Sede de el Pentágono en Washington.Estados Unidos se encuentra en esa fase de recopilación de información que siempre es previa al lanzamiento de un ataque militar sobre un objetivo en el extranjero, según informa en su página web el diario The New York Times. El Comando secreto de Operaciones Especiales del Ejército estadounidense lleva días reuniendo datos que podrían ser usados para capturar o matar a algunos de los militantes islamistas sospechosos del ataque contra la embajada de EE UU en Bengasi (Libia), que acabó con la vida del embajador Christopher Stevens y otros tres ciudadanos norteamericanos, según fuentes de contraterrorismo citadas por el Times.

La Administración del presidente Barack Obama ha sido criticada tanto por las filas republicanas como por las demócratas por posibles fallos de su espionaje antes del mortal asalto islamista. En plena campaña electoral, cuando cada voto cuenta, los republicanos además no han escondido su descontento por lo que ellos han considerado una “falta de acción” por parte del presidente, a pesar de que este ha prometido llevar ante la justicia a los asesinos de los cuatro norteamericanos.

El Comando de Operaciones Especiales tiene carácter de top secret y trabaja en constante sintonía con la CIA para mantener actualizada la lista de posibles objetivos terroristas a lo largo y ancho del mundo. El equipo de Navy SEALS que acabó con la vida de Osama bin Laden está, por ejemplo, bajo el paraguas de ese Comando.

Las opciones que se barajan hasta ahora incluyen ataques con aviones no tripulados sobre objetivos en Libia; una operación del tipo de la que se llevó a cabo en Pakistán para acabar con el líder de Al Qaeda; o misiones conjuntas con las autoridades libias, siempre según relata el diario neoyorquino. Todas ellas conllevan altos riesgos, políticos y diplomáticos.

Fuentes oficiales mantienen que no han tomado ninguna decisión sobre eventuales objetivos. Este fin de semana, la Casa Blanca confirmaba su sospecha de que detrás del ataque de Libia está una cédula de Al Qaeda. Tras el asalto a la legación norteamericana en Bengasi, el Comando de Operaciones Conjunto redobló sus esfuerzos para localizar a varios supuestos miembros del grupo Ansar Al Sharia y otros militantes con lazos en el grupo terrorista de Al Qaeda en el Magreb, donde se cree se fraguó el ataque.

Como embrión de un ataque, el Comando de Operaciones Especiales siempre prepara una serie de paquetes con objetivos, dosieres que son pasados al Pentágono y a la CIA antes de que el presidente y sus máximos asesores en materia política y militar puedan tomar una decisión sobre qué objetivos atacar. Se cree que en estos momentos, se manejan una docena de posibles paquetes que contengan objetivos, según el diario The New York Times.

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