Partidarias del general Al Sisi celebran el resultado del referéndum constitucional, el sábado en El Cairo. / MOHAMED ABD EL GHANY (REUTERS)www.fuerzasmilitares.org (21ENE2014).-  Todavía bajo el influjo de la victoria en el referéndum constitucional conseguida con el 98% de los votos, el nuevo régimen egipcio retomó la hoja de ruta abierta tras el golpe de Estado del pasado julio. El primero de los pasos tras la ratificación de la nueva Carta Magna consistió en ahondar en la política de acoso y derribo contra los Hermanos Musulmanes: el depuesto presidente Mohamed Morsi tendrá que enfrentarse a otro caso por “insultar a la judicatura”.

El ex mandatario no acudirá solo a los tribunales, otros 24 acusados han recibido los mismos cargos. Entre ellos el ex portavoz parlamentario, Saad Katatni, el anterior guía espiritual de la Hermandad, Mohamed Akef, u otros hombres fuertes del movimiento como Mohamed Betagui o Esam Sultan. A la plétora de dirigentes islamistas, se suman esta vez activistas laicos, como el ya detenido Alaa Abdel Fatah, el político liberal Amr Hamzawy, jueces, periodistas o intelectuales de tendencia progresista que han criticado a las nuevas autoridades y se les ha acusado por ello de connivencia con los Hermanos Musulmanes.

En el caso de Morsi, las acusaciones están fundadas en un discurso que ofreció días antes de la asonada militar, en el que acusaba a la judicatura de servir a los intereses del régimen de Hosni Mubarak. El poder judicial fue una de las principales piedras en el camino durante su presidencia y ahora se sigue cobrando la revancha con una catarata de nuevos procesos. La próxima cita del denostado mandatario con los tribunales se producirá el próximo 28 de enero, cuando tendrá que responder por su supuesta fuga ilegal de prisión durante las revueltas de 2011. Morsi está acusado además por su implicación en la muerte de manifestantes, por difundir secretos de Estado o por colaborar con organizaciones como Hamás o Hezbolá.

El Gobierno, bajo la estrecha tutela militar, demuestra una vez más suintención de cerrar el paso a la Hermandad y de buscar que sus principales líderes paguen su insumisión con prisión. Cuando se acerca el tercer aniversario del inicio de las protestas contra Mubarak, el movimiento islamista mantiene un llamamiento a tomar las calles “de forma pacífica”.

Antes de que se produzca la efeméride, se espera que el jefe de las Fuerzas Armadas y ministro de Defensa, Abdel Fatah Al Sisi, presente su candidatura a la presidencia de la República. 

La carrera para Al Sisi podría acortarse si finalmente el presidente interino, Adli Mansur, anuncia que las elecciones presidenciales se celebrarán antes que las parlamentarias. Tras seis meses de inestabilidad, los militares completarían la maniobra sobre el plan trazado por ellos mismos el pasado julio, que planteaba primero la formación de un Parlamento y después el ascenso a la jefatura de Estado de un mandatario civil. Mansur compareció este domingo ante la nación para felicitarse por el plebiscito constitucional, aunque evitó aclarar detalles sobre el calendario futuro.

De forma implícita, Estados Unidos ya ha mostrado su bendición al proceso. El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, pidió al Gobierno egipcio que “cumpla con los derechos y libertades incluidos en la nueva Constitución para beneficiar al pueblo y dar un paso hacia la reconciliación”. La Casa Blanca podría reactivar en los próximos días la ayuda a Egipto de 260 millones de dólares asociados a la cooperación y otros tantos en materia militar que mantiene congelados desde hace tres meses.

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