Miles de libios tomaron las calles hoy, de manera espontánea, para celebrar el primer aniversario de la rebelión que derrocó al ex dictador Muamar Gadhafi, quien gobernó Libia por cuatro décadas.  

Aunque no se programaron actos oficiales para marcar la fecha, en la ciudad de Bengazi, lugar de nacimiento de la sublevación; la capital Trípoli y la portuaria Misurata, tuvieron lugar las mayores celebraciones populares con fuegos artificiales.  

Multitudes se congregaron en la Plaza de los Mártires de Trípoli y en la Plaza de la Libertad de Bengazi, donde las nuevas autoridades libias establecieron puestos de control adicionales para detener a posibles seguidores de Gadhafi que 'quisieran interrumpir la fiesta'.  

Las celebraciones comenzaron a primera hora de este viernes cuando hombres, mujeres y niños salieron a las calles de varias ciudades del país ondeando banderas y coreando frases de libertad y justicia, de acuerdo con reportes del canal árabe de noticias Al Arabiya.  

''A pesar de los problemas que subsisten en el país, este es un día increíble y queremos celebrar', dijo Sarah, estudiante de 22 años en Trípoli, 'sólo miren lo que se logró el año pasado'', añadió.  

La vida de muchas personas en Libia ha mejorado desde que terminó la rebelión -con el respaldo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)- contra Gadhafi, capturado y muerto en octubre pasado, sin embargo aún quedan muchos retos para las nuevas autoridades del país.  

Como trata de construir un Estado democrático, el gobernante Consejo Nacional de Transición (CNT) está luchando por imponer su autoridad en un país inundado con armas y formar una fuerza nacional eficaz de la policía y el ejército.  

Las milicias fuertemente armadas han aumentado en este 'vacío de poder', labrando feudos locales, y aunque sus combatientes dicen que son leales al CNT, sólo obedecen a sus propios comandantes, quienes a menudo chocan entre sí debido a disputas por el control.  

Ezzieddin Agiel, profesor de ingeniería en la Universidad de Trípoli, opinó que la inseguridad podría socavar las elecciones de junio próximo con las que se busca construir un Estado democrático y una nueva Constitución.  

''El mayor logro de la revolución era acabar con el régimen de Gadhafi y poner fin a la corrupción de su familia, se logró. Pero la debilidad de las instituciones políticas puede conducir a Libia hacia serios problemas'', agregó.  

Según la prensa árabe, los retos del nuevo gobierno libio son muchos, como la reconstrucción de la envejecida y dañada infraestructura, fomentar las instituciones del Estado, revivir la economía e impulsar los sistemas de salud, judicial y educativo.  

Pero el desafío inmediato es controlar a los miles de ex rebeldes que se convirtieron en poderosas milicias, que 'han desarrollado intereses propios a los que se rehúsan a renunciar' y representan una amenaza para la seguridad en Libia, advierten expertos.  

Estas milicias armadas son ahora rivales y de manera regular chocan entre sí causando víctimas.  

Esa amenaza ha sido advertida por organizaciones internacionales que promueven la defensa de los derechos humanos, como Human Rights Watch y Médicos Sin Fronteras, así como Amnistía Internacional (AI), que este viernes denunció la peligrosidad de las milicias libias. 

''Las milicias armadas cometen abusos generalizados a los derechos humanos de manera impune, alimentando la inseguridad y obstaculizando la reconstrucción de las instituciones del Estado", precisó AI en un nuevo informe.  

''Es imperativo que las autoridades libias demuestran firmemente su compromiso para dar vuelta a la página de décadas de violaciones sistemáticas y frenen a las milicias, investigando sus abusos y enjuiciando a sus miembros'', puntualizó. 

NTX