Mónica López El Convenio Andrés Bello acaba de resurgir con un nuevo eje central: proyectos enfocados en la ciudadanía, basados en la cooperación ‘horizontal’ entre los 12 países que lo conforman. El organismo, que integra las políticas de educación en Iberoamérica, había suspendido actividades desde 2009.

Se reactivó desde abril de este año con la incorporación de Mónica López Castro como secretaria ejecutiva. La sicóloga caleña habló con LR sobre las accciones que emprenderán, para consolidar la cultura como dínamo de desarrollo en la región.

¿Qué hace el convenio?
Es un organismo intergubernamental internacional. Un tratado de 12 países (España, México, República Dominicana, Cuba, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Paraguay y Venezuela), desde el cual trabajan conjuntamente por la integración desde el ámbito de la educación, la cultura, la ciencia y la tecnología.

¿Qué proyectos concretos?
Uno de los proyectos más emblemáticos son las tablas de equivalencia. Se logró un acuerdo en el tema de contenidos, para que un chico que estudia secundaria en Bolivia pueda tener un tránsito tranquilo a Colombia si le toca venir. Puede transitar por cualquiera de los 12 países con tranquilidad en su vida escolar. También hubo uno de mucha envergadura sobre materiales educativos, con un aporte de la Agencia de Cooperación Alemana, del orden de US$1 millón, para promover materiales de alta calidad en las escuelas.

¿Cómo se financiaron?
Siempre en esa financiación que había antes, norte-sur, los países también se involucraban. Es lo particular que hace el Convenio, que nunca llega y dice aquí le mandan, sino, aquí hay un insumo muy importante, cómo participa su país bien sea en la divulgación, la formación, o la apropiación. El país siempre se tiene que involucrar con una resoposabilidad. Como ese proyecto hubo varios, que si bien el Convenio no daba directamente el aporte, sí triangulaba los que venían de otras agencias.

¿Por qué estaba suspendido?
La suspensión de actividades se debió a una revisión de la organización financiera y administrativa; para poder organizar mejor la forma cómo el Convenio estaba haciendo alianzas, particularmente en Colombia donde tiene su sede. Hubo un boom de organismos internacionales firmando alianzas con las instituciones públicas del país; empezaron a contratar con instituciones, ministerios, secretarías. Y había aspectos de la ley 80 que no se tocaban. El Convenio tuvo de ese tipo de alianzas jurídicas, y hubo dificultades en el manejo administrativo. Hasta que no se organizó nuevamente el tema, se hizo una revisión jurídica del alcance, las formas de contratación y las alianzas jurídicas que efectivamente puede tener el convenio, no volvimos a reactivar la parte misional.

¿Qué revisaron?
Tres aspectos. Uno, la celebración de convenios en infraestructura con lo que el Convenio no tiene nada que ver. Se organizó el tema de las demandas laborales, y tenemos recursos apropiados en caso de que lleguen al término donde toque restituir recursos. Y lo otro es la devolución del dinero de los convenios que se suspendieron cuando los ministros ordenaron detener las actividades.

¿Y ahora qué viene?
Tuvimos una reunión en enero con los 12 ministros de educación de los países. Y lo que se dispuso es que se construyera un plan centrado en ciudadanía. Se llama: ‘Saberes para la ciudadanía’. Estamos organizando tener proyectos sobre escuela, infancia, adolescencia y ciudadanía. Un análisis de las políticas que hay en este sentido en los 12 paises; y otro que se llama apropiación social del conocimiento para el ejercicio de la ciudadanía. Son las líneas en las que nos estamos moviendo. Estamos muy interesados en el trabajo de cooperación horizontal. Hubo un momento en que el Convenio participó de muchas cooperaciones norte-sur, de Europa patrocinando proyectos en Latinoamérica. Pero con los cambios geopolíticos, muchos miembros han madurado mucho en el tema educativo, y son experiencias que se pueden potenciar intercambiando, compartiendo prácticas. Lo que hace el convenio es generar el espacio, que un país pueda asesorar al otro. Así como recoger el interés de todos.

La beca, uno de los principales proyectos
Uno de los proyectos más recordados es la beca Andrés Bello, que inició el Convenio y luego fue apropiada por los ministerios de Educación de cada país. “Jalonamos temas, pero el interés es que queden en la política pública, para que tenga impacto”, explica López, cuya hoja de vida fue postulada por la ministra de Educación de Colombia y avalada por los otros. Ella está terminando una maestría en Educación, y ha trabajado toda su vida en educación. Los últimos 8 años en el Ministerio, donde fue directora de calidad de preescolar, básica y media.

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