Mohamed Morsi, de 60 años, se convirtió este sábado en el primer presidente civil de Egipto al jurar el cargo ante el Tribunal Constitucional.

El nuevo presidente, candidato del otrora proscrito movimiento de los Hermanos Musulmanes, juró defender la independencia, soberanía e integridad territorial de Egipto, las leyes y el orden constitucional.

“A partir de esta fecha, Egipto será un Estado moderno que se sustenta en la Constitución y cuya fortaleza radica en el pueblo, su historia y sus convicciones”, manifestó Morsi. Se comprometió a garantizar la autonomía de los poderes judicial y legislativo, así como su independencia del ejecutivo.

El jefe del Tribunal Constitucional felicitó a Morsi con motivo de su investidura y resaltó que “es el primer presidente de Egipto elegido democráticamente por el pueblo”.

La víspera, Morsi prestó juramento simbólico ante miles de personas congregadas en la plaza Tahrir de El Cairo, principal escenario de la revuelta que barrió del poder a Hosni Mubarak en 2011.

El nuevo presidente se impuso en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales al obtener en las urnas un 52% de los sufragios. Es el primer mandatario civil en la historia moderna de Egipto. Sus antecesores, incluido Mubarak, eran militares de carrera.

El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, junta militar que gobernó en Egipto tras la dimisión de Mubarak y hoy traspasa los poderes a Morsi, se reserva sin embargo una serie de atribuciones importantes, en particular, las funciones legislativas después de que el Tribunal Constitucional decretara la disolución del Parlamento.

Los militares también tendrán derecho a nombrar y destituir a los jefes castrenses y controlarán las carteras de Defensa, Interior  Justicia en el nuevo Gabinete. Además, el presidente deberá pedir la aprobación del Consejo para declarar guerra o usar tropas para garantizar la seguridad interna.

En las próximas horas, el nuevo presidente de Egipto planea dirigir un discurso a la nación desde la Universidad de El Cairo.

RIA Novosti