Tan sólo cuatro meses después de la caída del régimen de Gadafi, Libia ya da muestras de perder su unidad territorial. La Cirenaica, en el este de Libia, que alberga los principales recursos petroleros del país y se convirtió en el centro rebelde en la lucha contra Gadafi, ha declarado su autogobierno.

Durante una reunión en Bengasi, los líderes cívicos en el este de Libia han declarado la semiautonomía para su región rica en petróleo, diciendo que la medida es necesaria, ya que la región, una vez conocida como Cirenaica, ha sido durante décadas olvidada por Trípoli. La decisión fue tomada por los 3.000 jefes de tribus y de milicias que han conformado el Consejo de la Cirenaica, organismo que tendrá como objetivo administrar los asuntos regionales y defender los derechos de sus ciudadanos. Para ello, estará liderado por Ahmed al Senussi.

El Consejo de la Cirenaica se ha preocupado en aclarar que no se trata de iniciar un proceso de independencia de la rica región petrolera y que reitera su lealtad al Consejo Nacional de Transición, ya que este es “símbolo de la unidad del país y representante legítimo en los círculos internacionales”.

Pero la medida ha provocado ya fuertes tensiones con el gobierno del Consejo Nacional de Transición en la capital, Trípoli. El líder del consejo, Mustafa Abdel Yalil, culpó a otros países árabes de entrometerse en los problemas internos de Libia e incitar a este movimiento separatista. Si bien no nombró a ningún país en concreto.

La tensa relación entre Trípoli y la región de la Cirenaica se hizo especialmente difícil durante el régimen de Gadafi, debido a que el régimen se benefició económicamente de los ingresos del petróleo, pero sin que se realizasen notorias inversiones para el desarrollo de la región ni la mejora de la calidad de vida de sus habitantes.

Actualmente, la región de la Cirenaica se extiende desde la frontera con Egipto hasta Sirte, a unos 360 km al este de Trípoli y concentra hasta el 66 por ciento de los yacimientos de petróleo libio.

Mientras tanto, el Consejo Nacional de Transición, que transfirió la sede gubernamental a Trípoli, no ha conseguido hasta ahora lograr una autoridad efectiva en todo el país, que se ve afectado por enfrentamientos de clanes.

El pasado mes de febrero, más de 130 personas fallecían en fuertes enfrentamientos entre dos clanes en la ciudad de Kufra, en el desierto en sureste de Libia.

Los clanes se acusan mutuamente de haber iniciado los disturbios y han pedido a la comunidad internacional intervenir para detener la violencia. Según fuentes del Consejo Nacional de Transición, el conflicto se debe a una lucha por el control de las lucrativas rutas de contrabando.

afrol.com