Predator MQ-1B de la USAF. Imagen de archivo.www.fuerzasmilitares.org (11AGO2013).- El mundo va tan rápido con los avances tecnológicos y la historia es tan dinámica, que los hechos dolorosos causados por los episodios de terror-horror acaecidos recientemente, parecen caer en el olvido fácilmente.
Tal vez ya algunos no recuerdan la forma como fue interceptado el líder libio Muammar Gadafi a mediados de octubre del año 2011, cuando se disponía salir del cerco militar creado por los franceses, ingleses y estadounidenses. La captura y ejecución extrajudicial de una manera salvaje de este líder del tercer mundo, con apoyo del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU), se hizo a través de una captación área con una nave no tripulada norteamericana llamado DRONE.

Terror tecnológico

Los drones se clasifican en Predator y Reaper. Según los especialistas en robótica del terror, el Predator MQ-1B se utiliza para lo que las fuerzas armadas denominan misiones de “altitud media y larga resistencia”, y ofrece recolección de datos, así como “capacidad de municiones”. Por su parte el Reaper MQ-9, principalmente se emplea “en un papel de cazador-asesino. Está diseñado para llevar a cabo la “cadena de asesinato (buscar, resolver, seguir, poner en la mira, ejecutar y evaluar) en contra de objetivos de alto valor, fugaces y sensibles a la temporalidad”.
El drone Predator fue el que disparó el misil contra Gadafi, dejándolo herido y después fue masacrado por sus adversarios en Sirte, en una orgía de sangre.

Estos aviones terroríficos y asesinos selectivos no son tripulados por humanos, sino que son dirigidos robóticamente desde la base área de CREECH en el Estado de Nevada (Estados Unidos) o desde la base Stuttgart (Alemania), donde funciona el proyecto militar estadounidense denominado AFRICOM, el cual tiene cinco componentes especiales: un cuerpo de marines, otro de armas ultrasofisticadas, otro componente naviero, las fuerzas aéreas y por último las “fuerzas especiales”. Dentro del componente aéreo están los drones, los cuales desde la segunda década del siglo XXI comenzaron a actuar en África subsahariana, después de haberse experimentados en Irak, Pakistán y Yemen, con saldo de miles de muertes inocentes, alcanzando apenas el 2% de sus objetivos de asesinatos selectivos.

¿Para que Drones en África?

Desde la época de Bush hijo, debido a los estudios de prospección energética, África subsahariana, según los documentos del Departamento de Estado, pasó a ser una zona de seguridad “nacional” de Estados Unidos. Como hemos dicho en artículos anteriores, África posee la mayoría de los recursos estratégicos más importantes del planeta, desde el petróleo-gas al Coltan, pasando por el uranio y las reservas de aguas subterráneas y de superficie.
En el Cuerno de África estos drones ya han experimentado recolección de información sobre estos territorios, han realizado ataques e intervenciones como el caso de Somalia, donde existe la “llamada piratería marítima”, tienen bases en Djibuiti así como Arba Minch al sur de Etiopía. En el conflicto de Mali, las tropas francesas intervienen con la operación Serval, disponiendo de dos drones de observación; luego, el gobierno francés pidió a Estados Unidos dos drones Reaper para contrarrestar a los ataques de Al-Qaeda y otros grupos en armas para apoyar a las tropas de la República del Chad, que también intervino en el norte de Mali.

En febrero de este año, el gobierno de Níger autorizó a Estados Unidos a instalar una base de drones para combatir al terrorismo. El presidente de Estados Unidos, Barak Obama, envió cien marines a Niamey, capital de Níger, para esa base de drones Predator, según lo destacó The New York Times el pasado 23 de febrero. Todos sabemos que entre la frontera de Mali y Níger están unas de las mayores reservas de uranio del planeta, es por ello el objetivo de los drones en ese sector.

En la región del Sahel, Estados Unidos había lanzado en el 2011 la operación Creek Sand, con el objetivo de vigilar el desierto del Sahara. El Golfo de Guinea, área geoestratégica por sus recursos energéticos, es objeto de una planificación permanente de AFRICOM y sus drones. Desde hace algunos años, Santo Tome y Príncipe es el espacio utilizado por EE. UU. para controlar el espacio aéreo y marítimo. Allí existe una especie de base militar tipo Guantánamo, donde los santomesinos no tienen acceso.

Cabo Verde también está en los planes para crear una base de drones. En la zona estratégica del Coltan, en la República Democrática del Congo, donde continua una guerra de baja intensidad, el Consejo de Seguridad de la ONU para respaldar a sus tropas, se apoya también con drones.
Igualmente, los drones están actuando en Uganda, donde EE. UU. también envió ya tropas especiales a ese país para combatir las guerrillas del Ejército del Señor.

Terrorismo de Estado

Estamos ante una forma de terrorismo de Estado de alta tecnología, diseñada por EE. UU. que ahora continúan Israel, Francia, Inglaterra y Alemania. Según informaciones de los que conocen esta materia, Estados Unidos es el mayor productor de drones llegando casi a diez mil en la actualidad. Pero estos aparatos no son invencibles, algunos de ellos han sido derribados, como ya ha ocurrido en Mali, Somalia, Pakistán o Irán.
Estamos ante la violación de los espacios aéreos de los países soberanos y el silencio complice del Consejo de Seguridad de la ONU, que por cierto una vez más nuestro país exige su reestructuración como lo expresó recientemente el canciller Elías Jaua en ese organismo multilateral, posición que viene sosteniendo el Movimiento Social Afrodescendiente, quien suscribe este artículo y nuestro embajador en Grenada, Jorge Veloz, ya desde el año 2007 en New York habíamos pedido la reforma de ese consejo arbitrario. Las Naciones Unidas, lamentablemente, están infectadas de la nueva enfermedad terrorista "celestial" llamada “DRONOMANIA”.

Jesús Chucho García /aporrea.org