Millones de seres humanos se encuentran en la pobreza extrema.A nivel mundial un habitante de cada ocho padece hambre en el mundo, lo que suma un total de 870 millones de personas, de acuerdo con un nuevo reporte de Naciones Unidas difundido ayer, que también destacó progresos alcanzados en Latinoamérica.

Pese a que en la lucha contra la desnutrición crónica se registraron mayores avances de lo que hasta ahora se estimaba, la cifra continúa siendo inaceptablemente alta, informaron las organizaciones de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

No se puede aceptar que más de 100 millones de niños menores de cinco años tengan menor peso de lo debido y que cada año mueran 2.5 millones de menores por hambre.

Además creció la cifra de personas que sufren hambre en las naciones africanas al sur del Sahara, especialmente Burundi y Costa de Marfil, dice el informe. Se encuentran en la misma situación Guatemala, Uzbekistán e Irak.

En constraste, la FAO reportó resultados de 2010-2012 que indican que en América Latina 49 millones de personas pasan hambre, pero la cifra ha descendido en 17 millones con respecto a 1990-1992. Destacan los progresos alcanzados en Nicaragua y Perú. En África avanzaron en este terreno Benin, Mali y Níger, y en Asia, Tailandia y Vietnam.

En vista de métodos que permitieron nuevos cálculos, las organizaciones estiman que con los esfuerzos correspondientes podrán alcanzarse todavía los Objetivos del Milenio, que prevén reducir a la mitad hasta 2015 la cifra de personas que sufren hambre.

La FAO señala que los países de Latinoamérica que ya han cumplido o que se estima que cumplan con dichos objetivos son Cuba y República Dominicana, en el Caribe, y Argentina, Brasil, Chile, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela, en la parte continental.

La educación es clave

Precondición para ello son los precios estables de los alimentos y la recuperación económica. El crecimiento y la lucha en contra de la pobreza no se contraponen, subrayaron las organizaciones de las Naciones Unidas. Por el contrario: el crecimiento ayuda a los pobres, pero estos deben ser incluidos. También la educación es un factor relevante, se indica.

Solamente en las naciones en desarrollo, alrededor de 850 millones de personas no cuentan con alimentación suficiente. Sin embargo, en base a nuevos cálculos, el porcentaje de la población con hambre pasó de 23.2 en los años de 1990 a solamente el 14.9%. “Eso es una buena noticia”, consideró el director general de la FAO, el brasileño José Graziano da Silva. “Pero debemos reconocer que la cifra continúa siendo demasiado elevada. El único número aceptable para el hambre es cero”.

En este contexto, de acuerdo con la Unicef, uno de cada cuatro niños en España vive bajo el umbral de la pobreza. “La infancia se ha convertido en el grupo de edad más afectado por la pobreza” en el país, que atraviesa su peor crisis económica en los últimos 30 años, dijo la instancia en un comunicado con base a los datos de 2011 de la Eurostat.

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