Ante miles de personas el Consejo Nacional de Transición realizó una ceremonia, apenas muerto Gadafy, para proclamar la "liberación total", durante la cual su presidente, Mustafá Abdulyalil, aseguró que "como país musulmán, hemos adoptado la 'sharía' (ley islámica) como principal fuente de legislación, y toda ley que se contradiga será nula", y el público prorrumpió en una gran ovación y se lanzaron fuegos artificiales. Igual que, en su momento, Osama Bin Laden (que probablemente nunca hubiera logrado nada sin el apoyo de la CIA), Abdulyalil agradeció la ayuda de la Otán. Y ahora se esperan las prometidas elecciones "democráticas", aunque obviamente se asegurarán de que gane un islamista, es decir, un gobierno que, por la fuerza, imponga sus ideas ("acordes con el Islam").

Pero un gobierno casi tan fanático como el de Gadafy no es lo único que ha dejado la Otán, además de los miles de muertos durante la "liberación". Un informe, actualizado al 31 de enero, de Amnistía Internacional (AI), asegura que "Después de todas las promesas de poner bajo control los centros de detención, es horroroso descubrir que no ha habido ningún avance para poner fin al uso de la tortura". Supuestamente, la mayoría de los detenidos fueron leales a Gadafi durante el conflicto, pero lo cierto es que hay hasta ciudadanos extranjeros, en su mayoría del África Subsahariana, supuestos mercenarios aunque AI cree que la mayoría son trabajadores emigrantes.

Las nuevas autoridades privan además a los presos de atención médica urgente. Médicos Sin Fronteras (MSF) se ha visto obligada a dejar de trabajar en muchos centros de detención tras varias denuncias de torturas ignoradas por las nuevas autoridades. "Nos traían a pacientes para que les diéramos atención médica, se recuperaran y pudieran seguir interrogándolos", explica Christopher Stokes, director general de MSF en Bruselas, ONG que agrega que desde que empezó a trabajar en agosto de 2011 "se ha ido incrementando paulatinamente el número de pacientes que presentan heridas causadas por torturas infligidas durante diversos interrogatorios".

"Las imágenes de la muerte de Gadafi han dado la vuelta al mundo, dejando la impresión de que nada ha cambiado en Libia. Si... lo mataron tras capturarlo, su muerte constituiría un crimen de guerra. Es imprescindible que las nuevas autoridades libias juzguen de manera justa a los responsables, como han anunciado, y que hagan extensible esta investigación a su hijo, Mutasim. Romper el legado represivo significa otorgar justicia incluso a aquellos que se la negaron categóricamente a los demás", señala AI. Es decir, para terminar con la violencia es necesario romper el círculo vicioso y responder con paz, con medidas inteligentes que conduzcan a la pacificación. A ver si nos entendemos; no se trata de dejar indefenso a nadie, ni de permitir que los violentos se salgan con la suya; se trata de comprender algo tan elemental como que los incendios no se apagan con gasolina. La violencia jamás se soluciona con más violencia, que por el contrario aumenta el daño tanto a los "enemigos" como a los "defendidos".

Pero, en fin, esta "liberación" de la Otán ya ha terminado, y ahora la pregunta es si harán lo mismo con Siria o Irán, visto que ya han comenzado con las "sanciones" en lugar de buscar las infinitas y efectivas acciones pacíficas para revertir las tiranías allí existentes.

Por ALEJANDRO TAGLIAVINI, miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California