Sentimientos de rabia, indignación, incredulidad y cierta humillación se mezclan entre los italianos, después de la trágica operación de rescate en Nigeria en la que murieron un rehén británico y otro italiano. Los ingenieros Cristopher Mc Manus y Franco Lamolinara fueron secuestrados en mayo de 2011 en la localidad de Birnin Kebbi, en el noroeste del país africano.

El Gobierno italiano dice que no fue informado por el británico de esa acción militar. Así lo refleja, mostrando también malestar, el comunicado hecho público por el primer ministro, Mario Monti. La operación militar se realizó «autónomamente por las autoridades nigerianas, con el apoyo británico, informando a las autoridades italianas solamente con la acción en marcha». Confirmando la irritación del Gobierno italiano, y como reflejo de la tensión entre Roma y Londres, el presidente de la República, Giorgio Napolitano, manifestó que «es inexplicable el comportamiento del Gobierno inglés» y que «es necesaria una aclaración».

 

El Gobierno británico, con una versión diferente, afirma que «Roma tenía conocimiento de la operación». El que haya dos versiones contrapuestas puede estar motivado por la necesidad de sus gobiernos de dar respuestas a dos opiniones públicas diversas. Para el «Corriere della Sera», Italia ha recibido un «inaceptable bofetón, y las excusas no bastan».

Pagar o no pagar

El incidente pone de manifiesto las diferencias que existen entre Italia y algunos de sus aliados, como Gran Bretaña y EE.UU., en relación con secuestros de sus ciudadanos. Italia, como España, ha favorecido siempre la negociación con los secuestradores y el pago de rescates. Londres y Washington se oponen. Francia navega entre dos aguas.

La realidad la ilustra el secuestro de la cooperante italiana Rossella Urru, capturada el 22 de octubre pasado en los campos de refugiados saharauis en Tinduf (sur de Argelia) junto a los españoles Enric Gonyalons y Ainhoa Fernández. Los tres están retenidos por terroristas en el norte de Malí a la espera de que avancen las negociaciones para su liberación. El ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo, ha viajado esta semana a Bamako, capital malí. A su regreso ha admitido que los cooperantes se encuentran bien a pesar de los más de cuatro meses de cautiverio. No se prevé liberarlos por la fuerza. También permanecen secuestradas en Somalia desde el 13 de octubre dos trabajadoras españolas de MSF.

En julio de 2010 el rehén francés Michel Germaneau fue decapitado por Al Qaida del Magreb Islámico (AQMI) tras un intento fallido de rescate por militares mauritanos y franceses. Dos diputados franceses han presentado un informe es en el que piden una mayor colaboración entre Estados para evitar el pago de rescates, que suponenel 90 por ciento de los ingresos de AQMI. «Todo el mundo paga, incluso Estados Unidos», afirman. Una docena de europeos están secuestrados en el Sahel.

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