de córneas? 

 

(Douglas Hernández, Medellín)