El ciudadano capturadowww.fuerzasmilitares.org (26JUN2013).- Uno de los más importantes líderes de la milicia fundamentalista islámica somalí Al Shabab, Sheikh Hassan Dahir Aweys, fue detenido hoy por las autoridades de la región de Himan y Heeb, en el centro de Somalia.

El portavoz del gobierno regional, Mohamed Omar Hagafey, confirmó hoy a la prensa local el arresto de Dahir Aweys, un septuagenario considerado el líder espiritual de Al Shabab.

Yihadista camaleónico que ha cambiado de bando según las exigencias históricas del momento, Dahir Aweys partió recientemente de la ciudad de Barawe, unos 180 kilómetros al sur de Mogadiscio, donde en las últimas semanas se produjeron enfrentamientos entre dos facciones opuestas de Al Shabab.

Esta escalada de tensión dentro del grupo habría desembocado en choques armados, como consecuencia de una profundización de la fractura entre el líder de los integristas, Abu Zubeyr (conocido como Ahmed Godane) y su segundo, Mukhtar Robow, alias Abu Mansur, a quien Dahir Aweys apoyaba.

Según Mohamed Osman Arus, exportavoz de Hizbul Islam -grupo que lideraba Dahir Aweys antes de su fusión con Al Shabab a finales de 2010- el destacado muyaidín acudió a Himan y Heeb para una serie de negociaciones que no precisó.

Uno de los yihadistas más veteranos de Somalia, Dahir Aweys nunca se encontró cómodo en Al Shabab bajo el liderazgo de Ahmed Godane, y no consideró recompensada su larga lucha en su nueva organización.

A pesar de los avances logrados el año pasado en el terreno político, Somalia se encuentra todavía inmersa en un prolongado y complejo conflicto armado.

Las tropas de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM), el Ejército somalí, las Fuerzas Armadas etíopes y varias milicias progubernamentales combaten a Al Shabab, la milicia fundamentalista islámica dominante desde 2006.

Al Shabab, que anunció en febrero de 2012 su unión formal a la red terrorista Al Qaeda, lucha supuestamente para instaurar un estado islámico de corte wahabí en Somalia.

Aunque las tropas aliadas arrebataron a finales del pasado septiembre a los fundamentalistas su mayor bastión, la ciudad costera sureña de Kismayo, los radicales todavía controlan buena parte del centro y el sur de Somalia, donde el frágil Ejecutivo del país aún no termina de imponer su autoridad.

Somalia vive en un estado de guerra y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin un gobierno medianamente efectivo y en manos de milicias radicales islámicas, señores de la guerra que responden a los intereses de un clan determinado y bandas de delincuentes armados.

EFE