Cumbre de Malabo 2013Bajo el tema general “Estrategias y mecanismos para fortalecer la cooperación Sur- Sur”, la cumbre de África y América del Sur (ASA) tuvo lugar en Guinea Ecuatorial entre el 20 y 23 de febrero, enfocándose en el comercio, inversión, energía e infraestructura y logística. 

El encuentro fue el tercero en una serie de cumbres que comenzaron en 2006 como una iniciativa de Brasil y Nigeria, con la última cumbre celebrada en Venezuela en 2009. Aunque las cumbres ASA subrayan la expansión económica y los lazos comerciales entre las dos regiones, la participación de pocos líderes sudamericanos apunta a la aún modesta importancia de África para América del Sur y sugiere que los desafíos se mantienen en desarrollar los vínculos bilaterales. 

El comercio entre África y Sudamérica aumentó 75% entre 2006 y 2011, aunque desde una base baja, para alcanzar US$ 39.000 millones. Brasil ha sido particularmente exitoso en expandir lazos culturales, políticos y económicos con África. No sólo el comercio entre Brasil y África aumentó dramáticamente en la última década (de US$ 5.000 millones en 2002 a US$ 26.000

millones en 2012), para representar 5% del total del comercio brasileño, pero Brasil también se ha convertido en uno de los inversionistas más importantes en África en áreas como minería, infraestructura, alimentos, industria y agricultura.


Mercado en expansión


La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, no ha sido activa en desarrollar lazos con África como su predecesor, Luiz Inácio Lula Da Silva (2003-2011), quien jugó un rol instrumental en fomentar los lazos diplomáticos y económicos de la región con el continente africano durante su tiempo en la presidencia. Sin embargo, una de sus primeras visitas al extranjero fue a Sudáfrica, y Angola y Mozambique, países que hablan portugués, apuntando el interés de Brasil en expandir la cooperación del sector privado y gubernamental con estos países. Las empresas brasileñas tienen ya una presencia significativa en África: un conglomerado de construcción, Odebrecht, es uno de los empleadores mas grandes en Mozambique y Angola. Varias visitas están programadas para este año, incluyendo una a Sudáfrica en marzo por la conferencia BRIC y una en Etiopía en mayo. Además, Brasil concentrará la mayoría de sus actividades de cooperación técnica en África en 2013-14, con la Agencia Brasileña de Cooperación gastando la mitad de su presupuesto (US$ 70.000) en 42 países del continente africano.

África representa un mercado bastante promisorio para Brasil, dado que alrededor del 40% de sus exportaciones a África se componen de manufacturas. Esto apunta a expandir las oportunidades comerciales dado el creciente mercado de consumidores de África. Sin embargo, Brasil no ha sido el único en ver el potencial del mercado africano. Argentina y Uruguay también han sido activos en desarrollar lazos comerciales con África. En 2012 la presidenta de Argentina, Cristina Fernandez, viajó a Angola (que ha visto un aumento astronómico de 800% de exportaciones desde Argentina en la última década), el mismo año que representantes del Ministerio argentino de Industria visitaron Mozambique (actualmente un mercado de exportación de US$ 100 millones). Uruguay también intensificó la diplomacia comercial con África, con un comercio bilateral que equivale a US$ 230 millones anuales (Sudáfrica y Nigeria son sus socios comerciales más importantes), y con la apertura en 2012 de una embajada en Angola. 

La cooperación sur-sur


La declaración de Malabo, la cual fue firmada durante el encuentro, destacó el carácter beneficioso sur-sur de la asociación ASA y la importancia de promover el comercio, transporte e infraestructura logística, cooperación en la energía y en el sector agrícola, así como también el desarrollo de petróleo y gas entre los dos continentes.

Como era de esperar, Rousseff aprovechó la cumbre para lanzar un nuevo ataque contra Bretton Woods y las Naciones Unidas, afirmando que la situación actual, en la que África y América del Sur no tienen representación permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU es insostenible, e hizo un llamado para una reforma del FMI y el Banco Mundial para hacerlos más receptivos a las necesidades de los países en desarrollo.

Rousseff también tomó ventaja de su participación en la cumbre para fortalecer la relación de Brasil con su principal socio comercial en la región, Nigeria.

La presidenta viajó a Nigeria después de la cumbre para reunirse con el presidente de ese país, Goodluck Jonathan, para la conclusión de un ambicioso memorando de entendimiento estableciendo una comisión binacional para expandir el comercio y fomentar la inversión y los lazos diplomáticos así como la cooperación en energía, aviación, agricultura, electricidad, infraestructura y defensa. El comercio entre Brasil y Nigeria se expandió desde US$ 1.500 millones en 2002 a US$ 9.000 millones en 2012, aunque hasta el momento Nigeria parece estar ganando en esta relación, con las exportaciones de petróleo a Brasil valoradas en US$ 8.400 millones, lo que se compara con sólo US$ 1.200 millones en importación desde Brasil en 2011.

En general, la cumbre confirmó que el aumento de los esfuerzos de los países latinoamericanos para alcanzar menos tradicionales, pero muy prometedores mercados, además de los desafíos involucrados en crecientes relaciones con beneficios mutuos en el corto a mediano plazo.

df.cl