Celebrando su triunfoEl presidente Barack Obamaconsiguió ayer vencer los malos augurios, el desgaste propio de un primer mandato y doblegar, contra todo pronóstico, a una poderosa coalición de intereses creados para asegurarse ayer en las urnas un segundo mandato.

En Chicago, Illinois, en medio de los atronadores aplausos de la multitud, un presidente feliz subió al escenario acompañado por la primera dama Michelle y por sus hijas Sasha y Malia.

Obama se tomó un par de minutos antes de dirigirse a la audiencia, que coreaba “cuatro años más”. “Esta noche, la tarea de perfeccionar nuestra unión ha avanzado gracias a ustedes... Somos una familia americana que asciende o cae como una nación”, dijo el presidente.

“Sabemos en nuestros corazones que para Estados Unidos, lo mejor está por venir. Quiero agradecer a todos los que participaron en las elecciones”.

El mandatario apovechó para felicitar a Romney por la campaña.

Por su parte, ante sus seguidores que lo esperaban con caras largas y entristecidas en Boston, el republicano Romney salió a la medianoche a reconocer su derrota.“Acabo de llamar al presidente Obama para felicitarlo por su victoria”, dijo el candidato derrotado.

Romney parecía relajado al dar su discurso de aceptación de la derrota. De acuerdo con la BBC, muchos en Twitter describieron la concesión de la victoria como “elegante”.

“La nación eligió otro líder, así que Ann y yo nos unimos a ustedes para rezar por él y por esta gran nación (...) Estas elecciones acabaron, pero nuestros principios perduran”.

En cinco minutos de discurso, Romney también agradeció el apoyo de su esposa Ann, quien subió al escenario con sus cinco hijos y varios de sus nietos para apoyarlo, y a su compañero de fórmula, el candidato a la vicepresidencia Paul Ryan, quien logró mantener su escaño legislativo en Wisconsin.

La victoria de Obama se produjo antes de la medianoche, tras un doloroso parto de los llamados estados columpio, que fueron cayendo uno a uno bajo la columna demócrata para garantizarle al mandatario un mínimo de 303 votos electorales al cierre de esta edición, de los 270 que necesitaba para ganar.

El mandatario logró también la victoria en el renglón del voto popular, donde conservaba una ligera ventaja.

El triunfo de Barack Obama ha supuesto una importante demostración de la fuerza de sus ejércitos de operadores y voluntarios en estados como Iowa, Nuevo México, Colorado y Ohio, donde, por cierto, el voto latino ha resultado de vital importancia.

Según los datos de Latino Decisions-Impremedia, en una encuesta realizada en las primeras horas de la victoria de Obama, éste consiguió el apoyo del 75% del voto hispano, una cifra sin precedentes desde la elección del presidente John F. Kennedy en 1960.

Las sospechas de una derrota inevitable para la campaña de Mitt Romney asomaron tras los resultados del republicano en el estado de Wisconsin, un enclave que los demócratas mantuvieron contra todo pronóstico a pesar de que Paul Ryan, el compañero de fórmula de Romney, es congresista justamente por ese estado.

La reelección dejó a los cuarteles de Romney a merced de una derrota lo más parecido a un naufragio, tras una noche triste que comenzó entre muestras de un optimismo desbordado y se transformó, poco a poco, en escenas de tensión y de reproches.

En contraste, en medio de escenas de euforia, decenas de miles de simpatizantes de Barack Obama se arremolinaron en las inmediaciones del McCormick Place, en el centro de Chicago, para celebrar la segunda etapa de la era Obama. Imágenes similares se repitieron en el plaza Times Square de Nueva York, desde donde miles festejaron el color azul que iluminó la cúspide del Empire State, para confirmar así una victoria que hasta hace dos semanas parecía improbable.

Congreso mantiene equilibrio de fuerzas

El triunfo de Obama no ha supuesto una modificación sustancial a la correlación de fuerzas que surgió tras las elecciones de medio término del 2010. Los republicanos consiguieron mantener el control de la Cámara de Representantes.

Los demócratas ganaron la mayoría del Senado por un estrecho margen, arrebatándoles a los republicanos escaños en Massachusetts e Indiana, además de revertir millonarias contiendas en Virginia, Ohio y Connecticut, a fin de continuar con el control que mantienen desde el 2007.

El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, habló de reconciliación: “Ahora que las elecciones han concluido, es hora de dejar la política de lado y colaborar para hallar soluciones en conjunto”. La estrategia de obstruccionismo, estancamiento y demoras ha sido rechazada por el pueblo estadounidense. Ahora nos observan para darles soluciones”, destacó Reid

En este contexto, el republicano Ted Cruz hizo historia al convertirse en el primer senador latino en representar a Texas y así elevar a tres la cantidad de senadores hispanos en dicha instancia legislativa, en lo que constituye una elección histórica para esa minoría étnica.

En la misma jornada, nueve legisladores hispanos aseguraron su escaño en la Cámara de Representantes, incluyendo a los demócratas texanos Joaquín Castro —legislador estatal— y el abogado Filemón Vela, quienes llegarán por primera vez a esa instancia.

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