Según el abogado Juan Carlos Millán, Léder Correa Borda solo quería hacer un caldo con un cubo de gallina. Después de dos días de deambular por las calles de Cali en busca de comida, consiguió un tarro de leche Klim para calentar agua y entró al supermercado La 14, en Cali, cruzó pasillos hasta encontrar las cajas de los cubos de gallinas y tomó una. Al salir revolvió uno de los cubos hurtados, pero según el abogado, el hombre no alcanzó a degustar la preparación cuando fue detenido por las autoridades.

Correa Borda está detenido por robo en la cárcel Vista Hermosa en Cali.

El hombre, según relata Millán, fue víctima de una mina antipersonal en zona rural de Argelia, Cauca, en 2009, pasó de ser campesino a mendigo, luego a ladrón y ahora prisionero.

En abril, una llamada de Acción Social le anunció que lo esperaba un cheque en Cali por 20 salarios mínimos legales como indemnización por el accidente con la mina. Con el pasaje de ida tomó el bus que lo llevó a la capital de Valle. En Acción Social nadie le dio razón del dinero. Correa Borda no tenía pasaje de regreso a su tierra ni más dinero, se quedó en la ciudad como un mendigo.

“Robó la caja de cubos de gallina y por ese acto lleva dos meses en prisión esperando una condena de dos a seis años” cuenta el abogado.

Después de que la nación y los medios de comunicación contaran la historia y entrevistaran a Millán, Léder Correa pasó de víctima a victimario. Según un artículo publicado en El País de Cali, el hombre no solo fue capturado por el robo de una caja de cubos de gallinas, sino por un pasado delictivo que lo condenaba por hurto agravado, porte ilegal de armas y violencia intrafamiliar.

Aunque en el caso de Léder Correa, se investiga si la captura fue por un acto inofensivo o por otros delitos. En Colombia hay personas que por hambre, abuso o viveza, deben pagar años de cárcel. Por ejemplo tocar la nalga de una mujer, pagar con un billete falso o robar un queso.

En junio de 2005, Víctor Alfonso García conducía una bicicleta cuando descubrió una hermosa mujer en el camino. No se conformó con contemplarla, sino que bajó la velocidad, puso el pie en el suelo y con inquietas manos le tocó la nalga. Ante la casi caída de la mujer por el acto del ciclista, y las voces de otras congéneres que insultaban al hombre, un policía lo detuvo y lo trasladó a un juzgado donde se le obligó a presentarse cada 15 días para y demostrar buena conducta.

Un mes más tarde, la joven no se conformó con las citaciones de García, y ante un juzgado lo demandó por el delito de acto sexual violento, Víctor Alfonso García fue condenado a cuatro años de cárcel.

Otro caso es el de Mario Peña Hernández, un hombre que después de pagar con un billete falso de 50 mil pesos en una tienda en Bogotá, fue detenido. Sucedió en agosto de 2011, después de escoger varias libras de papa sacó un billete y lo entregó al tendero. Como no era la primera vez que a este le pagaban con un billete falso, lo revisó concienzudamente. Airado por la falsedad, llamó a las autoridades.

El hombre fue condenado a tres años de cárcel por tráfico de moneda falsa. El tendero, que estuvo en todo el proceso, se sintió mal por haber denunciado al cliente y consideró la pena como excesiva.

En Cali, un hombre de 36 años llamado Javier Arroyave Giraldo fue detenido y condenado en 2010 por robarse un queso avaluado en 30 mil pesos. Tras las citaciones a juzgados y declaraciones, confesó que no tenía dinero para su familia y por eso hurtó el queso.

kienyke.com