El ex guerrillero Daniel Ortega asumió este martes su tercer mandato presidencial en Nicaragua, en uno de los países más pobres del mundo, con una hegemonía parlamentaria que hace temer a la maltrecha oposición derivas autoritarias.

Flanqueado por sus aliados, el iraní Mahmud Ahmadinejad, y el venezolano Hugo Chávez, Ortega juró frente a mas de 8.000 invitados, entre ellos 30 delegaciones extranjeras, obispos y los principales empresarios nicaragüenses, que colmaron esta noche la remodelada Plaza de la Revolución.

Los sones de "Nicaragua, Nicaragüita", en versión grabada del cantautor Carlos Mejía Godoy, atronaron la plaza mientras Ortega firmaba los documentos. Luego el presidente se cuadró con saludo militar frente a Chávez, antes de abrazar sucesivamente a su esposa, Rosario Murillo y al presidente iraní.

Al inicio de la ceremonia Ortega, Chávez y Ahmadinejad se habían fundido en largo apretón de manos tripartito, mientras media docena de otros jefes de Estado o gobierno invitados permanecían al margen.

Baterías de reflectores dieron el marco colorido a los edificios que cierran la plaza, la vieja catedral destruída por el terremoto de 1972 y el Palacio Nacional en cuyo frente colgaban retratos de los legendarios guerrilleros Augusto Sandino y Carlos Fonseca. "La humanidad entera demanda paz con dignidad, con trabajo, con justicia (...) Con paz podemos ir enfrentando los grandes retos que nos impone la pobreza, la extrema pobreza, que son fruto del modelo económico", dijo Ortega en un mensaje de hora y media plagado de invocaciones religiosas

"Dios quiera que se piense seriamente en salvar esta crisis no pensando en salvar al modelo, sino cambiando el modelo por uno lleno de amor, de justicia, de solidaridad" porque, enfatizó, "ya no hay espacio en este planeta para el capitalismo salvaje".

Ortega, también defendió el derecho iraní a mantener su plan nuclear, calificó como "brutal asesinato" la muerte del libio Muamar Gadafi, y deseo al principe heredero Felipe de Borbón --otro de los presentes-- que España pueda salir pronto de la crisis económica. El líder sandinista, que en los últimos años trocó su uniforme guerrillero por camisas blancas y mensajes cristianos de paz, fue reelecto con 63% de votos que le permitieron copar más de dos tercios del Congreso, suficiente para encarar sin necesidad de alianzas cualquier reforma constitucional.

Pero el Frente Sandinista de Liberación Nacional descartó, de momento, cualquier reforma para perpetuar al "Comandante Daniel" y encara este nuevo período enfocado en atacar la pobreza en que vive el 45% de los casi 6 millones de nicaragüenses, pese a años de crecimiento económico moderado.

Chávez es pieza clave de los planes de Ortega para atacar la pobreza, y Venezuela en los últimos años aportó a Nicaragua 500 millones de dólares anuales, equivalentes casi a un salario minimo mensual por cada habitante. Ortega, de 66 años, es el primer presidente reelecto desde el triunfo de la Revolución Sandinista que en 1979 derrocó a la dictadura de más de 40 años de los Somoza.

"El presidente tiene todo el poder que nadie en la historia de Nicaragua ha tenido nunca en su mano (...) dijo al diario La Prensa el escritor Sergio Ramírez, vicepresidente de Ortega en su primer mandato, en la década de los 80.

Ortega "tiene todo el poder que antes no tenía y si entonces irrespetó las leyes, se puede esperar que ahora haga lo mismo, pero también es su gran oportunidad para decidir ser un dictador o un estadista", dijo a AFP el ex viceministro de Finanzas, René Vallecillo. El regreso del sandinista al poder en 2007 había despertado el temor empresario de que se descarrilara la economía, pero Ortega se comprometió a mantener la estabilidad económica, lo que al final de su mandato ha sido reconocido por organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI).

A la asunción de Ortega asistieron además los presidentes Porfirio Lobo (Honduras), Mauricio Funes (El Salvador), Alvaro Colom (Guatemala), Desi Bouterse (Surinam) y Michel Martelly (Haití).

AVN