Rebeldes comgoleños La situación congoleña se revelaba hoy confusa, de acuerdo con versiones de distintas fuentes, y complicada porque todas ellas coincidían en el control rebelde de la ciudad de Goma y de su estratégico aeropuerto.

El mando del insurrecto Movimiento 23 de marzo (M23), creado en mayo pasado, reivindicó este martes la toma de esos objetivos, mientras sus irregulares se paseaban virtualmente por esa localidad oriental de la República Democrática del Congo (RDC).

La ONU ratificó tal afirmación en voz de Diallo Den Boubakar, portavoz del Alto Comisionado del organismo para los Refugiados (Acnur), quien afirmó que "toda la ciudad es controlada por el M23", pero añadió que allí la situación "está tranquila".

Boubakar aseguró que las tropas gubernamentales se retiraron de Goma hacia Sake, 20 kilómetros al oeste, antes de que arribaran los irregulares, que controlan también, precisó, los dos principales cruces fronterizos en Gisenyi.

Los insurgentes, muchos de ellos antiguos rebeldes integrados al Ejército en 2009 y luego vueltos a sublevar bajo el argumento de que el Gobierno no cumplió con ellos, neutralizaron también otras posiciones aledañas a esa demarcación.

Esos enclaves eran defendidos hasta ahora por fuerzas castrenses y de la misión de la ONU para la oriental provincia de Kivu del Norte (Monusco).

Los combates entre esas tropas y los insurrectos comenzaron el 15 de noviembre y se incrementaron el fin de semana último, mientras algunas fuentes aseguran que los rebeldes solicitaron un alto el fuego para negociar con el Gobierno.

El canciller francés, Laurent Fabius, cuestionó la efectividad de los 17 mil soldados del organismo mundial y llamó a revisar el mandato de esa representación. Es absurdo, opinó, que esas fuerzas fallaran en repeler a unos pocos cientos de rebeldes.

La ONU y otras organizaciones, comprendidas varias ONG que evacuan a su personal o mantienen cerradas sus sedes, expresaron intranquilidad por el creciente aumento de la violencia en las zonas más comprometidas del conflicto.

Tras la toma rebelde de Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte, el presidente Joseph Kabila viajó a Uganda para reunirse con el gobierno sobre la situación en su país y en la región.

Kabila llegó a Kampala cuando se celebra allí una cumbre extraordinaria de la Conferencia Internacional de la Región de los Grandes Lagos, en la cual afirmó que presentará pruebas contra países que involucrados en el conflicto.

El mandatario había lanzado desde Kinshasa una exhortación al pueblo y a todas las instituciones a movilizarse contra la avanzada insurrecta.

La RDC está enfrentada a una situación difícil y cuando se impone una guerra tenemos la obligación de resistir, declaró el Presidente.

La posible complicación internacional del conflicto prevalece en el escenario congoleño por la alegada intervención de Ruanda, a cuyo gobierno acusa Kinshasa de apoyar al M23, compuesto en gran parte por combatientes de la etnia tutsi.

Goma, a orillas del lago Kivu que bordea la frontera con Ruanda, tiene unos 300 mil habitantes, a los que se suman decenas de miles de refugiados, y su aeropuerto también linda con el vecino país.

Desde su sede en New York la ONU alertó hoy que la situación en la RDC alcanzó un nivel crítico con la entrada del M23 en Goma.

El organismo precisó que las acciones de esa organización ignoran demandas del Consejo de Seguridad, la Unión Africana y otros actores para que el M23 ponga fin a sus ataques contra las fuerzas gubernamentales.

Cientos de muertos y heridos, 650 mil desplazados, 40 mil de los cuales huyeron a Uganda y 15 mil a Ruanda, es desde abril pasado el saldo del conflicto que desgasta en la actualidad a este país ya devastado por anteriores guerras.

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